martes, 30 de julio de 2013

LAS CRÓNICAS DE MI GRANO

Mira que hay sitio en el cuerpo, donde te puede salir un grano, cual adolescente pajillero, y va y me sale el grano dentro de la nariz. Siempre me ha hecho gracia, que a los adolescentes, se le asocie los granos, a las pajas. Cuando te sale las primeras espinillas, siempre hay algún familiar, amigo o persona (no te lo va a decir el perro), que te dice: “ya te has hecho la primera paja”; no suele decírtelo tu padre o madre, sino siempre es un tío o tía (aclaro, hermano o hermana de tus padres, risas). Vamos, no creo que tenga nada que ver, pero me hace gracia. A mí me lo dijo mi tío, lo que quizás él no sabía, es que yo follaba en plena adolescencia. Pero eso es otra historia, que algún día os contare, aunque ya he escrito varias pinceladas sobre ese tema. No me hagáis buscar las referencias de las entradas, que me volveré loco. Hacer un repaso vosotros, que para eso sois los lectores. Hoy me he levantado muy mandón (a parte del rabo duro, cosa que me alegra, sigue funcionando a la perfección), así que, si queréis, va seré bueno, lo buscáis, sino pues otro día os explicara esa época adolescente. Algunas cosas, no todas, pero sí, recuerdo, que hay entradas donde hablo del tema. Y bastante, así que, dudo que vuelva a escribir del tema. Bueno, no, ya se verá, conmigo nunca se sabe. Pues bien, como dudo que tenga relación con las pajas, nocturnas, diurnas, o a la hora que me la meneo, os quiero contar, que el grano me ha salido dentro del orificio izquierdo. En la entrada, pero está un poco dentro. Mira que me podría a ver salido, en la frente, en la mejilla, en el brazo, pero no, ha tenido que ser dentro de la nariz; y será porque no molesta, pica y según como se miré, parece un gran moco. No me he dado cuenta, hasta el día de ayer. Primero sería pequeño, y pasaba desapercibido, y aunque me picaba, a veces, pensé que sería el típico picor de nariz, ya que no veía nada. Pero no, es un gran grano; ahora esta duro, el grano, malpensados, y blanco. Bueno, mitad blanco, mitad rojo. Me imagino que es pus, y todo lo que lleva un grano dentro. Siempre me dio asco, y la verdad, que no fui adolescente de muchos granos, pero no me los reventaba, simplemente fueron desapareciendo. Recuerdo, que a mi tía, no sé porque me da que eso es cosa de mujeres, le encantaba reventar las espinillas a mis primos, sus hijos, y quería reventármelos a mí, pero nunca me dejaba. Hice bien, porque no tengo ninguna marca, y algún que otro primo, tiene algunas marcas; menos mal que no se ven, hasta que te acercas. Pues bien, siempre me dio asco, el ver lo que tiene dentro, y mira que no soy muy escrupuloso, pero eso no lo podía ver, así que, evitaba verlo. Fácil solución.
 
Al estar dentro de la nariz, reventarlo no es una opción, ya que no es fácil. Como todo hijo de vecino, he buscado en Google, a ver qué soluciones hay; hay de todo un poco. Algunos te aconsejan que vayas al Otorrino; esa opción no la contemplo, ya que lo veo una gilipollez. Por un grano no voy al otorrino (iría si fuera grande, más molestoso, incluso que estuviera más adentro y no te dejara respirar). Otra opción: con la punta de un paño, mojado en agua templada, intentar ablandar el grano; una vez ablandado, pincharlo con una aguja esterilizada. Sacar la pus, y curar la superficie. Parece la más coherente, porque el resto de opciones, parecen remedios de la “botica de la abuela”, que la mayoría no funcionan, por la zona que se encuentra el grano, o porque comer cebolla no hace que te crezca la polla. Si lo habéis intentado, habéis hecho el gilipollas.
 
¿Sabéis cuál ha sido mi opción? Pues esperarme unos días, a ver si desaparece por si solo (está duro, bien duro, el grano) y no me molesta tanto ya. Supongo que al estar duro, no me pica tanto, ni nada por el estilo; no me esto contradiciendo para nada, simplemente que me lo estoy tomando con buena filosofía, porque la verdad que ha sido algo molestoso y cada vez que me lo veo, sino supiera que es un grano, diría que es un gran moco. Me lo estoy viendo ahora, y está más blanco, sigue duro, el grano (risas), y lo veo algo más pequeño. No sé si se quitara por sí solo, pero si eso no ocurre, tendré que petármelo de alguna manera. No sé si con agua templada o con un hielo y luego, con una aguja reventarlo, ya que con los dedos me es imposible. Le he dicho a Lucía que lo haga ella, así luego me dará mimos. Pero bueno, esperare a la evolución del grano, y a ver si con suerte desaparece.
 
Hasta aquí LAS CRÓNICAS DE MI GRANO, pero antes de cerrar la entrada, que creo que me ha quedado de puta madre, pero eso ya lo decidiréis vosotros, porque mi opinión, es que ha quedado así, os quiero contar que la reserva del hotel en Génova, ya está solicitado, y que seguramente vayamos los mismos que fuimos a Verona y que se apunte mi gran amigo y colega publicista Giuseppe, y si se apunta alguien más, ningún problema. Hoy me le levantado súper feliz, porque lo estoy, y con buenas energías, positivas todas. Pues eso, que esta entrada hoy se cierra con mi tercer vídeo, que está publicado en mi Facebook.
 
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Besotazos de mi marca, hasta la próxima.


lunes, 29 de julio de 2013

EL FIN DE SEMANA

El fin de semana en Verona ha estado de puta madre; hemos recorrido sus callejuelas y hemos descubierto rincones nuevos que no había visitado en mis anteriores viajes, ya que está vez íbamos acompañados por un colega mío, su mujer y sus dos hijos, que conocen mejor Verona que yo. Hemos estado en su casa de su madre; él vive en Milán, y pasa algún que otro fin de semana allí. En principio íbamos a ir solo los tres, y estuvimos mirando hotel, pero al final pudieron escaparse con nosotros y nos invitó. Él es un colega de la profesión, un buen colega; me alegró que se vinieran, así pasábamos un fin de semana juntos y podía enseñarme mejor esos rincones tan bonitos y románticos de la ciudad. Yo ya había estado, en más de una ocasión, pero que te guíen es mucho mejor. La verdad que es una ciudad bonita, romántica y llena de encantos, es que no se puede decir lo contrario, aunque seguro que alguno no le guste, pero para gustos los colores, pero la belleza no se puede negar.
 
Antes de seguir con la entrada, os dejo mi segundo vídeo del concierto:

 
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Pues bien, el fin de semana ha sido muy tranquilo y alborotado a la vez; lo segundo por los granujillas de los pequeños. Mi hijo (que ya tiene dos años y casi 8 meses) es un bicho inquieto y no para. Los hijos de mi colega (por cierto su nombre es Carlo), que tienen 7 años y casi 4, pues más de lo mismo. Como hermanos no paran de pelearse y con mi hijo no han parado de jugar, de saltar, esconderse… menos mal que saben algo de español, aunque como digo yo, entre ellos se entienden a la perfección, para hacer travesuras no hay idiomas. Y bueno, que se lo han pasado en grande, y eso es lo que importa. Tanto ellos, como nosotros los adultos, descubriendo esos rincones encantadores, disfrutando del buen vino, de buena compañía, de la buena comida y de saborear los buenos momentos. La vida pasa rápido y hay que disfrutar de los placeres que tenemos en nuestro alcance, ¡y no solo sexuales eh! Aunque de esos placeres también, por supuesto. Que por cierto, hablando del tema sexual, este fin de semana, con tanta gente y poca intimidad, me he tenido que pajear mientras me duchaba, porque sabía que era el único lugar donde no me iban a ver o a entrar y encontrarme con el rabo duro, dándole… así que la paja diaria ha sido en la ducha (no penséis mal, que luego limpie bien la lefa); no tenía otro lugar donde meneármela, ya que dormía con Lucía y no era plan de darle al pollón… creo que con esto es suficiente y se entiende a la perfección. Ah, sí digo pollón es porque lo tengo. Nada más que decir.
 
Esta es mi quinta semana en Milán, y no va a ser la última. Como siempre digo, hay que aprovechar bien los viajes y está vez no es ninguna excepción. No desaprovecho ninguna oportunidad, y menos las buenas, así que he adquirido para mi empresa nuevas firmas, que amplia más nuestro futuro, y estamos grabando ya para ellos, así ven en directo mi forma de trabajar, y eso hace que los próximos spots vengan rodado. Estoy orgulloso de mis trabajos y eso se nota, se transmite y no tengo ninguna queja. No paro de currar, pero no me importa, estoy disfrutando al máximo de todo. Ya sabéis que me apasiona mi trabajo, así que no hay problemas si duermo poco, si no paro, porque luego llegan las buenas recompensas. Además, me lo están poniendo fácil y eso es de agradecer. Cuando se trabaja con buena gente, y te rodeas de profesionales, todo va rodado, nunca mejor dicho, así que tengo tiempo libre para estar con mi hijo, Lucía y mis amigos italianos, de disfrutar de Milán, de disfrutar de buenos y agradables momentos, de escribir en mi blog, de preparar temas para Sídney, y de hablar con mi equipo de Madrid; si tienes todo organizado, y bien preparado, no deberías de preocuparte de que algo salga mal. No todo depende de mí, porque los primeros días, las lluvias, nos fastidio un poco los rodajes exteriores, pero la solución fue fácil, grabar primero en interior y esperar a que salga el sol. Así que, eche fuera las preocupaciones y continuemos adelante, paso a paso, pero firme. Y los resultados son mejor de lo que me esperaba, y me siento orgulloso de lo que estoy haciendo, feliz por los resultados y esas cosas. No tengo queja alguna, y aunque algunos días he dormido poco, no pasa nada. Bueno, a veces he dormido poco, porque me entretengo hablando con vosotros, cosa que no me importa, que me gusta, y distraerse también sienta bien; después esta los juegos, que menudo enganche tienen algunos de ellos, así que, cojo un poco de allí, y un poco de allá y las horas pasan volando. Y no me olvido del pajote, que eso no se me olvida, sino esta mi rabo que me lo recuerda (si, últimamente estoy mazo cachondo, y ya hice alguna escapada para poder follar…) pero ¿Y cuándo no estoy cachondo? En fin, que entre una cosa y otra me acuesto tarde, pero sigo estando en forma y con suficientes energías, para eso y más. Así que, seguiré en Milán unos días más (no sé cuántos demás, pero aproximadamente hasta el 8 de agosto, puede que menos, puede que algo más, ya os enterareis).
 
Pues nada, antes de acabar esta entrada, os quiero decir que seguramente este fin de semana, este próximo, seguramente vayamos a Génova. Ya a estas horas lo está organizando. Como a mí no me gusta hacer planes y no los suelo hacer, pues lo está organizando Lucía. Pues poco más que decir, que todo está saliendo de puta madre, y que me siento muy feliz. Si es que cuando uno trabaja, se esfuerza, y da el cien por cien las cosas salen rodadas.
 
Hasta la próxima. Besotazos de mi marca.


martes, 16 de julio de 2013

TERCERA SEMANA

Sí cuando digo que no suelo sacar el billete de vuelta, es por algo. En principio veníamos para dos semanas, y con está semana ya es la tercera. Ya he grabado dos spots y vamos por el tercero. Todo está saliendo a la perfección y el tiempo libre lo estoy disfrutando, junto a mi hijo, Lucía y mis amigos italianos (que no todos son de Milán, pero viven aquí). Hemos hecho compras, visitas, alguna salida nocturna, un concierto, cenas, y un largo etcétera que vale la pena. Estar con ellos es lo más, y se nota bastante en mi humor, ¿o no?

La verdad que estoy disfrutando al máximo, cuando estas rodeado de buena gente, el tiempo pasa más deprisa. Y estar con la familia mucho más. Mi peque está haciendo amiguitos, que a su manera, se van entendiendo, pero ayer quince de Julio, me preguntó cuándo iba a volver al cole. Me hizo mucha gracia, por la forma en que me lo dijo, (se me cae la baba, para que negarlo) y le dije que quedaba mucho. La verdad que se lo están pasando en grande, y disfrutando de muchos buenos momentos, y verle así, para mí es lo más. Que voy a decir yo, que soy su padre, que deseo lo mejor para él, y verle jugar, reír y esas cosas, pues me hace sentir muy bien.
Respeto al trabajo, he tenido varias reuniones con otras firmas, que hacía tiempo que no trabajaba con ellos y con otras que nunca había trabajado, para empezar a tener contratos con ellos y los resultados están siendo lo esperado. No puedo decir mucho más, pero he firmado bastantes temas y cerrado otros, así que, no puedo pedir mucho más, sino que todo siga así. Los esfuerzos tienen su recompensa. El trabajo bien hecho, se nota y cuando se trabaja en buenos ambientes, se da el cien por cien sin esfuerzos. Ya sabéis que me siento muy orgulloso de los spots creados por mi equipo y por mí, y en los otros campos en que nos movemos, también. La publicidad en Internet ha crecido, y mucho, así que, nos movemos en todos los ámbitos, y no puedo quejarme. El sentirme orgulloso de mi trabajo, no es nada malo, al contrario, es lo que se debe de sentir cuando ve los resultados, y no voy a decir lo contrario, sería de bobos, y de momento, bobo no me siento; loco sí, y picajoso también, porque como os gusta picarme, y como soy facilón, pues caigo (risas); muchas veces, aunque parezca que no, me doy cuenta, pero otras caigo sin más, pero a vosotros os gusta picarme, pero la caña os la doy  yo. No diré donde, eso lo sabéis cada uno de vosotros. ¡Ala no penséis mucho!
El juego es divertido, y picarse de forma sana, no es malo, pero hay gente que no sabe picar, porque cuando le contestas les molesta; si es que poco más puedo decir de mí mismo, si soy como un libro abierto, y me conocéis bastante. Con poco que habléis conmigo, sabéis mucho de mí, ya que digo las cosas claras, directas y sin tapujos; hablo de todos los temas, y si algo me molesta, lo largo y si tengo que hablar de sexo, también lo hago, eso sí, luego puede haber consecuencias, como por ejemplo, que “el asiereton” responda por mí (risas). Si más claro no puedo ser, y aunque a veces soy brusco y radical, es lo que hay, no puedo gustar a todos, al igual que no me gustan todos. No solo hablo de físico, sino, hablo de personalidad.
Antes que se me olvide, quería aclarar una cosilla, que creo que no ha quedado claro del todo. No suelo contestar a los privados (llámense MD en Twitter, mensajes en Facebook), pero no por nada en concreto, sino porque me suelen llegar muchos y me agobia un poco. Algunos de vuestros privados, son para preguntarme “como estoy”, cuando esa pregunta me la podéis hacer en “abierto”, o para preguntarme si vivo en Madrid (leyendo la bio o algún tweet se puede saber). No todos me molestan, ni mucho menos, y suelo contestar, pero preguntas obvias no y la gente que solo me habla por privado, pues la verdad que suelo pasar en contestar. No sé, tenemos un "muro" donde se puede preguntar tranquilamente, que ahí si respondo a todos, sin ningún problema. Con esto no quiero decir, que no os responda a los privados, que lo hago, pero no siempre. Simplemente quería dejarlo claro, aunque no me sirva de nada y algunos no se den por aludidos.

Aquí si puedo subir el vídeo, que ayer tanto os hable, ya que pensé que en Twitter, si se podía subir, pero no es así. Y como no todos vosotros me tenéis agregado en Facebook, pues os lo subo aquí, y así podéis verlo (hay tres en total, que ya los iré subiendo)


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Pues poco más que decir, es una entrada sencilla, y "tranquila", como a mi me suelen gustar. Así que desearos, a los que estáis de vacaciones, que la disfrutéis, los que no, pues disfrutar del tiempo libre, como yo, que curro y curro bastante, pero sé disfrutar de mi tiempo libre. Ah, de momento continuare en Milán, esta semana, la próxima, ya se verá.

Besotazos.

martes, 9 de julio de 2013

MARICA MALA (QUINTA PARTE Y ÚLTIMA. FICCIÓN)

Desde aquella noche, en que el plan daba comienzo, Santiago y yo nos veíamos a escondidas, como dos furtivos en la oscuridad de la noche, para que Jesús no nos encontrara juntos, y no se fuera todo al traste. Debíamos ser cautelosos, y de cierta forma, aquel juego daba mucho morbo. Vernos a escondidas, en lugares que no frecuentábamos, como dos amantes necesitados de amor y pasión, como si nuestras respectivas parejas, nos fueran a pillar en cualquier momento, daba rienda a nuestra imaginación. Follábamos como si fuera la última vez que iba a suceder y eso nos satisfacía más de lo que creíamos. Quizás es una tontería, pero nosotros lo veíamos así. Y joder de qué manera nos dábamos placer.

Ni él venía a mi casa, ni yo a la suya; comíamos de vez en cuando juntos, pero fuera del centro. De vez en cuando, escribía algún tweet "al galleto", para no levantar sospechas. Todos mis amigos ya sabían de qué se trataba, y el resto no me preocupaba. La cita estaba a punto de producirse. Él quería verme en el pub, concretamente "En el sitio", me imagino que para que todos nos vieran juntos, y así demostrar que había conseguido su objetivo. En un principio nos íbamos a ver en la terraza, donde me abordo por primera vez, pero donde había dicho él, me pareció mucho mejor. Él solo se iba a poner en ridículo, ya que el pub suele estar frecuentado por mis colegas, y se suele llenar con facilitad, así que todos iban a ver como es realmente. Todo estaba calculado al milímetro y nuestra amiga la camarera, iba a ser una gran cómplice. Yo solo quería que me dejara en paz, tranquilo, y aunque tuviera que volver a verle, no se digiera nunca a mí.  Sólo esperaba que todo saliera tal como esperaba, pero la verdad que salió mucho mejor.

Pero antes de aquella cita, que Jesús, tanto deseaba, me lo encontré "En la casa del libro". No se sí fue casualidad o no. Yo estaba buscando un título en concreto, ya que quería regalarle a mi novio, el último libro de Lucía Etxebarria. Le gustaba mucho y tenía todos los títulos, menos la última, recién publicada, y antes de que Santiago la comprara, lo iba hacer yo. Buscando por la sección, de las tapas duras, ya que no quería, regalarle la edición de bolsillo, y no quería que lo tuviera en su ebook, me sigue pareciendo más atractivo el papel, me pareció oír la voz de Jesús. Al mirar de reojo, comprobé que se trataba de él; iba acompañado por un tal Antonio, otro usuario de Twitter, de su misma calaña. Lo sé porque le encantaba criticar, igual que a él, y le seguía el juego en todo momento, así que vi una oportunidad; sin pensarlo dos veces, me acerque a ellos, saludándoles, de forma efusiva, con mi sonrisa habitual, ya que tenía que picar más el anzuelo. No me costó mucho conseguir su atención. Antonio me miro algo perplejo, ya que no entendía, que yo, la persona que más había atacado, sin necesidad alguna, mintiendo respecto a mí, me acercara a ellos de aquella manera. Jesús, sonriendo como un idiota, le dijo que precisamente le iba a contar, en breve, que nosotros dos íbamos a empezar a salir juntos. De forma descarada, y sin esconderse, casi le ordeno, que ya dejara de atacarme. Más marica mala no podía ser; me guiñaron un ojo, casi a la vez. Él mismo se había delatado, cosa que ya sabía que era así, tan solo tenía que echar un vistazo sus tweets, y quien respondía de una forma u otra, y Antonio le era muy leal, porque era otra marica mala, que casi con desesperación, le lamía el culo y hacia caso de sus indicaciones, y allí mismo, le falto segundos para bajarse los pantalones y dejarse dar. O bajárselos a él y lamerle el culo, como si aquello le fuera a dar lo que ansiaba. Los dos, con afán de protagonismo, pero cayendo en lo más bajo, seguían casi la mismas directrices. Si alguien me hablaba, ellos actuaban de la misma forma, hablándoles mal de mí y de la gente que me rodeaba. Incluso he visto, como ha intentado manipular a chicos de veintidós años, a un tan Gonzalo, eso sí, en privado. Lo sé porque el mismo me lo dijo, tal cual, que “el galleto” y Antonio, le habían dicho que me dejara de seguir, de hablar, que si no se atendiera a las consecuencias. Él no hizo caso, como muchos otros, y me lo dijo con total normalidad. Vamos, que estos dos, iban a por gente, supuestamente débil, o que creen que no les van a contestar. Pero desde que me visito aquella noche, por supuesto, sus palabras fueron bien distintas. Creí que Antonio, iba a ser el primero en saberlo y eso me sorprendió, pero bueno, el plan estaba en marcha, y aquel encuentro, casual o no, hizo que saliera mucho mejor. Porque tras despedirme, sin besos, porque no estaba dispuesto a dárselos, ambos escribieron en Twitter, su encuentro conmigo. No de forma despectiva, ni tan si quieran mintieron y aquello me asustaba más aún, ya que eran imprevisibles. Pero demuestra lo que todos nos imaginábamos, que están podridos por dentro.


Tras salir de la librería, mande un whatsapp a mi chico, ya que nos debíamos de encontrar en breve, pero no estaba seguro, si ambos me iban a seguir. Eran capaces de eso y de mucho más, así que cogí la dirección contraria, y me dirigí al piso de Vanessa. Allí iba a esperar, con ganas, a Santiago. Tenía ganas de ver la cara, cuando le diera mi regalo. No era ninguna fecha especial, nunca he necesitado esperar a su cumpleaños o aniversario, para regalarnos algún detalle: lo inesperado era mucho mejor, y ambos éramos bastantes detallistas. Así que, me acomode en el sofá. Para matar el tiempo, jugué algunas partidas. En la espera, llego Vanessa y su novia; Iban a recoger algunas cosas y en seguida se marcharon. A los cinco minutos, Santiago llego. Yo estaba en gayumbos, bien cómodo, como a mí me gustaba estar, así que, nada más abrir la puerta, me beso, agarrándome el paquete. Se me puso dura al instante, y notar su lengua en mi boca, me puso a mil por hora; le quité la camiseta, cerrando la puerta de un portazo. Nuestras lenguas iban jugando, encontrándose en la boca, mordiéndome el cuello, lamiéndome el sobaco, mientras mis manos jugaba con sus pelotas; no lleguemos ni a la habitación y follemos en el suelo. Un buen polvazo; acabemos en la ducha, para refrescarnos y esas cosas; luego le di el regalo. Sus ojos se iluminaron, abriéndose como platos, y con una sonrisa pícara me dijo que ha estado a punto de comprárselo. Menos mal que me adelanté.

Tras picotear algo en casa de nuestras amigas, y comprobar el correo, necesitaba saber si ya habían llegado mis propuestas laborales, vi varios correos, sin identificar y la dirección era algo extraña. Los abrí para descubrir de que se trataba, quizás eran de esos spam molestos, pero no, se trataba de un correo donde me amenazaban, sin ningún sentido, diciéndome que si a ver si tenía huevos de presentarme frente a él; claro, me lo dice alguien que no da la cara, y me firma como anónimo. Manda cojones, que alguien que no se identifica, me amenace. No sé de qué iba aquello, así que, sin más los borré. No les di más importancia.

La semana transcurrió con normalidad. El trabajo me agobiaba un poco, pero las cosas iban al ritmo deseado y aunque deseaba tener vacaciones, sabía que ese año no iba a poder ser; Mis Tweets cruzados con Jesús iban al ritmo que yo marcaba, y él no sospechaba nada. Nunca llegué a decir que había roto con Santiago, no lo iba hacer, pero al no dirigirnos las palabras y vernos a escondidas, también había funcionado. Así que llego la hora de la verdad, de la cita con "el galleto", nada apetecible, pero deseando que acabara todo de una vez; poco a poco había ido reconociendo que había mentido, respeto a muchas cosas sobre mí y del resto de la gente; parecía que había cambiado, sabiendo que era pura fachada. Así que aquel viernes, quedé con él, donde él había elegido. Yo llegué antes que él, dándole una excusa, que  no podía quedar antes por trabajo y que era mejor que nos viéramos directamente allí. Cuando vi aparecer a Jesús, con aquel sombrero de copas, no sabía si esconderme, o largarme por dónde había venido. No me podía creer que viniera de esa guisa. Un sombrero que no le favorecía nada, bueno, tenía un gusto bastante pésimo y para mi gusto nada le favorecía. Sólo faltaba que hubiera llegado en una vespa, ya que tras saber que yo tenía una, me dijo que era su moto preferida. No era ninguna casualidad, ya que casi todo lo que me gustaba, a él le fascinaba. Lo que antes negaba, ahora le parecía bien. Se acercó a mí, con esa manera de caminar, seguía pavoneándose, saludando unos y a otros, sabiendo que nadie le iba a contestar, pero a él le importaba bien poco. Tenía ganas de que acabara todo, así que, sonreí lo mejor que pude y le saludé. Él miro alrededor, asegurándose que la gente le miraba o buscando entre la gente a Santiago. Me dejó claro que no quería que estuviera allí, no pudiéndole asegurar eso, ya que según le conté, hacia tiempo que no le veía, que no sabía de él, y que no era de extrañar que apareciera por allí; sabía de sobras que iba aparecer, tarde o temprano, con nuestros amigos en común, así habíamos quedado.

Me quiso dar dos besos y de mala ganas se los dí. No podía fallar en ese momento. No sabía de que hablar, ni que decirle, pero él lo hizo por los dos. Me contó, que por su trabajo, había "salvado" algunas empresas, haciéndole el trabajo más fácil. No sabía que quería exactamente y al preguntarle, no supo responderme y con evasivas cambio de tema. Para lo que solía hablar, estaba bastante callado. No sé si por los nervios o porque nadie nos miraba. En varios intentos, me quiso besar en la boca, tocándome la mano. Hice amago, cogiendo la copa, sonriendo e intentando evitar que consiguiera robarme un beso en mis labios. Por un instante parecía que se estaba enfadando y miraba el móvil algo nervioso. Pensé que se iba a poner a escribir allí mismo. Seguimos hablando de cosas triviales, deseando ver entrar a mis colegas y a mi chico. El momento llegó, alrededor de las doce de la noche. Ninguno me llegaron a saludar, así lo habíamos decidido y menos Santiago. Nosotros estábamos ya tomando la segunda copa; había desistido un poco de intentar besarme, sintiéndome incomodo por momentos y cuando ya estábamos los que debíamos estar, le dije que por que no me pedía disculpas públicamente. Me miró extrañado, contestando que ya lo había echo a través de su cuenta Twitter, y que si podía olvidar aquellos malos entendidos. Para nada habían sido malos entendidos, ya que él rajó todo lo que quiso y más, sin decir ninguna puta verdad, y le dije que si realmente quería algo serio conmigo, tenía que pedir disculpas públicamente, que aquella noche era la idónea, y si demostraba que realmente sentía "esos malos entendidos", no quise echar mas leña al fuego, debía de coger el micro y decir que se había equivocado totalmente conmigo; no estaba seguro de que fuera a conseguir eso y fue cuando Vanessa entró en acción: se acercó donde estábamos, con unos chupitos de tequila, y con su simpatía, habitual en ella, nos dijo que nos invitaba, que teníamos que brindar por nuestro futuro y por el nuevo comienzo. No me sentía cómodo haciendo eso, pero tenía que conseguir que me pidiera disculpas en publico, contando la verdad de una vez por todas. Brindemos los tres, nos lo bebimos de golpe; seguía sin reaccionar, así que, decidí ir al cuarto de baño, mientras nos preparaba otro tequila, para poder mandar un whatsapp a Santiago, para decirle que a lo mejor le iba a besar, para que se decidiera de una vez de hablar. No le pareció bien, ni a mi tampoco me gustaba la idea, pero tenía que hacerlo o no sabía como iba a conseguir el objetivo, e iba a pensar que me tenía y no nos iba a dejar en paz en ningún momento. Así que, decidido, regresé a su lado. Volvimos a brindar, le cogí la mano, sudorosa, y le dije que si no hacía aquello por mí, que lo nuestro nunca iba a funcionar, y cuando le iba a besar, justo en el momento, fue cuando me dijo que sí, que lo iba hacer, que estaba dispuesto a subirse a la cabina del disc-jockey; le guiñe un ojo, dándole un empujón para que subiera. Se paró la música por un instante, y allí de pie, donde quería que estuviera, subido en la cabina, empezó a pedirme disculpas, a mí y al resto de amigos, de gente que había hablado mal, contando la verdad. Y ahora es, cuando, quiero que la gente vea su verdadera cara, así que, Santiago se acercó a mí, y empezó a besarme. Al vernos, se enfureció tanto, que sin darse cuenta donde estaba realmente, empezó a despotricar sobre nosotros, insultándonos, dando su verdadera cara, cambiando su discurso por completo. De los halagos, a insultos, de la verdad a mentiras, sin importarle que la gente le estaba oyendo, por primera vez y última. Así que, haciéndole una peineta, mi chico y yo seguíamos besándonos, cuando nuestro colega, continuo con la música. Él se bajo enfurecido, se dirigió a mí y fue cuando le dije que se fuera a la mierda de una puta vez y que me dejará en paz, que ya todos habían visto como es realmente y que estaba grabado en muchos móviles y que con un solo clic, se iba  a subir a las redes, así que, lo único que podía hacer, era dejarnos en paz y desaparecer de nuestras vidas. Se marchó sin poder decirnos nada más, y desde aquella noche no he vuelto a saber de él. Ni un solo Tweet, ni una sola palabra más, ni una sola visita, tal como llegó desapareció, y si alguna vez nos vio, nunca más se acercó a saludarnos. Por supuesto, de Antonio, que presenció todo, nunca más se atrevió a decir nada malo de nosotros. Los dos, desaparecieron de nuestras vidas para siempre. 

Pero aquella noche, no fue la única sorpresa que tuve, porque tras deshacernos de la marica mala, Santiago me pidió que me casara con él. Así que a día de hoy, estamos casados, viviendo juntos, felices cien por cien, teniendo el buen sexo que siempre hemos tenido, llevando la vida que los dos queríamos. Somos felices juntos, nos amamos, mi trabajo, mis esfuerzos, dieron sus frutos inmediatos, así que no podía pedir nada más. Si, solo una cosa, no cruzarme nunca más con una marica mala.

FIN

martes, 2 de julio de 2013

MARICA MALA (CUARTA PARTE. FICCIÓN)

Tras sentir su asquerosa mano y percatarme que se trata de Jesús, me levanté del banco inmediatamente; sin mayor vacilación, le pegué varios puñetazos en la cara, rompiéndole la nariz. Me tenía hasta los huevos, con sus tonterías y sus encontronazos “casuales”; él, en lugar de defenderse, sonrió malévolamente, con una sonrisa que me dio arcadas; una sonrisa de marica mala, perversa, que había planeado todos los encuentros al milímetro, cuadrando su plan a la perfección, siendo yo su presa. Así me lo hizo saber, tras limpiarse la nariz, sujetándosela como si se le fuera a caer; se quedó inmóvil en una de las rayuelas del andén; me soltó que había conseguido su objetivo, que le pegara para poder denunciarme, acaso no hiciera lo que él quisiera, que era tenerme en su cama. Yo estaba flipando, no podía entender, que hubiera hecho todo eso por tener sexo conmigo, o por poder llegar a ser algo más. Lo que me estaba ocurriendo no podía ser real, como una persona puede llegar a ese punto enfermizo, de inventarse cosas sobre mí y los demás, de seguirme y quedarse como un pasmarote, inmóvil en la rayuela sucia, como si lo que me hubiera dicho, hubiera sido una cosa normal.

Mi reacción, fue arrearle otro puñetazo, con todas mis fuerzas, me daba igual que me denunciara, me la suda, es más, no creo que ni lo haga. Tras tumbarlo de nuevo, me giré y le dejé claro las cosas, una vez más, sin saber que iba a servir de algo, ya que le daba absolutamente todo igual. Me lo había demostrado, soltándome aquella estupidez, que tío más patético, que mente más enfermiza; me estaba empezando a dar verdaderamente asco. Menos mal que el metro ya ha llegado; me monté en uno de los vagones, y le hice una peineta. No me voy ni a molestar en mirar el Twitter, me la pela lo que diga de mí, o de mi gente. Ya estaba realmente hasta los cojones de tener que encontrármelo en cada sitio que iba, de verle pavonearse, de oír su puta carcajada. No suelo ser violento, pero “el galleto” había pasado ya el límite de mi paciencia. Es que tras contárselo a Santiago, aún no me podía creer, que aquella mente enfermiza, estaba haciendo todo eso, por tener mi polla en su boca, en culo o creer que podía tener algo serio con él; ni como se suele decir, aunque fuera el último tío de la tierra, me lo follaba. Antes de metérsela a un tío como él, prefiero pajearme mil veces; estoy realmente encabronado, pero no de forma sexual, sino tengo una mala leche encima, de no saber, desde cuando el puto Jesús me está espiando. No es que le tenga miedo, pero si es capaz de hacer eso, se le puede cruzar más los cables y hacer algo más grabe. Es más, no creo ni que este enamorado de mí, sino que es un enfermo mental, que se ha obsesionado conmigo, y vete a saber con cuantos más. Que no tiene vida propia y se inventa una, haciéndola suya, creyéndose sus putas mentiras, sus locuras, implicando a gente, que ni le conoce.

Antes de dormir, me di una ducha, de agua fría, de la calor que está haciendo; me hice un pajote, viendo una de mis escenas favoritas y me quedé fritó. Al día siguiente, lunes, me dirigí a la oficina, como era habitual, alrededor de las siete de la mañana. Nada más entrar, mi secretaria se encontraba ya en el puesto. Antes de entrar en el despacho, me paró un instante, y me dejó un sobre. No tenía remitente; le pregunté quien lo había dejado, moviendo los hombros sin abrir la boca. Lo abrí. Era una nota de Jesús que decía así:
“hoy a las doce te espero en la puerta del corte inglés de princesa, si no estás allí te denunciaré. Vas a ser mío si o si”.
Tiré la nota a la basura, si quería denunciarme que lo haga. Me la pela.
La mañana del lunes pasó lentamente, como todos los lunes, se me hizo bastante pesado. A las dos y cuarto, Santiago me vino a buscar para comer juntos; teníamos pensado ir al “Vips”; antes de bajar, le pregunté si había visto a Jesús merodeando por el edificio; le conté lo sucedido, no lo hice antes para no preocuparle, o para que se enojará más que yo. Me comentó que no le había visto, pero que si volvíamos a tropezar con él, que deberíamos de tomar cartas en el asunto; dicho y hecho, nada más sentarnos para comer, cerca de uno de los ventanales, vimos pasar “al galleto” con aquel hombre mayor, el mismo que vimos en la discoteca. Iban agarrados del brazo, como un abuelo con su nieto, pero con la diferencia, que una de las manos de Jesús, le tocaba el culo. Nos miraron, y él sonrío con aire triunfal; en la nariz, tenía un tabique, y signos de mis puñetazos. Nos hicieron signos como si quisieran sentarse con nosotros; Santiago le dijo que no, pero como si no hubiera dicho nada. Menos mal que estaba bastante lleno y no pudimos cambiarnos a una mesa más grande, y tuvieron que sentarse algo lejos. Pero sabía que me miraba, sabía que le estaría contando mentiras y sabía que iba a ser una auténtica pesadilla. Algo tenía que hacer, pero no sabía el qué.

Aquella misma tarde, nos lo crucemos una y otra vez, claro lo tenía fácil, estábamos en el centro, por la calle Fuencarral. Al final logremos darle esquinazo. Temíamos que si me lo había encontrado en la parada del metro, cercano al piso de mi chico, podría saber dónde vivía. Al menos en mi pequeño piso no. O eso creo. No estábamos seguros si sabía dónde vivíamos, pero pronto lo íbamos averiguar. Alrededor de las nueve de la noche, tras pedir comida china, estábamos los dos sentado en el sofá, tranquilamente, cuando sonó el telefonillo. No podía ser el repartidor, no había pasado ni un cuarto de hora. Santiago se levantó, descolgándolo de forma graciosa, cuando en cuestión de segundos soltó por su boca "hijo de puta". Me miró cabreado, y con esa mirada, me hizo entender que se trataba de Jesús. No me lo podía creer, el muy hijo de perra nos había seguido, o no sé como demonios había averiguado donde vivía  y es más, si sabía donde nos encontrábamos, seguramente sabía donde vivía yo. ¿Cómo? pues no lo sé. Me puse el pantalón y bajemos por las escaleras, pero él ya no estaba allí. Tras cenar y de un par de llamadas al teléfono fijo, sin obtener respuesta del otro lado, llamemos a un amigo policía, para explicarle la situación y para ver si podíamos hacer algo. Vino a casa con unas cervezas, y le expliquemos lo que nos está ocurriendo, con todo detalle. No obvie ninguna parte. Nos dijo que poco podíamos hacer, ya que esas denuncias casi no llegan a nada o que tardaría mucho en solucionarse, y que no me preocupara, porque él cree lo mismo que yo, que no me va a llegar a denunciar, ya que tendría que contar algo convincente, y tal como es Jesús Galient, no cree que se le ocurra. Que lo que podía hacer, era hacerle un pequeño engaño, porque está casi seguro, que si le "daba una cita" me dejaría en paz. No estaba muy convencido de eso, pero podría funcionar.


Desde aquella noche, estuve un tiempo sin verle, y ya casi creí que había desaparecido de mi vida. Miré un par de veces su cuenta, y seguía con sus gilipolleces, pero me había dejado de mencionar. Era casi un milagro, no me dejó ninguna nota más, no le vi alrededor del edificio de mi trabajo, no volvió por casa de mi chico... pero cuando menos me lo esperé y ya creía que se había olvidado de mí, una noche me encontraba en casa, preparando unos informes para el día siguiente, cuando llamaron directamente a la puerta. Antes de abrir, me puse un pantalón y una camiseta. Estaba desnudo, como era habitual, y más en verano. Miré por la virilla, temiendo lo peor. Y así fue, era Jesús. Iba vestido con un pantalón de lo más ridículo con una camiseta negra. Llevaba unas gafas de sol, extra grande, que no necesitaba en ese momento, y sonreía de esa forma que me sacaba de mis casillas. Con su voz, seguido de una carcajada escandalosa, me dijo que si no le dejaba entrar, iba a montar un escándalo  y que si no había ido a denunciarme, era porque me daba una oportunidad. Como si la necesitara, pensé yo. Le dejé hablar, y como en tantas ocasiones, solo decía estupideces; se inventó que se había tenido que marchar a Valencia, a ver a un familiar. Con voz cortante, le dije que fuera al grano y que cojones quería de mí. Su respuesta, tras seguir contando cosas que no me interesaba en absoluto, y menos viniendo de él, fue que fuera su amigo. Perplejo tras oír su respuesta, y recordando el plan, le dije que le daba una oportunidad, pero tenía que dejar de seguirme, de molestar a mi chico; eso le puso furioso, al oír que decía mi chico, su cara cambió por completo; se puso a gritar como un histérico, que si no decía en Twitter que lo había dejado con Santiago por él, que me iba hacer al vida imposible. Como si no lo estuviera haciendo ya. Con paciencia, me lo llevé a mi terreno; no sé como pude aguantar las ganas de volver a zurrarle, pero lo hice, con total serenidad, le dije que eso no lo iba hacer, ya que no hacía falta; le mentí diciéndole que estábamos mal, y seguramente lo íbamos a dejar definitivamente y que cuando tuviera un hueco, podríamos quedar a tomar algo, ya que ahora andaba ocupado. Picó el anzuelo, tranquilizándose; me guiñó un ojo, pensé que iba a darme un beso, pero me dio la mano y tal como vino se fue. Cerré la puerta, respiré por un instante, casi con desesperación. Llamé a mis colegas, a mi novio y le expliqué lo ocurrido. El plan se había puesto en marcha.


lunes, 1 de julio de 2013

RECUERDOS

El martes 25 de Junio del 2013, Lucía y nuestro hijo (os recuerdo su nombre Asier González Rubio) se vinieron a casa a dormir, ya que los tres al día siguiente nos íbamos a Milán. Como ya sabéis estamos en la ciudad grabando unos spots y aprovechando bien el tiempo, visitando a nuestros amigos, de compras, vamos haciendo turismo. Antes de empezar con la entrada, con lo que quiero decir, os tengo que contar la anécdota de mi pequeñajo, una de ellas, ya que está “para comérselo” de las cosas o preguntas que nos dice. El fin de semana (este pasado) no tuve que trabajar, así que aprovechemos al máximo el tiempo y fuimos a visitar a unos amigos; éstos tienen hijos, y como hacía buen tiempo, salimos a su jardín. Sus hijos se pusieron a jugar con el mío, y fue cuando mi peque, vino a mí y me dijo: “papa no entiendo a los niños cuando hablan”; nos echemos a reír y mi peque se abrazó a su madre. Fue cuando le volvimos a explicar, con más calma (nada más llegar a Milán ya me dijo a mí “que hablo raro”), que estamos en otro país, lo del idioma, y esas cosas. Pero fue muy gracioso, por su forma de explicar las cosas y de decirlas. Se me cae la baba… las cosas que tienen los niños. Por cierto, al final, se entendieron a su manera y estuvieron jugando toda la tarde. La verdad que mi peque es poco vergonzoso, y se relaciona bien con el resto de peques, por eso nos gustó la idea de la guardería, de llevarle a natación (que va aprendiendo muy bien), ya que vemos positivo que se vaya relacionando con otros niños. Así que nosotros contentos con su crecimiento y la educación que le estamos dando, tanto la madre como yo, lo hablamos mucho, ya que al no vivir juntos, pues no queremos darle “doble educación”.
 
Pues bien, la entrada va relacionada con ese martes, bueno ya era miércoles porque nos dieron las mil y una. Las tres de la madrugada, para ser exactos. Cuando al peque le llevemos a la cama, y le dimos los besos de buenas noches, nos quedemos los dos mirándole, mientras dormía. Lucía me abrazó (me va a matar cuando lea la entrada, aunque se lo he dicho que iba a escribir sobre este tema… menos mal que no le he puesto cara, y no lo voy hacer) y se puso a llorar. No de tristeza, sino de alegría. Me contagió a mí y los dos mirando a nuestro hijo, embobados, estuvimos llorando por lo feliz que nos sentíamos al tenerle en nuestra vida. Cuando nos sentemos en el sofá, y fumemos un cigarro (bueno yo jeje) estuvimos hablando de cuando decidimos tenerlo, de cuando nació, de su primera palabra, el gateo… vamos que teníamos una sonrisa de oreja a oreja, con cada tema nuevo. Después llegó el momento de las fotos. Como en esta era, digital, pues tenemos fotos en móvil, en CD, en portátil, estas cosas de la modernidad, así que vimos fotos mías (por ejemplo, la que subí en Twitter y Facebook, la foto mía con la bata que me hizo ella, ya que siempre me dice que salgo guapo en las fotos, así que recién levantado, mi rabo ya estaba en reposo, es un apunte mío, me puso esa bata, que no sé de donde la sacó y me hizo la foto), así que me dijo: “como no sé si la has subido, pero creo que no, porque un pajarito no la ha visto, ya puedes subirla y me dirás” con una risita de gamberrilla. Así que la hice caso y días más tarde la subí.
 
Respeto al tema de los recuerdos y las lágrimas de felicidad, quería decir, que los padres, tenemos miedos a que no sepamos o no demos la educación correcta, o que le mimemos demasiado. Cada cual lo hace lo mejor posible, y cuando los padres están separados, yo creo, y es lo que hacemos, hay que tratar los temas en conjunto, tal como he dicho, para no darles doble educación y confunda a los niños. Aún es pequeño, pero ya va entiendo bien las cosas y como he dicho en otras ocasiones, más adelante, nos preguntará muchas más cosas y todo tendrá su explicación. Digo esto, porque en el colegio, le preguntaron por papá y mamá, que explicara un poco sobre ellos y él dijo que vivíamos en dos casas distintas y su profesora, habló con nosotros y nos dijo que no “notaba” que eso fuera así. No sé si ahora me estoy explicando, pero es que no tiene por qué notarse o no debería. Ya sabéis la historia de nosotros dos, así que sobre este tema no hay mucho más que explicar, tan solo que cuando llegue a su debido tiempo, las cosas se le explicara de forma natural, y si algún día tengo pareja (chico) pues se le explicará y punto. No hay que darle más vueltas, ni mayor importancia, porque es responsabilidad nuestra que él vaya creciendo, viendo las cosas con naturalidad y así le estamos dando la explicación, lo mejor posible y sabemos, pero no es nada fácil y cuando oigo que un padre o madre maltrata a sus hijos, no logro entender y el tema de abusos, ya ni te cuento. No sé, yo me siento orgulloso, A DIARIO, de cómo me estoy comportando como padre, y le doy todo mi cariño, le llamo a diario, le veo muy a menudo (la prueba esta que está aquí conmigo) y lo que hace un padre cualquiera, no es que yo sea ni mejor, ni peor, que muchos padres, simplemente que soy responsable, al igual que la madre, de su crecimiento, alimentación… ¡Cómo debe ser!
 
Pues poco más que decir en esta entrada, ya que tampoco es cuestión de alargar el tema, con cosas obvias, o al menos deberían serlas, simplemente que aquella noche, que nos dio las tres de la madrugada, estuvimos recordando cosas del pasado (no siempre es malo echar la vista atrás) y nos reímos de muchas anécdotas que hemos vivido juntos, recordando fotos nuestras, por separado, de mi hijo, de mis padres (mi peque me preguntó dónde estaban sus otros abuelos, y buff, por un instante me quedé bloqueado, en blanco, porque no sabía cómo decirle que están fallecidos), pero se lo expliqué lo mejor que pude. Me sorprendió que me preguntara por ellos, porque a veces, le veo más mayor de lo que es… pero bueno, le dije lo que tenía que decir (tampoco voy a reproducir todo aquí) y ya está. Es eso, se lo dije de la forma más natural, sin saber bien si lo iba a entender, y eso que aún no ha llegado a la edad de preguntar todo. Pues eso, colegas, que los recuerdos no siempre son malos, y que mirar fotos, hablar durante la noche con ella me gustó mucho; así se lo hice saber, porque es bueno decir las cosas que uno siente, y tuvimos una noche muy bonita. Pues nada, aquí os dejo está entrada, sencilla y natural, o al menos yo lo veo así, y os digo como siempre, hasta la próxima.
 
Besotazos de mi marca, hoy unos cuantos y tener buen Julio.