lunes, 17 de junio de 2013

MARICA MALA (PRIMERA PARTE. FICCIÓN)

Cuando Jesús Galient, se me presentó de repente, aquella tarde de Julio, estaba yo sentado en una terraza tomando una cerveza, esperando a mi novio. Estaba leyendo un libro y con la excusa de que le gustaba mucho la autora, Pilar Mateos, se me presentó y sin invitarle, se sentó en la silla vacía. Me miraba de forma extraña, casi daba miedo. Más tarde descubrí, que debí de echarle de allí, sin ningún miramiento, porque era la reencarnación de la verdadera marica mala; a través de mis amigos, me enteré que le llamaban “el galleto” por lo feo y mala que era. Pero vayamos por partes:
Pedí el traslado a Madrid, porque allí se me presentaba una buena oportunidad de ascender en mi trabajo y entre otras razones, porque estaba hasta los huevos de mi pueblo. Vivía en un pueblo de 20000 habitantes, que a priori, no se puede considerar pequeño, pero no tenía nada de atractivo; el cine, hacía años que lo habían cerrado, no había ni un solo pub para tomarse unas copas y menos aún del conocido ambiente. Nunca había entendido esa palabra, no la definición, sino la utilización, ¿de ambiente? Pues que yo sepa en todas partes hay ambiente. No sé porque no le llamamos las cosas por su nombre, ya que todo el mundo lo iba a entender mucho mejor. Un bar gay. Aunque puede llegar a ofender, porque no se oye “voy a un bar hetero”; yo y mis reflexiones. En definitiva, que no había un lugar de ambiente, y en mi pueblo, necesitabas el coche para todo. Normalmente los fines de semana, nos íbamos para la ciudad;  cada semana, uno del grupo, era el que conducía; íbamos cinco en el coche y si alguien ligaba, pues ya se las apañaba para la vuelta. De todas maneras, entre semana, mi pueblo era puro aburrimiento y la mayoría ya nos conocíamos. Y al tener la oportunidad de largarme a Madrid, no me lo pensé dos veces. Aquella tarde, tras trabajar y aceptar mi nuevo puesto, me preparé la maleta; no se lo había contado a nadie. Mis padres se llevaron una gran sorpresa y sin entender mi marcha repentina, intentaron disuadirme para que me quedara. Fue en vano porque lo tenía claro, quería irme de allí y empezar una nueva vida. En Madrid tenía amigos, así que solo no me iba a sentir. Tras preparar la maleta, y mandar unos cuantos mensajes, quedé con algunos colegas, para soltarle el bombazo. Lleve unos botellines de nuestra marca preferida y lo celebremos. Me dijeron que me iban a echar de menos, pero que entendía mi postura, y que si ellos tuvieran la misma oportunidad que yo, lo hubieran aceptado sin más. Tras beber, quedemos en que le daría mi dirección, cuando me estableciera en la ciudad. Primero iba a ir a un hotel, ya que no quería molestar a nadie, pero tenía claro que iba a encontrar piso en seguida.

Y así fue, tras pasar cinco días en un hotel, más o menos cómodo, e instalarme en la central, en mi nuevo despacho, mis amigos me ayudaron a encontrar, un pequeño apartamento de soltero, que me venía genial, por precio y ubicación. Era perfecto. Salón y cocina juntos, con aire acondicionado, lavabo amplio, habitación con armario de cuatro puertas empotrado. Me bastaba para mi solo; fácil de limpiar, de recoger y súper cómodo para mí. Me gustó en cuanto lo vi, así que, no me lo pensé dos veces y aboné lo que me pidieron. Al sexto día ya estaba todo instalado en mi nuevo pisito, y esa noche lo inaugure con un buen polvo. Todo perfecto.

No me costó nada instalarme en la ciudad; mi nuevo puesto, requería mas responsabilidad, pero también era una buena pasta gansa y tener cinco personas a mi cargo, que uno de ellos era colega mío, me facilitaba mucho las cosas. No me costó adaptarme al trabajo, tenía mi buen grupo de amigos y sexo no me faltaba. No podía pedir mucho más. Todo iba bien, no me preocupaba el no tener pareja, me sentí pleno y feliz tal como me iban las cosas; solo echaba de menos a mi familia, y a mis amigos de mi pueblo, pero con bajar de vez en cuando o ellos venir a visitarme, me conformaba. Más no se podía pedir.

Volvamos aquella tarde en la que Jesús, me abordó como un verdadero acosador. Pero antes os explicaré como conocí a mi novio Santiago. Como dije, nunca me había preocupado el tener o no tener pareja, aunque tengo que reconocer que echaba de menos, que tras un buen polvo, la persona que me follaba, me dijera que me quería y se quedara en casa a dormir. No es que no se quedaran algunos, pero no es lo mismo, ya que muchos de ellos, tras follar, se marchaban y aunque se quedaran a dormir, al día siguiente se iban sin decir mucho más, y a la mayoría no les volvía a ver, aunque nos encontráramos en algún pub, no te dirigían la palabra. Con muchos otros repetía, ya que teníamos buena conexión sexual, sabiendo que como pareja no iba a funcionar, si que en la cama iba a la perfección; la verdad, que no tenía quejas de mi vida sexual; no es que fuera un adonis, pero tenía mis encantos, y al ser bastante abierto, pues conocía rápidamente a mucha gente. Pues bien, una noche, tras no encontrarme muy bien, salí del pub a respirar un poco de aire fresco; no había bebido mucho, pero quizás la cena abundante y los picantes de la comida india, me estaba jugando una mala pasada. Me senté en un banco, cuando Santiago, se sentó, y sin poder encender su cigarro, me pidió un mechero. Nos miremos a los ojos, y con una sonrisa, le cedí mi encendedor. Nos rocemos las manos, y sentí un leve escalofrío. Tenía unos ojos preciosos, una mirada que traspasó la mía. Me puse nervioso, como nunca me había ocurrido, o en un muy pocas ocasiones. Contadas diría yo. Nos dimos los nombres y dos besos. Me preguntó que hacía allí sentado y si había ido solo. Le contesté, con un nerviosismo, como un adolescente que acaba de conocer al que cree que es su amor verdadero, que había salido a respirar un poco de aire y que había ido con mis amigos. Él, con una sonrisa casi perfecta, me dijo que había salido a fumar un cigarrillo, y que estaba a punto de marcharse, pero que ahora quizás tenía motivo para quedarse. Me cogió la mano, cosa que me sorprendió, y entremos de nuevo a la sala. Me llevó a la barra del bar y me pidió una copa; no sé bien lo que llevaba, pero la verdad que me sentó de puta madre. Le presenté a mis colegas, estuvimos bailando, hablando e intercambiemos los números de teléfono. La verdad que deseaba follármelo allí mismo, y cuando nos dimos el primer beso, se me puso dura al instante; besaba genial, y tenía ganas de más; pero aquella noche solo hubo eso, besos.

Hasta el tercer día, no le volví a ver; tras dejarnos miles de whassaps, y de charlas interminables, hasta alta horas de la madrugada, volvimos a quedar en el centro. Aquella tarde si hubo sexo, y no veas, fue escandalosamente bueno; tras corrernos y ducharnos juntos, en su piso, cenemos juntos y aquella noche dormí junto a él; por un instante, pensé que era muy precipitado todo, que estaba pasando muy rápido las cosas, y así se lo hice saber. Me miró con sonrisa picarona, diciéndome que si estaba disfrutando de su compañía, que más da si pasaba en el primer día, o si pasaba un largo semestre, que lo importante era que viviéramos el momento, que mañana no se sabe lo que puede ocurrir; que su filosofía era esa, vivir los momentos como si fueran únicos, como si el mundo se fuera acabar y que no le daba importancia a ciertas cosas; que si me sentía incomodo o quería ir mas despacio, que me entendía, pero que no veía razón por no estar juntos e intentar algo bonito. La verdad que tenía razón; siempre me había gustado vivir al día, sin tener preocupaciones para el mañana, pero en cuestión de pareja, algo serio, pues le daba demasiado vueltas; y así hice, hacerle caso y ya llevamos más de seis meses.

Pues bien, aquella tarde, sentado en la terraza, esperándole, con mi libro, Jesús, se sentó en la silla vacía y empezó hablarme de la autora, con aire de saberlo todo, y como si me conociera de toda la vida. Me habló de un libro, que confundió con otra gran autora, y al intentar corregirlo, me puso el dedo en mis labios. Le miré con desconfianza, no era para menos y le dije que si me conocía de algo. Se rió, con una carcajada estrepitosa, muy escandalosa, que la gente de al lado, incluso nos miraron reprochándonos el ruido que estábamos haciendo; bueno más bien él, porque yo me sentía incomodo en aquella situación; un extraño, que no conozco, ni tan si quiera de vista, se sienta sin más y empieza hablarme de aquella forma, pues era de una incomodidad exagerada. Su respuesta a mi pregunta, fue que me había visto navegar por Twitter, y que le parecí atractivo; mientras me hablaba, porque anda que no le gustaba cascar, intenté hacer memoria y no recordaba tenerle en la red social; lo utilizaba, pero la mayoría eran amigos míos de toda la vida, y algún que otro familiar, pero no recordaba a ningún Jesús Galient, si es que utilizaba su nombre, porque claro, muchos escriben con nombres raros. No, estaba seguro que no le seguía en Twitter, y antes de que me taladrara más la cabeza, con esa verborrea molesta, le dije que se estaba confundiendo de persona. Me miró, soltando de nuevo la carcajada molestando de nuevo al resto, y cuando acabo, me confesó, que había soltado unas pequeñas mentirijillas, que no me conocía de la red, sino del pub "el sitio", lugar que frecuentaba con los colegas, y que había visto algún comentario mío en la red, y que un tal Antonio o José, que no recordaba bien su nombre, le había hablado de mí. Tenía la cabeza a punto de estallar, con tantos datos, que no le daba importancia y no me hacía recordar que le hubiera visto alguna vez, que no sabia de que tíos me estaba hablando y solo deseaba que Santiago apareciera de un momento a otro, porque por mucho que intentó, el tipejo no se movía de la silla. Me daba datos y más datos, como si me importaran algo y no se detuvo, hasta que por fin, apareció mi novio. No sé si fueron diez minutos o más, pero me pareció una eternidad. Me besó en la boca y me preguntó quien era mi amigo. Antes de que pudiera responder, Jesús se presentó, dándole dos besos en la cara e intentó darle un beso en la boca. Mi novio se apartó, antes de que se lo pudiera dar. Con la mano, cogió una silla libre, pero Jesús, por fin, con su carcajada estúpida  me dijo que ya  nos veríamos de nuevo, pero que se tenía que marchar, que había quedado. Y tal como llegó, se fue. A mi novio entonces le expliqué lo sucedido; no daba crédito a lo que oía, y con un resumen, lo mejor posible, le conté todo. De aquello, solo sé que aquel tipejo no le conocía de nada. A Santiago se le ocurrió entrar en la red social y allí apareció su foto. Miré el mio y sí, allí estaba siguiéndome. Yo a él no. Pero si entré y mire algún comentario suyo. Y la verdad que todos eran negativos, hablaba de terceras personas, insultando incluso algunos de mis amigos, daba la vuelta a la noticia y lo más increíble, que a penas cinco minutos, había contado que me había visto en una terraza, a las siete de la tarde, todo borracho. Pero si entrabas de nuevo en su perfil, borraba los tweets que había escrito en la última media hora, incluyendo otros, con barbaridades, siendo una autentica marica mala.




martes, 11 de junio de 2013

GOLPES (FICCIÓN)

Era la hora de la comida y mi hermano Sebastián no había llegado; mi madre se empezaba a preocupar, ya que en esa semana tenía el turno de tarde y se echaba la hora encima; por la mañana había salido a correr un rato y tras una ducha refrescante, llevó a mi sobrino Miguel, a dar una vuelta con la moto. A mi padre no le hacía mucha gracia, a mi madre menos, pero él no iba por carretera, sino por caminos polvorientos, que llegaban a las fuentes naturales, que teníamos en el pueblo. Tras la vuelta y descansar, junto al pequeño estanque, donde manaba las fuentes que abastecían a varios pueblos, un agua fría, buena, saludable, regresaron a casa. Por un instante se metió en su habitación y luego recordó que tenía que ir hacer el último recado. Cogió de nuevo el casco. Miguel fue tras de él, pero yo le cogí. Arrancó con una sonrisa y toco el claxon. Mi sobrino le encantaba oír el sonido y le hizo reír.
 
Ayudé a mi madre a preparar la mesa; había cocinado unas ricas lentejas. Puse los vasos, los cubiertos y pique un poco de ensalada. Tenía hambre. Días anteriores había estado enfermo y llevaba unos días sin ir al colegio. Ese día parecía que ya me encontraba bien, ya que el apetito había vuelto. Mi madre me dio un pequeño manotazo en la mano, ya que cogí varias aceitunas con los dedos; le guiñé un ojo y cogí un pedazo de pan. Fui a la nevera a coger algo de embutido, y me fui para el patio. Mi padre, ya se había sentado en la mesa; mi madre miraba el reloj una y otra vez. Llego al poco rato mi hermana. Llevaba aún la bata del trabajo. Su hijo, corrió a sus brazos. Le dio varios besos, cogiéndole la mano. Se sentaron conmigo. Suspiró del cansancio acumulado. Se encendió un cigarro. Nunca la había visto fumar de aquella manera y no sería la última.
 
Ya alrededor de la una, mi madre, inquieta, no paraba de asomarse a la calle; se quedó inmóvil en una de las esquinas. Ya estaba muy nerviosa. Mi padre la llamó para que se tranquilizara; seguramente se había entretenido con uno de sus amigos, pero si era raro que no llegará a casa, para comer e irse al trabajo. Era su primer trabajo serio, con contrato y estaba muy contento, ya que podía costearse sus gastos y su gran pasión: las pesas. No había faltado ningún solo día y era más que puntual. Por eso era extraño que no hubiera llegado ya. Nos sentemos en la mesa, y nosotros, lo más pequeños, comencemos a comer. No llevábamos ni cinco minutos comiendo, cuando sonó el timbre. Era raro que alguien llamara al timbre, ya que todo el mundo solía entrar por la parte del almacén, que solíamos tener abierto, para estar en el patio; en el barrio nos conocíamos a la perfección y por las tardes, cuando regresaba del colegio, mis vecinas se reunían allí con mi madre, pasando la tarde. Quienes llamaban al timbre, solían ser el cartero, si tenía que entregar alguna carta certificada, y los empleados del gas, luz… pero en esa ocasión, por desgracia, no era ninguna de esas personas, sino era la policía. Fue mi padre quien abrió. Le oíamos titubear. Mi madre, nerviosa, y sin saber que había ocurrido, se puso a llorar. Se acercó al policía, con nerviosismo. Éste, les dijo que mi hermano había tenido un accidente, que se encontraba en el hospital del pueblo de al lado, al recién estrenado, y que les acompañaba. Una mujer, de unos cuarenta y cinco años, se acercó llorando, nerviosa, temblando, y les dijo a mis padres, casi sin entender nada, que sentía mucho lo que había ocurrido, que no le había visto, que les acompañaba al hospital. Los cuatro se fueron. Mi hermana mayor se hizo cargo de nosotros.
Yo le pregunté a mi hermana que había ocurrido y cuando íbamos a saber algo de Sebastián. No entendía porque mi madre se puso a llorar, sin a ver visto a mi hermano, pero esa angustia me hizo vomitar. Las horas se hicieron eternas, pesadas y hasta al anochecer mi madre no regresó a casa. Le acompañaba aquella mujer, desconocida para mí; les contó a mis hermanos que Sebastián le había llevado al hospital de Barcelona, ya que le tenían que hacer pruebas más complejas. Mi padre se había quedado con él. Le dijo al oído algo a mi hermana y se marchó. Ella, le preparó un caldo. Mi madre, tumbada en la cama, con una expresión que nunca había visto, me llamó. Me abrazó con fuerzas, acariciando mi espalda y dándome besos. Mi hermana le llevo el caldo y una pastilla. Quise preguntar que era, pero con su mano, me hizo un gesto de que me fuera.
Esa noche, nos costó dormir a todos. En esa época no teníamos teléfono, y casi ningún vecino lo tenía. Era un lujo que casi nadie se podía permitir. Así que, la angustia que producía el no saber nada, era mayor. A la mañana siguiente, mi madre, apenas sin haber dormido, cerca de las cinco de la mañana, mi madre nos levantó. Íbamos a ir todos a Barcelona, en el viejo tren, que unía mi pueblo con la capital. Hacía mucho tiempo que no iba, la última vez, fue al zoo, en una excursión escolar. Pero aquella vez era totalmente diferente; mi madre casi nos llevaba en volandas, no quería perder el tren de las 6.30, ya que en esa época solo salían cada dos horas. Pago los billetes y nada más sentarnos, el tren empezó el recorrido. Alrededor de las nueve, estábamos en Plaza España, demasiado tiempo, demasiadas angustias, y aun nos quedaba el metro, unas veinticinco paradas para llegar al hospital.
 
Mi padre nos esperaba en la puerta; ya le habían hecho las primeras pruebas, y no tenía buena pinta. Tenía dañada la medula y era más que probable que no volviera a caminar; solo había un rayo de esperanza, que se esfumó tras la última visita del médico. Confirmaban que tenía dañada la medula y que se quedaría en silla de ruedas, que ni tan siquiera iba a volver andar, y que intentarían, que tras una larga rehabilitación, al menos, se pudiera poner de pie, con ayudas de muletas, pero que no podían asegurar que eso ocurriera. Con un apretón de mano, y la angustia marcada en el rostro del médico, dio media vuelta, dejándonos destrozados. Mi madre abrazaba a mi padre, llorando, desconsoladamente. Tras serenarse, y maquillarse para disimular el sollozo, cual cosa no consiguió, porque los ojos de mi madre estaban tristes, entremos a verle. Estaba en una gran habitación, con 8 personas más. La mayoría jóvenes. Mi hermano empotrado en la cama, con un collarín, tenía la mirada perdida. No era para menos, su vida había dado un giro de tres ciento sesenta grados y el saber que no iba a volver a caminar, a montar en moto, a seguir con una vida normal, iba a cambiar también su carácter. Nos pusimos alrededor de él y le dábamos ánimos. Casi sin saber que decir, sin saber que transmitir en ese doloroso momento. Él no decía nada, solo intentaba sonreír, forzosamente.
 
Ese fue el primer día de muchos; estuvo casi nueve meses ingresado, y nosotros, los familiares habíamos vivido prácticamente en el hospital. Allí empezó la rehabilitación y buenas amistades, de gente, que como él, estaba en la misma situación, unos por accidentes, otros por tirarse de cabeza, en las aguas cristalinas de cualquier acantilado. Veíamos también niños, verdaderas tragedias. Yo a mis padres apenas les veía y era mi hermana que se encargaba prácticamente de la casa. Yo iba a verle los fines de semana, todos. Los enfermeros, médicos y el personal del hospital, tenía siempre una sonrisa para nosotros, intentando darnos ánimos constantemente. No fue fácil para nadie, y mi madre, fue la que más sufrió.
 
Lo peor es que la cosa no quedo ahí; el último mes de estar ingresado, subí con mí cuñado a Barcelona para visitarle y darle una sorpresa para su cumpleaños. Mi madre estaba allí durante todo el fin de semana y otros de mis hermanos, por compromisos, no podían ir. Había hecho lo posible para no faltar, pero le fue imposible. Entonces decidimos ir con mi cuñado, en su viejo coche. A mitad de camino, el coche dejó de funcionar. La grúa tardo más de lo normal y nos pudo dejar en el próximo taller. Cogimos un taxi para el hospital. Ya era tarde. Mi madre no me esperaba y esa noche ella regresaba a casa. Mi hermana y su marido se quedaban en Barcelona, en casa de la madre de él. Mi madre, al verme, se enfadó muchísimo, ya que no me esperaba ya a esas horas y se había quedado preocupada por nosotros y por Sebastián, ya que tendríamos que a ver ido por la mañana. Casi sin hablar, me cogió de la mano y empezó a dar zancadas hacía la parada del metro, refunfuñando, estaba realmente cabreada, y aliviada a la vez. Una vez en el andén, casi sin saber lo que estaba haciendo, dejé que mi madre montara y me eche a correr hacia la salida. A lo lejos, vi como la puerta se cerraba y la cara de mi madre desesperada. Regresé al hospital; esa noche se iba a quedar mi tío, ya que mi padre estaba ausente, fuera de Cataluña por trabajo, que no pudo rechazar; no le dieron el permiso porque mi hermano ya llevaba casi 8 meses ingresado. Como dejaron los cabos atados, y sin remedio, había tenido que ir. Pues mi tío al verme, me dio dinero, para que regresara a casa. Me acompaño a la parada de autobús. No se iba a ir hasta que no me viera subir. Pues bien, esa noche, tras llegar al destino, baje en la última parada e única, algo lejos de mi casa; desde allí baje el puente que unía ambos pueblos. Entonces vi un coche pasar, que dio la vuelta, se paró y me preguntó que donde iba tan solo y que me podía llevar, solo si quería. Sin pensarlo, me subí al coche. Preguntó mi nombre, mientras me tocaba la pierna. Le pedí que me dejara bajar, me entró miedo, pero siguió conduciendo hasta un descampado y allí me violó. Me dijo que no dijera nada, que si se enteraba que me había chivado, iba a ir a por mí. Me dejó en uno de los cruces y caminé hacia mi casa. No me salía ni una lagrima, estaba temblando. Llamé a la puerta, y abrió mi hermana. Me dio un bofetón; me dijo que nuestra madre había llamado preguntando si había ya regresado, que ella nada más arrancar el metro, se bajó en la parada siguiente y regresó para atrás. Desde que mi  hermano tuvo el accidente, mis padres decidieron poner teléfono, que ya veríamos como lo iban a pagar, pero que era necesario. Me preguntó qué demonios había pasado. No le contesté; tan solo me puse a llorar y relaté lo que me había pasado. Mi hermana, sin apenas saber qué hacer, llamó a Jesus, otro de mis tíos y me acompañó a la policía. Allí declaré lo sucedido y entonces siguieron el protocolo. Me llevaron al hospital, me hicieron revisión y vieron que lo que decía era verdad. Otro duro golpe para la familia.
 
Mi hermano ya estaba en casa, cuando yo ya llevaba unas semanas visitando al psicólogo. Mi madre cada vez estaba más triste y mi padre la consolaba lo mejor que podía. Mi hermano y yo nos sentíamos completamente solos, aunque sabíamos que teníamos el apoyo de la familia, pero el dolor interno, que sentíamos cada uno, nadie lo podía suplir, y él y yo, nos unimos en un mismo dolor. Pasábamos largas tardes juntos, envueltos en largas lecturas, y tertulias. El me acompañó a varios juicios, dándome todas sus fuerzas y yo le acompañe a sus rehabilitaciones. Nos dábamos ánimos mutuamente y juntos superemos muchos peldaños. Al fin, tras largos años de juicios y emplazamientos, salió la sentencia. Primero la suya, que ganó una cantidad de dinero, suficiente, para al menos vivir lo mejor posible. Aquello no le hizo feliz, ya que no le iba a devolver su vida anterior, pero al menos iba a vivir sin pasar necesidades y cuando faltaran mis padres, podría contratar una enfermera. La mujer tuvo la culpa, se saltó un stop, y tras visitarle una sola vez al hospital, nunca más supimos de ella. Y eso que vivía en el barrio, pero supongo que su conciencia no le dejó vivir.
Luego salió la sentencia de mi juicio y solo le condenaron a diez años de cárcel, porque no fui el único niño que violó. Ninguno de los dos lo celebremos, pero al menos nos sentimos algo más aliviado.
 
A partir de ahí, mi familia seguimos luchando día a día. A veces uno recae, pero está el otro para apoyarle; a veces aún sentimos escalofríos al recordar todo, pero nuestra unión, más que hermanos, fue para siempre. Junto a mis padres, familiares, vivimos superando día a día todo lo ocurrido. Superando, juntos, los duros golpes que la vida nos sentenció.


martes, 4 de junio de 2013

Plof

Es la primera vez, que escribo una entrada desde el móvil. La verdad que no se por dónde empezar. Como he dicho en otras ocasiones, estaba pasando una buena etapa, pero hoy, sin saber bien el porque, o mejor dicho, sin querer reconocer, me siento algo plof, un bajoncillo, que no tiene demasiado sentido. 

Una buena amiga, así la considero, me dijo un día, que normalmente estoy a la defensiva y quizás tenga parte de razón. Quizás ya no confió tanto como antes y pienso que la gente me ataca o veo cosas que no son; quizás estoy equivocado, pero los acontecimientos, los últimos sobre todo, me hace pensar lo contrario. Los últimos días pensaba una cosa y hoy tengo los sentimientos, mis pensamientos revueltos. Ya no se realmente que pensar, si confiar cien por cien en lo que me dice, o si realmente me dice eso, porque así lo siente o tiene curiosidad; no se sí cree al resto, o si realmente le ha dicho algo. No quiero darle vuelta, y tampoco se lo que ha sucedido, pero quiero creer que estoy equivocado y que realmente puedo confiar en esa persona. Las dudas me asaltan y ahora los pensamientos son algo diferentes, y aunque me siento a gusto, hoy me he sentido extraño. 

Siempre he defendido, que cada uno siga o crea lo que quiera, pero una frase puede lapidar a una persona, sin merecerlo y una cosa mal dicha, un mal entendido, puede enterrar una bonita amistad, o puede ser el fin del principio. Mi nombre significa eso, el principio, de algo, de alguna cosa, pero hoy parece el final. 

Una vez más, no digo que este mal, pero si afectado, y he vuelto a pensar en cerrar todo y seguir mi camino anónimamente, y dejar de dar tantas explicaciones; nadie me obliga y siempre digo lo que creo en cada momento, pero quizás a veces, me excedo y digo más de lo que debiera, pero así siempre lo he sentido, y no tengo porque cambiar, pero el machaque que a veces recibo, no se sí otra persona lo a guantearía, y mandaría todo a la mierda, a la primera de cambio. Pero el límite se ha vuelto a sobrepasar, encima mío y sin darme cuenta, o escribiendo la entrada del tres de junio, me he dado cuenta que no vale tanto la pena y quizás tenga que cerrar ese ciclo y seguir en solitario, hablando tan solo con mis verdaderos amigos, o con gente que realmente si le importo y no tener dudas, de sí alguien me habla por una razón u otra. En estos momentos, no se realmente lo que voy hacer; me duele algo la cabeza, y no tengo claro algunos puntos, que quizás no entendáis, pero que aquí me expreso tal como soy yo. Sin tabúes, a corazón abierto, espesando mis pensamientos, mis sentimientos, hablando con conciencia, de lo que digo en cada momento, pero hoy, esta tarde, algunas lágrimas se me han escapado, porque no logró entender porque ese odio, porque esa rabia hacia mi persona, y joder, soy humano y aunque quiero entender, no logró hacerlo, y de impotencia, pues necesite llorar. 

Quizás mañana, tenga las cosas más claras, o piense con más claridad, y saque conclusiones totalmente distintas, a lo que estoy escribiendo ahora, pero como eso no lo puedo saber, pues escribo esta entrada, para sentirme arropado. Yo también necesito mimos, como el resto de los mortales, y las fuerzas a veces, se escapan sin darnos cuenta, y vemos con otros ojos, las necesidades primarias, que se transforman en secundarias por momentos. 

Ya me lo dijo una vez, la madre de mi hijo, pero como siempre he dicho, o el orgullo me puede, no tengo porque dejar algo que me gusta, y aunque uno intente que no le afecte, acaba haciéndolo y pasa alguna factura, que tenemos que pagar, a un precio que nadie debería de tener que hacerlo. Amigos míos, me comentan, que si a ellos les hubiera ocurrido lo mismo, no saben sí hubieran aguantado lo que yo. Soy fuerte, luchador, y quizás radical en algunos aspectos, pero siempre me he mostrado tal como soy y se que no puedes gustar a todos, eso lo tengo claro, asumido, pero tampoco se sí lo que algunos me dicen, es cierto del todo o tienen algún propósito hacia mi, si así lo sienten o es puro físico, o vete tu a saber. Hoy desconfió, no se sí le estoy dando más importancia o menos de la que tiene; no se sí a alguien más le pasa, lo que a mi. 

Todos, al escribir, estamos expuestos a críticas, a risas, pero deberíamos de ser más tolerantes y respetar la opinión de cada uno, e intentar comprendernos mucho más de lo que hacemos. Dudar sin más, no me gusta. Juzgar sin saber, menos aún. Ya dije un día que criticamos, pero quien puede decirme, si es lícito, criticar esa crítica. No es y jeroglífico, es que es así, tal como lo veo yo: alguien critica un programa, por ejemplo, y si otra persona critica lo que esa persona dice, éste se molesta por dar tu opinión; no se sí habéis cogido el concepto, pero es fácil de seguir. Sólo tenéis que ver, mejor dicho leer, lo que decimos, opinamos de alguna cosa, que siempre habrá alguien que diga lo contrario. Y para nada estoy diciendo que sea malo, lo contrario, a lo que me refiero, es a las formas de decirlas, a veces haciendo daño, queriendo o sin querer, pero cuando otra persona, le contesta, no le gusta que lo hagan. Yo no voy a tirar la piedra, y esconder la mano, seguro que lo he echo más de una vez, pero tengo sentido común, y me doy cuenta de las cosas. 

Esta entrada, revuelta, y llena de intenciones, la escribo por necesidad, de mañana levantarme y sentirme bien, y volver a ver las cosas, como las suelo ver. Nadie nos dijo, que la vida fuera fácil,  pero a veces, por alguna estupidez cometida, se complica sin más. Yo esta vez, y os lo puedo asegurar, no he buscado nada, tan solo ser como soy, pero la gota a roto el cristal; esto no significa que vaya a cambiar, ni mucho menos, pero quizás deba de ser más prudente o quizás tenga que cerrar ese ciclo. 

En fin, a la gente que quiero, que confió cien por cien, no os preocupéis, todo pasa, y seguiré estando donde realmente me apetezca, y estoy bien, sólo algo intranquilo, algo revuelto, pero la normalidad llegara y lo que tenga que ser será. 

Me ha gustado, esto de escribir desde el móvil, ha sido curioso y no ha costado tanto como yo creía; en un principio, la entrada, iba a ser escrita, desde el portátil. Pero no estaba yo muy animado, por decirlo de alguna manera, y al irme a la cama y no poder dormir, vi que había la aplicación para iPhone de blogger, y empece a ordenar un poco, lo que quería decir y aquí esta la entrada. 

Supongo que habrá más faltas de ortografía, si es así, me disculpo de ante mano, pero no es fácil escribir desde el teclado, no es excusa, pero es la verdad. Nunca he dejado de reconocer, que tengo faltas, que le vamos hacer... En fin, que aquí os dejo esta entrada sin más que decir, bueno si, quien me iba a decir, que tras tender la ropa, y dormir un rato, me iba a levantar de esta manera. Cosas de la vida. 

Besotazos de mi marca para todos. Ah, agradecer vuestras opiniones, vuestras visitas, ya más de treinta mil doscientas, a los que comentáis, a los seguidores de mi blog, oficiales y no oficiales. Gracias a vuestro apoyo sincero en los tweets de esta noche, a algunos privados, y a la gente que verdaderamente importo y por supuesto me importan. Sin olvidarme del resto, por supuesto. 

Hasta la próxima. 


lunes, 3 de junio de 2013

ENCABRONADO

Nunca me ha gustado la gente que no va de cara y no tiene las suficientes pelotas para decirte lo que piensa realmente de ti; lo peor es que van de “amigos” y te hacen ver lo contrario. Te animan a que no hagas caso a los rumores o comentarios que se vierten sobre ti, y luego ellos son los que van diciendo una cosa u otra. De este tema he hablado mil veces en mi blog, pero hoy lo hago una vez más, porque la gente no aprende la lección y por qué me sale de los cojones. Luego dirá que le he insultado, que si empecé yo, que si no le contestaba al privado, y un largo etcétera que ya me sé de sobras. La única diferencia entre ese mierdecilla y yo, es que yo si tengo los suficientes huevos a decirlo claramente, y él no. Incluso voy a decir su Nick, cual se esconde, más aun si cabe, para ir hablando del resto de usuarios, como si fuera una putita mariquita mala, que no sabe qué hacer para llamar la atención. Pues bien, su Nick es: @josegiltfe ¿qué porque lo digo? Porque es una mamarracha que va hablando a mis espaldas, un puto “espía” que va uno a uno, diciendo esto y lo otro, sin ningún puto conocimiento. Cada cual que haga lo que crea conveniente, si le sigue o no, eso me la pela, porque en eso no me meto.
 
¿Qué ha pasado esta vez? Respuesta sencilla y clara. Un tío que no me conoce de nada, de una isla cualquiera, creo que era de Santa Cruz de Tenerife… al menos vive allí… que no se ha cruzado palabra conmigo, me imagino que solo hubo un tweet de bienvenida, y poco más, algún privado con alguna chorrada; hasta ahí bien. No hubo ninguna “incidencia”, hasta que me enteré que va hablando mal de mí, cogiendo enlaces de mi blog y comentando a mis espaldas; eso sí, solo por privado y sin mencionarme directamente. Y la pregunta es: ¿para qué me sigues? Joder, si tan mal te caigo, me dejas de seguir, incluso me bloqueas, y santa pascuas, pero no vayas, UNO A UNO, que desde luego, si tiene tiempo libre, para hablar o decir unas mentiras, sin conocerme, sin saber nada de mí, y encima cogiendo enlaces que yo mismo he subido en mi blog.

Hay gente que me ha dejado de seguir, sin montar ningún numerito y al revés igual, les he dejado de seguir y no tengo que montar ningún espectaculo lamentable, para llamar la atención. ¿No es lo logico?
Le dije las cositas bien claras, primero en privado, como no obtuve respuesta, se lo dije en abierto y luego “spam” y a tomar por culo. Ahora que hable de mí con razones. ¿Por qué le he dado importancia? No es que le haya dado importancia a este mierdecilla, y a sus comentarios, sino porque ya me conocéis, y cuando necesito desahogarme escribo en mi blog, o porque cuando tocan a mi hijo, eso no lo permito. Tampoco tengo que dar explicaciones de porque escribo o no una entrada. Hasta aquí el tema. Ya he dicho lo que tenía que decir y ahora vamos a otra cosa. Las cosas como veis las he dejado bien claras, se lo he dicho a ese “pendejo” y ahora lo trascribo en mi blog. Ale, ya se puede meter el dedo en el culo y luego que se lo huela (me parto con esa frase).
 
Segunda forma de encabronamiento (la mejor de todas):
 
La forma que más me gusta de encabronarme es en la cama, en el puro folleteo. En el sexo, tengo las cosas bien claras, solo soy activo (eso ya lo sabíais) y sé lo que me gusta y lo que no. El sexo es cosa de dos, y siempre hay que probar cosas nuevas, pero con sus límites, y no se puede obligar hacer algo que no apetezca en el momento que se está cachondo, simplemente porque a ti te guste o a la otra persona le guste. Pero si es cierto, que me flipa sorprender, y realizar alguna práctica sexual, que si gusta, se repite y si no, a otra postura ¿no? Pero no me digáis, que si os meto mi cipote, centímetro a centímetro, a un ritmo suave, comiéndote la boca, dándote lengua, un buen filetazo, un buen beso, sintiendo mi  nabo, y subiendo las embestidas, hasta clavártela entera… ¿no ibais a querer repetir conmigo? Jum, ahora tengo una erección, escribiendo esto tan caliente. Y si estamos follando y me comes el cuello, dándome mordiscos, y haciéndolo de puta madre, ¡buff!, exploto y me encabrono de forma que ya sepáis lo que es un buen polvo. No significa que me vaya a correr en cinco minutos, eso sería una mierda de polvo, sino que le doy caña de la buena en el folleteo. Que ojo, si no me coméis el cuello, no significa que le de caña de la buena, porque tus buenos pollazos (-azos en twitter) en el jeto, te los ibas a llevar, pero, me flipa que me encabronen en la cama (no os diré todos mis puntos erógenos, eso también hay que descubrirlos jejeje)…
 Ahora es cuando algún gracioso me llamara prepotente, pero me la suda. Sé de lo que hablo, se lo que digo, y experiencia tengo cacho en el sexo. Ya son muchos años de práctica jajajaja… que la primera vez no todo es perfecto, pero uno va mejorando. No solo yo, la experiencia es un grado, ¿o no? Cada uno tendrá sus técnicas o follara más o menos, pero yo sé lo que follo o dejo de follar. Es que me hizo gracia que me dijeran, que porque lo digo tan claramente, o lo escribo. No siempre que follo lo digo, eso está claro, pero ya me conocéis y soy así, natural, como la vida misma, y si me apetece decirlo, lo suelto sin más; no entiendo que haya a estas alturas tabú en el tema sexual, como si no fuera natural. Si el sexo es de lo más natural, forma parte de nuestras vidas, y por suerte lo podemos practicar por libre, sin necesidad de que haya amor entre las dos personas; a mí por lo menos, me da igual si hay amor o no, aunque no niego, que es más “bonito” que las dos personas se quieran, pero a mí, la chorrada de que se diga “yo hago el amor” en vez de utilizar otro sinónimo, exista o no esa palabra, me la trae floja. Cuando  he tenido pareja, he follado de la misma forma. Quizás lo bonito, y a lo que se refieren, es que nos gusta, que después del polvete, te abraces a esa persona y al levantarse juntos, ¡zasca!, otro polvete del bueno. Claro que es bonito, y no niego eso, pero no siempre estás emparejado, enamorado o enchochado… y aunque folles con algún desconocido, o un follamigo, ¿Por qué no puedes dormir con esa persona? Joder, anda que no he follado con desconocidos y luego me he quedado en su casa, hotel, a dormir con él y me he levantado con el pollón duro y hemos vuelto a repetir; claro, que sé de sobras que eso no es lo habitual, que normalmente tras la corrida, el tío te pone una excusa y tú (yo) te quedas con ganas de más. Pero bueno, lo importante es que me encabrones bien, y si no lo consigues, como dije antes, tranquilo, que los pollazos y embestidas te las vas a llegar y ya me correré donde me dejes y te guste… ¡Estoy encabronado, y cachondo! No digo más.
 
Pues fin del tema; os he dejado los dos puntos de mi encabronamiento del día. Uno, os lo buscáis vosotros mismos, el segundo, como siempre digo yo: Follo cuando quiero, y con quien quiero, y donde quiero… que espero que vosotros hagáis lo mismo, porque no más me jode, que alguien, me pida una y otra vez, a ver cuándo quedamos, en plan plasta, a ver, si nos vemos, si a ver le doy de probar, porque por mucho que insista, si la persona no me gusta, no le daré de probar… que al revés también puede pasarme, que yo tenga ganas de sexo con alguien en concreto y me diga que no. De esos hay pocos, pero me han dado calabazas, no soy perfecto, ni lo quiero ser, la perfección es odiosa, pero siempre hay que saber ser libre y marcarte unos objetivos que debes de intentar cumplir. La libertad no es igual a poder hacer lo que te da la gana, porque para eso nos dieron una educación y hay que respetar a todos por igual. Cuando te falta el respeto, uno debería de no ponerse a la altura de la otra persona, pero la mayoría, y yo el primero, nos ponemos a su altura, pero en mi caso, dando la cara, y diciendo las cosas claras. Cada cual con sus conclusiones, yo las mías las tengo bien claras. Siempre he querido ser libre, y he dicho, hecho, lo que he creído oportuno en cada momento; me he equivocado mil veces, pero he sabido levantarme a tiempo, y con más fuerzas si cabe; he cumplido parte de mis buenos objetivos, siendo leal a mis colegas, en lo bueno y en lo malo; he discutido como el que más, pero siempre con claridad, y no ocultando información… de ahí la envidia que pueda generar, porque señores, este país cuando las cosas te van bien, cuando tienes buen físico u otras cualidades… es cuando más te critican y solo se alegran de que las cosas te vayan bien, cuando son tus verdaderos amigos, y se te quiere; incluimos en este apartado a la familia, porque hay gente que envidia a sus hermanos, por ejemplo, porque tenga un cargo en su trabajo y tú, por circunstancias equis, no hayas podido llegar… en fin, que cada uno se marca sus objetivos, y sabemos de sobras que no todos se pueden cumplir, pero al menos lo intentas sin pisotear al compañero, sin faltar al respeto, sino por tus propios méritos. Tan solo decir a los envidiosos, que hay otras maneras de ser personas. Haceros mirar vuestros defectos y dejar vivir al resto de gente. Yo lo hago y soy feliz.
 
Vaya, al final me ha salido una entrada, casi perfecta, y me ha gustado hablaros de mis formas de encabronarme… solo os hable de dos, quizás algún día os hable de más; por cierto, si sois sabios, elegiríais la segunda forma, la que más nos gusta a todos. Y si elegís el primer camino, iros a la mierda un ratito. Nada más que decir en esta entrada y espero que la leáis con mucho gusto y a los que os caigo mal, dejarme de seguir, sin más en las redes sociales; nada, que no acabo con el encabronamiento que a mí me gusta…. Vamos a ver, ¡ah sí! Que folléis mucho y si os apetece decirlo, hacerlo, que nadie os cambie vuestra forma de ser. Yo no voy a cambiar, y menos a estas alturas. Guste o no guste. Es así de sencillo. Sin más, me despido con unos besotazos (y a quien se lo merezca, con unos pollazos jajajaja).
 
Hasta la próxima. Feliz Junio.

 

jueves, 23 de mayo de 2013

DE TODO UN POCO IV

No os podéis ni imaginar cuanto quiero a mi segunda mami. Ella es una mujer excepcional, una gran mujer. La conocí hace ya muchos años, cuando ella trabajaba para una empresa de limpieza, que limpiaba mi primera oficinita que abrí en Madrid, en mis comienzos. Yo pasaba mucho tiempo en mi despacho, currando como un auténtico cabrón, para sacar adelante mi gran sueño, por lo tanto, coincidía muchas tardes con ella. Conectemos desde el primer día, no sabría decir porque, pero fue una conexión auténtica. Al principio solo hablábamos de cosas de la vida, y poco a poco fuimos hablando de temas personales. Una de las tardes, le propuse trabajar directamente para mí, por supuesto, mejorando su contrato laboral; limpiaría la oficina y mi primer piso (el piso que mantuve durante muchos años y donde solía hacer mis fiestas, orgías, y que tras la compra de mi primer ático, lo seguía manteniendo para seguir follando allí. ¿La razón? Bien sencilla, porque no me gusta llevar a desconocidos a mi vivienda habitual, ya que, aunque suelo elegir bien, hay mucho tarado suelto, creo que esta breve explicación está clara).
 
Pues bien, ella acepto mi propuesta y tras darse de baja para la empresa de limpieza que trabajaba, en tiempo y en buenas formas, empezó a trabajar para mí. La relación para aquel entonces, no era tan solo laboral, sino era ya una verdadera amistad; incluso llegó a conocer a mis padres (como ya sabéis mi familia está en País Vasco) y otros familiares. Ella, para aquel entonces, ya era mi segunda mami. Me conocía bien y sabía, con tan solo verme la cara, como estaba aquel día; si la necesitaba, me daba consejos, aun sabiendo que no la iba hacer mucho caso, por eso de vez en cuando, me “tiraba de las orejas”, como si fuera su propio hijo.
 
Cuando mis esfuerzos y mi trabajo (y de un equipo reducido) dieron sus buenos frutos, y mis viajes empezaban a ser más frecuentes, más largos, ella continuaba limpiando mi casa, y cuidaba mis cosas. Y cuando ya me compré mi primer ático (que hace ya dos año se lo vendí a mi “brazo derecho” Eloy y yo compré donde vivo actualmente) ella se dedicó exclusivamente a mi casa, dejando de limpiar las nuevas y actuales oficinas. Todos ganábamos. Ella podía cuidar mi casa en mis ausencias, manteniendo mi vivienda y ella tenía un trabajo excelente. De mi picadero, hasta que se lo vendí a una amiga en común de Lucia y mío, ya lo cuidaba yo. Al venderlo, utilizo otros métodos… porque lo que no me gusta es que un extraño, o un “loco” pise mi vivienda (no quiero repetir ático una vez más); ya sé que llevarles al picadero, puede resultar ilógico, pero allí, anteriormente vivía y luego me daba igual si se presentaban allí; en definitiva, que yo ya se lo que quiero decir y quizás explicarlo no es tan sencillo. Tampoco voy a darles vuelta o explicaciones de donde follo… la cuestión es que sexo no me falta. Y punto.
 
A día de hoy continuamos teniendo esa buena relación y sigue trabajando conmigo. Como los viernes salgo a las tres, me suele dejar comida hecha, que por cierto, cocina de puta madre, y ahora en horario de verano, pues la mayoría de veces, pues al comer en casa, me dejara todo preparado. Y cuando viajo, ella va a mi ático y sigue realizando las tareas necesarias y echa un vistazo al mantenimiento. Es una reina y la quiero mucho. La ropa la lavo yo y la tiendo y si necesito planchar algo (cuando utilizo traje) pues lo hago yo o ella. A veces incluso me hace la compra, cuando estoy hasta arriba de trabajo, y nos complementamos muy bien. Ella está contenta conmigo y yo con ella y como dije antes parecemos madre e hijo. La adoró, y ella a mí, aunque sepa que soy un cabroncete.
 
Bueno, ya vamos terminando el quinto mes, y pronto ya nos ponemos en el mes de Junio. Iba a decir que huele a verano, pero con este tiempo tan loco, parece que la primavera ha desaparecido por completo. Eso sí, el tres de Junio comenzamos el horario de verano, un año más, de Junio a Septiembre, haremos el turno de 8 a 15 y toda la tarde libre para nosotros. Aunque como ya sabéis, muchas veces, al menos yo, ese horario no lo cumpliré, por mis buenas obligaciones de trabajo, rodaje de spots, y otras cosillas, pero la mayoría de veces si saldré a esa hora, que es la que toca. También esperare a ver a los viajes previstos (Sídney ya es de obligación impuesta por mí, jejeje, y supongo que marcharé para mediados de Agosto, pero bueno, no lo sé todavía), la conclusión de este párrafo, que prontico estrenamos el horario y ya lo estoy deseando. Ah, ayer comenté que cada 22 de cada mes cobramos nuestro sueldo. Eso lo decidí yo, junto a mis empleados, más me gusta decir, que son mis compañeros, mi gran equipo, porque es una fecha que nos viene genial a todos. Nada más que decir.
 
Ayer leí un artículo que hablaba sobre Mediaset. Súper interesante, como una cadena puede ser la más odiada y querida a la vez. De esto ya hable, y si no lo hice, ya sabéis que es mi preferencia… y a quien no le guste que no lo vea. Si es tan fácil como eso. Bueno el articulo lo podéis leer en las criticas de www.vertele.com; antes de que se me olvide y quiero dejar claro, es que no estoy de acuerdo con todo lo que hace mi grupo preferido, por ejemplo, con la expulsión de Argi y con el trato hacia su persona. Entiendo la postura de Mediaset, de la decisión de Paolo Vasile, y el miedo a perder publicidad como les paso en la Noria, pero no quedó claro quien influyó verdaderamente en que la concursante de Gran Hermano, fuera expulsada. ¿O sí? Sé que lo que dijo no estuvo bien, pero rectifico desde el segundo uno y pidió mil disculpas, pero al presión de AVT y según me confirmaron, las amenazas de algunas firmas en retirar toda la publicad del mes de mayo en el grupo, hizo que la expulsión fuera real, pero no se entiende bien del todo, porque la cadena y la productora insistió en que fuera al plató, y hacerle una entrevista y se jactaron de invitarla una y otra vez, ¿pero no fue expulsada por lo que había hecho? ¿Entonces porque querían a toda cosa entrevistarla? La respuesta es fácil, audiencia, polémica y en este caso no estoy de acuerdo con ellos. Si la expulsan, porque no pueden permitir que se diga esa frase en el programa, no se entiende que insistan en que participe en debates y en las galas. Argi hizo bien en no acudir y espero que así siga. Es más, deberían de haberla readmitido, pero eso sé que la cadena no se lo podía permitir por el tema de la publicidad. Cada cual dio sus razones, la productora dejó claro que ellos no iban a expulsarla, que había pedido perdón, pero que la última palabra la tuvo Paolo. Le admiro en muchos sentidos, pero no estoy de acuerdo que las marcas o firmas, llámense como quieran, tengan el poder de elegir, como actuar en televisión. Y menos la AVT, que tienen mucho que callar, que se mueve al son de los políticos y al sol que más caliente. Ya sabéis que soy de Ermua y lo que se ha sufrido allí, recuerdo muchas veces que en mi barrio (San Lorenzo) desalojábamos cada dos por tres y conozco gente que han sufrido por culpa del terrorismo y para nada se sintieron molestos con el desafortunado comentario de Argi; de hecho, mis padres perdieron amigos por culpa de Eta…. En fin, es un tema delicado, pero creo que la AVT no debió de implicarse, porque como he dicho tienen mucho que callar y las marcas no deberían de tener ese poder… y como es un tema delicado, lo dejaré aparcado.
 
¡Hay el Amor! Os voy a responder a la pregunta del millón… bueno, de algunos que me habéis formulado, incluso interrogado (risitas), si tengo pareja o no y ya os digo desde mi blog, QUE LA RESPUESTA ES NO TENGO PAREJA. La verdad que sigo disfrutando de mi soltería y como he dicho en muchas ocasiones, no me preocupa el tema. Estoy bien como estoy, eso no quiere decir que esté cerrado al amor, o que no me gusten algunos-algunas, pero hablando un poquito en serio, ahora estoy centrado en mi hijo (el trabajo es obvio) y tengo una vida sexual sana. Follo lo que quiero, con quien quiero y cuando quiero, más claro no lo puedo decir. En conclusión, cero preocupaciones en ese terreno. Espero haberos resulto la duda. Claro al menos os lo he dejado.
 
Pues nada más que decir en esta entrada, tan solo mandaros unos besotazos (algunos sé que están más interesados en otras palabras acabadas en -azos) de mi marca, por supuesto.
 
Hasta la próxima.


miércoles, 10 de abril de 2013

EL LABERINTO

A mi hijo le encanta el Metro. Cuando hablamos por teléfono, siempre me pregunta si voy a montar en metro. Cuando está conmigo en mi ático, y salimos al parque o hacer recados, me pregunta si vamos a coger el metro. Ayer que pase un día fantástico con él, tras el trabajo me fui directamente a su casa; estuvimos Lucia, él y yo jugando, hablando, pintando y nada más entrar por la puerta me pregunto si había venido en metro. Le encanta, le fascina, supongo que es porque va bajo tierra, y le hace gracia. Es casi una obsesión, me hace tanta gracia cuando me pregunta eso, que me hace sonreír. Ayer fue un día fantástico, y tras estar con él, decidí quedarme a cenar y a dormir. No veas lo contento que se puso cuando le dije que me iba a quedar a dormir. No quería que me fuera, y así lo hice. 

Ayer no quería irse a dormir, quería jugar y jugar, y le costó dormirse. Es que fue una tarde-noche perfecta. Me sentí súper feliz y muy bien al estar con él. Ya tiene dos años y cuatro meses y está grande; cada vez habla más y esas cosas y me encanta que me explique lo que hace en el cole. Por cierto, ya esta inscrito a parvulario de tres años; ahora va al colegio, pero sigue siendo una clase de guardería, y ya le inscribimos para el próximo septiembre. Seguirá siendo el mismo cole, que nos va genial y nos gusta. Es público, porque yo paso de pagar un colegio privado. Eso es una opción de Lucia y nuestra, porque vemos una tontería llevarle a un colegio privado. Es mi opinión, nada más que eso. No tengo nada en contra de los colegios privados, pero no sé, lo veo absurdo. Pues eso, ya esta apuntado. Ayer me enseñó dibujos y vimos en la tele más capítulos de Doramon; le chifla el gato cósmico, se lo pasa pipa. La verdad que a mi también me gusta (sonrió).

Pues eso, que le encanta el metro y a veces subo con él solo para darle una vuelta. Me gusta verle sentado con esa sonrisa picarona que pone y oírle  verle feliz es lo que más nos importa, y como sé que le emociona, pues de vez en cuando le digo que vayamos a dar una vuelta en metro. 

Siempre me digo a mi mismo, que cuando sea grande se hartará de montar en metro y tener que cogerlo en hora punta, o haya averías y esas cosas que suele pasar en el metro de Madrid, pero bueno, de eso ya tendrá tiempo.


He titulado la entrada "El Laberinto" aunque le podría haber titulado "El Hormiguero" porque a veces, parece un hormiguero humano, gente para allí, gente para acá, sobretodo en las paradas que hay varías lineas. Un cruce de gente, unas miradas, un guiño, incluso lanzamiento de besos... si, lo habéis leído bien, lanzamiento de besos. Incluso una mañana, en uno de los vagones, parecía aquello una película porno. Una pareja hay toqueteándose, besándose y la tía con la mano en el paquete de su novio (si es que lo era); solo faltaba que le hubiera sacado el rabo y se la hubiera mamado y pajeado (o habérsela follado allí mismo); no se cortaron ni un pelo; confieso que me puso cachondo, pero bueno, la erección no la pude evitar, porque la verdad que tuvo su morbo, y tampoco estaban haciendo nada del otro mundo, pero no sé si era el lugar adecuado; la mayoría eramos adultos, pero bueno, que tampoco voy hablaros de moralidad y no lo comparo con los que pasa en los baños públicos... (por cierto la entrada más visitada es "las pajas del fnac" y supongo que la foto de mi pollón influye, ¿no?)

Pues eso, no lo comparo porque solo fue eso, pero si hubiera habido sexo en vivo, pues mi opinión hubiera sido la misma. Una cosa que tengas sexo a escondidas, sabiendo que te pueden ver varias personas, pero no un vagón entero. Pero bueno, ellos lo disfrutaron, ¡digo yo!

Muchas veces parece un hormiguero humano, y en hora punta ni te cuento. Como ya sabéis, soy bastante observador y ahí hay mucho que observar; gente de todas clases, razas, feos, guapos, raros, cada cual en su mundo; la mayoría ahora enganchado al móvil, yo incluido, o leyendo en libros electrónicos, la mayoría, porque ya no hay periódicos gratuitos, que yo sepa "20 minutos" y ya está y donde yo cojo el metro (marques vadillo) no está, y ahora lo que hago es "tweetear" (o como se escriba), jugar "apalabrados", alimentar a mi POU. Tampoco me da para mucho más, tan solo son 5 paradas (me bajo en Opera y suelo ir andando a mi oficina) así me paseo y me fumo un cigarro y a veces compro el café, pero muy pocas veces porque no soy nada cafetero (si lo tomo en algún bar o después de comer tiene que ser con hielo) pero a veces me apetece y me tomo uno o un capuchino. En el metro observo, miro, se piensa y me gusta ver que cada uno va a su rollo... ahora que caigo creo que de este tema ya hable en otra entrada (ya tengo 148 entradas, 28189 visitas y 65 seguidores oficiales, que esto último es lo de menos) y quizás me esté repitiendo, pero bueno sé que me perdonáis (jejejeje)

La entrada la he escrito porque me apetecía decir que ayer me sentí muy feliz y tuve una velada muy buena. Fue de puta madre, me sentí lleno, a tope, y me dio un chute de energía positivas, que el sueño que tenía se me fue de un plumazo; pasar tiempo con él y Lucía (me va odiar por mencionarla otra vez en mi blog) me lleno de una energía positiva, que no sé si podría describirla... y eso, que la entrada era por eso y para que sepáis que a mi peque le chifla el metro; no sé, me apetecía escribirlo y así lo estoy haciendo. Pero no tengo nada más que contar, solo que abril está siendo muy largo, que algunas firmas me han cambiado fechas de entregas, de rodajes y bueno este trimestre he cambiado ya varias cosas, ah, y aunque no voy a tener puente en mayo (en Madrid tenemos fiesta el 1 y 2 de mayo, el 3 es viernes y tendré que currar lo más seguro) quizás me coja una semana de vacaciones, que creo que me las merezco (recordar que llevaré ya 4 años que no tengo vacaciones en verano, aunque me vaya a Sídney a currar, y eso sí, el año pasado me cogí unas fantásticas vacaciones en Navidades.... Jum, entonces ¿de que me quejo?)... pues no me quejo de nada, porque no tengo porque hacerlo... bueno lectores, amigos, colegas, seguidores oficiales y no oficiales, aquí os dejo esta entrada sencillita pero que para mí tiene un montón de importancia. Espero que os guste y sino, pues os gustará la próxima.

Besotazos de mi marca, que hacía tiempo no os mandaba.



martes, 2 de abril de 2013

LAS FOTOS (TERCERA PARTE-FICCIÓN)

Parece ser que la guerra hoy ha terminado; no sé si por mucho tiempo, si será por poco, no puedo aventurarme a predecir que es el fin, porque ya hemos luchado en muchas batallas, que han llegado al mismo sitio, para luego retomarla con más fuerzas.

Tras los últimos cruces, acusaciones, de correos, mensajes privados en el perfil artístico, hoy me he dado cuenta que me han bloqueado mi cuenta en la página donde nos conocimos. Esa que tanto odiaba y que ahora trabaja para ellos; sin cortarme ni un pelo, he mandado un correo, algo subido de tono, al soporte suyo, exigiendo explicaciones el porqué de un bloqueo innecesario; mi orgullo está herido, si ayer me sentía ganador, hoy me siento derrotado, porque en esa página llevaba muchos años, he conocido a mucha gente, no solo para follar y guarrear, sino a gente verdaderamente interesante, que no tienen que ver con la página cien por cien, sino gente que busca un tipo de sexo, que allí sabe que lo va a encontrar; pues bien, el correo ha sido contestado y me comentan que he vulnerado dando información personal, sobre mi ex. Cierto es, ¿pero acaso he mentido?

Más enfadado si cabe, mando un correo a mi adversario, le mando un privado en su perfil artístico, porque en el suyo personal, por fin me ha bloqueado. Nunca lo había echo hasta ayer, pero me alegro que lo haya hecho porque se podía liar mucho más; pues el mensaje más o menos decía que porque cojones ha hecho eliminar mi cuenta, si sabía de sobras que llevo muchos años allí, que sé que ha sido él, que sé que ha intervenido en eso, solo para joderme (es como si lo mío no contara y yo no hubiera hecho nada) y que ahora, sin apetecerme nada, no tengo ganas de empezar de cero. Le amenazó, que la puedo liar más aun si cabe, que esto no va a quedar así, que la guerra ha vuelto a comenzar y que sabe que cumplo mis amenazas, sin atenerme las consecuencias; una vez más, espero respuesta, deseo que sea inmediata, para seguir con nuestra pelea sin fin y dejar claro de una puñetera vez, que nuestra pelea no va a tener fin, porque llegaré, haré lo que haga falta... una vez más, me sobrepaso en mi papel, como si fuera una verdadera víctima, como si necesitara explicaciones a lo que está haciendo, como si estuviera haciéndomelo a mi, sin hacer nada. Resalto lo encabronado que estoy, que conoce bien esa situación. Me siento perdedor, por haber perdido mi perfil en esa página, y le recuerdo que él la odiaba, que él se salió al conocerme y me reprochaba muchas veces que yo seguía ahí.

Él, más calmado, con pausas, con serenidad, me responde con total tranquilidad, que él no tiene nada que ver, y que podría haber denunciado, pero que le conozco demasiado y que no va hacer nada al respeto. Simplemente que me va a bloquear en su perfil artístico, para evitar hablar más conmigo, me pide que no le mande más correos, que él hace tiempo ya me olvidó, que reconoce que muchas veces ha pensado en mí, pero como ya dijo en el pasado, lo nuestro no pudo ser, que fue bonito lo que ocurrió, pero que está cansado de empezar una y otra vez las peleas, los insultos, y que la amistad que prometimos la última vez, no va a llegar nunca, porque nunca fuimos realmente amigos, porque si hubiera sido así, esto ni lo otro, ni lo de más allá hubiera ocurrido. Simplemente me dice que él no puede intervenir, ni tan siquiera me reprocha que yo hubiera empezado, solo que va a bloquearme, que espera no recibir ningún correo más. Todo esto con la serenidad de un adulto, sin alterarse, ni punto de comparación con mi tono.

Vuelvo a escribir al soporte, pongo el grito en el cielo y cinco minutos más tarde, ni rastro de los dos perfiles de mi ex. Lo ha hecho, cosa que yo deseaba siempre que hiciera; no le puedo contestar, y le mando un último correo, con mi carácter no puedo asegurar que sea el último. Debe de ser el último, ayer triunfé, hoy perdí, y casi sin reconocer que yo me lo busqué, porque aunque vi lo que vi y me jodió un montón, no debí de escribirle, no debí hablarle... y ahora mismo tendría mi perfil, ahora mismo tendría mi serenidad. Él la tiene, casi siempre la ha tenido. No hay marcha atrás, ni aunque volviera al mismo sendero, las cosas iban a ser igual. Hubiera hecho exactamente lo que hice, porque uno es como es.

La guerra ha terminado, sin firmar ninguna tregua, porque ambos sabemos que eso no iba a servir de nada, ha sido fulminante, en cuestión de días, como si hubiera pasado más tiempo, ha zanjado el tema, bloqueo, y yo ahora me siento como si hubiera perdido todo de nuevo. Del orgullo de ayer, de haber conseguido su atención, de haber conseguido una respuesta, a quedarme sin mi perfil en la página que entraba de vez en cuando, a sentirme estúpido, vacío y ¿ahora qué?

La respuesta: nada. Ahora pasara el tiempo y quien sabe si por cruzarnos de nuevo, por ver algo, le vuelvo a escribir un correo, con aires de triunfador, para perder otra cosa más. Si ayer sabía que no le iba a volver a besar, hoy sé que nunca me va a dirigir la palabra. Él lo consiguió, yo no. Él pudo respirar, él pudo dar cien pasos y no mirar atrás. Yo debo de aprender a dar esos cien pasos y aunque me caiga levantarme. Lo dicho, si ayer me di cuenta que no volvería a besar sus labios, hoy me he dado cuenta que no volveré hablar con él como antes.