miércoles, 25 de julio de 2012

SEIS MESES

Entrada Original, Lunes 18 de Abril 2011

En Octubre del 2010 mi cuenta Facebook me la eliminaron por la misma historia de siempre y que no pienso repetir, aunque si voy a comentar que en Twitter ya he tenido el primer problema. Es más de lo mismo. Un tío (no le voy a nombrar, los que ayer estuvieron sabrá de quien hablo) me empezó a seguir y por sus Tweeds pues le empecé a seguir yo; me parecía agradable, sin más. Con él me había cruzado cuatro palabras y media y poco más, pero ayer por una simple tontería, empezó a decir, cosa que estoy acostumbrado, que si mi avatar es cierto que se pondría cachondo viéndome por la cam. Le dije que estaba un poco hasta los huevos de ese tema, y que si él creía eso, pues simplemente que me dejará de seguir, es así de sencillo. Pues bien, no contento con mi forma de responder, va y me insulta y como yo no me callo pues le insulté con sus mismas palabras. No consiento a nadie, que quede bien claro a NADIE, que me hable como lo hizo él. Le bloqueo porque no me sale de los cojones que un tío así me hable de esta manera, ni de otra, porque yo no estoy en las redes sociales para que la gente me lama el culo. Cada uno es como es, y a quien lo le guste “puertas” como digo yo en muchas ocasiones, y si alguien me cae mal, o no creo lo que dice, no le sigo y punto. Pero no sigo el juego a nadie; todos, los que me conocen personalmente, como los que me conocen de otra manera, sabe que me gusta provocar, y lo seguiré haciendo siempre que me apetezca, y uno puede opinar, puede hablar, pero no insultar sin más. En fin, que la gente tiene una vida bastante aburrida y no sabe qué hacer para llamar la atención y conmigo no se juega. Así que otro bloqueado y a gusto me quedo, tal como dije ayer.

Bueno, vayamos al tema. Como he dicho en octubre me eliminaron la cuenta, y tengo que agradecer, una vez más a Jordi Sans (que contento se va a poner, jajaja) que haya cuidado tan bien mi página oficial en Facebook, publicando mis anuncios, realizados por equipo y por mí , que haya puesto comentarios, que haya publicado mis entradas; que se lo agradezco aquí y las veces que haga falta, vía Twitter, vía móvil, correo, vamos que estamos en contacto todos los días, hablando por teléfono y yo que me alegro de haberle conocido. Es un tío cojonudo, me cae genial, y me hace sentir muy bien. También hemos discutido, pero eso es lo de menos, porque siempre acabamos arreglándolo. La verdad que es un tío diez, y como me respeta tal como soy y yo a él, nos entendemos a la perfección. Espero poder conocerle en persona y llevarnos tan bien. Que Jordi, mil gracias por todo y espero que continúes ayudándome en la página y en todo lo que has hecho por mí. Te mando un besotazo, marca Asier.

También quiero agradecer a Gorka, el administrador que tan amablemente me respondió al correo que envié para poder rehabilitar mi cuenta. En lo que nadie hizo en seis meses, él lo ha hecho en tres días. Os explico un poco: tras saber que mi cuenta había sido eliminado, me pongo en contacto con ellos sin obtener ninguna respuesta. Vuelvo a insistir y sigo sin obtener respuesta. Dejó pasar el tiempo, cansado de no saber nada y me da ya un poco igual tener mi cuenta o no. Como me encontraba en Sídney en aquella época, trabajando bastante horas, con las nuevas firmas y con la compra de mi pequeño hotel, que por cierto va de maravilla, pues pasé un poco del tema. De vez en cuando les escribía, y nada, sin obtener respuesta alguna. Pues bien, hasta hace poco no supe nada de ellos. Una administradora, tal como publique en este blog, me pidió que les enviara mi NIF, con los datos tachados y que se viera claro que era yo la persona que estaba reclamando. Hasta cinco o seis veces le mandé el NIF, siguiendo sus indicaciones, ya que decía que no se veía, que ahora lo quiero más grande, etcétera, pero nada, sin respuesta. Hasta dos administradores me hicieron lo mismo, hasta el 13 de abril del 2011 que Gorka, me contestó amablemente indicando que el NIF era válido y que demostraba que era mi cuenta. Así que, mil gracias Gorka por darme de nuevo mi cuenta y así junto a Jordi podré administrar mi página.

He realizado un pequeño resumen de lo que ocurrió, así que, desde aquí le doy un gran ZAS, pero no con el rabo como ellos esperan, en toda la boca a la puta MINI PANDI y a la gente que me denuncio, por envidia, por no follarles, así de clarito lo digo, por no hacerles caso y vete a saber porque más. Lo tenía que decir, sino reviento. Al resto de amigos, conocidos, mil gracias también por el apoyo recibido, que ha sido mucho, al igual que a los nuevos seguidores de mi blog y las más de dos mil páginas vistas. Para mí esto es muy bonito, recibir el apoyo de gente que no conoces y desea conocerte. Aunque hubiera sido dos visitas, ya me conformo.


Sobre el relato, espero que os esté gustando, aunque lo voy escribiendo poco a poco, y supongo que fallos habrá, pero me conformo con lo que me decís, mil gracias.



Y bueno en estos seis meses han pasado bastantes cosas, bastantes cambios, muy importantes en mi vida. A la gente que perdí el contacto y he ido recuperando, pues ya sabréis que mi estancia en Sídney fue súper positiva. Firme para regresar este año y seguir con mi labor como publicista en la tierra de los canguros y todo fue sobre ruedas. En mi estancia en mi casa (en mi Facebook hay fotos) adquirí un pequeño hotel que está funcionando a las mil maravillas y que me están llevando de forma excepcional la gente de allí, naturalmente yo de hoteles no tengo ni idea, y confío plenamente en ellos, en los antiguos trabajadores que tan bien lo están llevando y bueno, me van informando mensualmente. Y la verdad que va todo genial, de puta madre y no tengo ninguna queja. Pues eso, que a las firmas australianas, que algunas están en todo el mundo, les ha gustado mi labor como publicista y este año repetimos y espero que muchos más.

En este transcurso, sigo soltero para vuestra información (jajaja, realmente me rio cuando escribo esto), he tenido un hijo que nació el 7 de Diciembre. Ya sabéis que la mama es Lucia, mi gran amiga, mi ex, mi compañera de trabajo, una mujer que adoro y quiero. Para los nuevos amigos, soy bisexual, aunque me gustan más los hombres.

Y bueno, creo que nada más que añadir, porque el resto lo he ido explicando en mi blog y ahora también en el Twitter, en la página ha ido explicando Jordi, y ahora podré hacerlo también en el facebook, porque yo, podré explicar lo que quiera, que para eso es mi vida y seguiré siendo tal como soy. Podría explicar algunas cosas más, pero creo que con lo que he ido explicando ya es suficiente, tampoco os voy agobiar. Y no quiero tampoco aburriros. Que próximamente, nunca se sabe, seguiré con mi relato, que ya va quedando menos, y en breve os explicaré lo que va a suceder este viernes, y como me gusta dejaros con la intriga, no sé si llego a conseguirlo, os diré que va a suceder algo muy bonito para mí. Hasta aquí puedo leer, como decía la maravillosa Mayra Gómez Kemp.

Solo me queda daros un besotazo y hasta la próxima.

martes, 24 de julio de 2012

RELATO VII (VII)

Entrada Original, Sábado 16 de Abril del 2011

IV


Acabo de llegar a casa y me siento estúpido por haberme ido de la fiesta sin poder poner las cosas claras a Marta. Me enciendo un cigarro, hace tiempo que no fumaba, pero esta noche lo necesito; me siento en el sofá cómodamente. Me entra ganas de vomitar, en pensar en la cara que ha puesto, de vencedora absoluta; estoy enfadado conmigo mismo por no haber hecho las preguntas oportunas, de no haberme enfrentado directamente a ella, de haber huido. Debí de preguntar y así averiguar los secretos que esconde la mujer que ame con toda mi alma. Ahora mi vida está gris, triste, vacía porque nadie sabe lo que estoy pasando, y lo que me pasó en el pasado por culpa de ella; se encargó de arruinarme la vida, con sus mentiras, con su hipocresía y por las influencias que utilizó para poner a la gente en contra mía, y separarme de las cosas que me gustaban hacer, incluso de algunos clientes míos, fieles, que dejaron de tratar conmigo. A ella, no me importa repetirlo, la ame con locura, y ahora me llena de amargura, de suciedad, de un dolor tan fuerte que me oprime el pecho cada vez que pienso en lo que llegué hacer por ella. Pero eso, ahora, quizás no importa, o no debería de importarme, ya que ella es la verdadera responsable de todo lo que me ha sucedido. Me separo de mis amigos, me apartó de mi trabajo, dejé de escribir por ella, de montar a caballo, de salir de copas, incluso llegue a dejar a mi familia de lado por estar junto a ella. Me manipuló, hasta tal punto, que me sentía culpable; supo llevarme al extremo, para que me quedara solo con ella, pendiente cada segundo que pasaba a su lado, estar en su casa y no salir, de preparar sus fiestas, hablar solo con sus amistades, pero las que a ella se le antojara que yo hablara; la mayoría de ellos, venían para quedar bien y salir en las fotos de sociedad, pendiente de sus idas y venidas, de sus viajes… cada vez que podía me ponía en ridículo delante de todo el mundo, y ella quedaba por encima de mí. Estaba completamente ciego, enamorado, pero cada vez más desencantado; no sé lo que pude ver en ella, porque siendo sincero casi siempre había sido así.

Nos conocimos en Praga, en un hotel, que más tarde supe que era de su propiedad. Yo había ido por trabajo; iba a colaborar en un libro de historia, para una importante editorial; éstos se habían interesado en mí por un libro que publiqué tiempo atrás, y que había sido traducido a treinta y dos idiomas y colaborar con ellos era una idea que me entusiasmaba, no solo económicamente, sino porque iba a trabajar con grandes escritores. Por eso me esmeré en hacerles unos resúmenes, encuadernado en tapa dura. Para mí, la presentación era importante, y no podía perder la oportunidad que la vida me había brindado. Tras recogerlo, a una de las encuadernadoras más importantes, fui personalmente para hablar con Luís, y pasarme para despedirme de Claudia, mi madre, que siempre me apoyaba en todo, menos en mi relación con Marta. Nada más verla, supo que era una mujer manipuladora, pero nunca la hice caso. Camino al aeropuerto, con mis trabajos en la maleta, regalo de mi madre, íbamos hablando sobre la importancia de firmar con aquella editorial. Una vez en la puerta de embarqué me despedí con un abrazo y un sonoro beso que me propinó en la mejilla. Con la mano, me despedí y ella con un pañuelo blanco, se enjugó las lágrimas. En casi todos mis viajes, siempre lloraba. A mi padre, no llegué a conocerlo.

Nada más llegar al aeropuerto de Praga, tomé un taxi para el hotel “Carlos III”, donde al día siguiente iba a tener la entrevista. En el taxi, hice un par de llamadas, sin importancia, incluida

la llamada a mi madre, para contarla que el viaje había ido bien. Sabía que iba a necesitar una concentración absoluta para que todo saliera bien. No me iba fijando en nada en el exterior, iba pensando en las palabras que iba a decirles, las respuestas oportunas, como si fuera mi primera entrevista de trabajo. El taxista, sin preguntarme, se encendió un cigarro. Tras discutir, le hice parar sin saber bien donde estaba; era la primera vez que iba a esa ciudad. A los cinco minutos cogí otro taxi. Éste me dejó en la puerta del hotel; el portero, con un traje elegante uniforme rojo, se acercó, me abrió la puerta, recogió mi pequeño equipaje. Al ver que solo traía una maleta, iba a estar tan solo dos días, no necesitaba mucha ropa, con una mano hizo volver para dentro, a uno de los botones. El otro, recogió mi ligero equipaje; nunca había estado en un hotel de lujo. Me acompañó a la puerta, y con descaro, extendió la mano; me sorprendió que hiciera eso. Saqué unas monedas, el primer taxista no me devolvió el cambio, y se las deposité en su mano. El botones, esperaba con ansiedad, nerviosismo. Me acompañó a recepción. Nada más entrar, vi bajar por las escaleras, a una mujer bastante hermosa, guapa, con un vestido sobradamente elegante, de color de la pasión, un rojo intenso, vivo. Llevaba unos zapatos negros y un bolso de Channel. Del cuello, le colgaba una pequeña perla blanca, que hacía juego con sus pendientes. En el dedo corazón, un anillo de oro, con rubíes, pequeños, que con el resplandor de la luz destellaban; en la mano izquierda, un anillo de diamante, que hacía juego con su pulsera. Me llamó la atención, su forma de bajar las escaleras, de andar, algo exagerada, pero que en aquel momento la hacía especial. Me miró fijamente, con sus ojos intensamente claros, y al pasar delante de mí, giró la cabeza, sonriéndome pícaramente. Me sorprendió que hiciera aquello; sinceramente me atraía y mucho, su sensualidad, el olor que desprendía, sus caderas y un gran escalofrío recorrieron mi cuerpo, notando una erección, y despertando mi corazón. Fue un autentico flechazo.

Tras esa triunfal entrada, recogí la llave para poder instalarme en la habitación; comí algo, ligero, no tenía mucha hambre, y me puse en contacto con el agente que iba a realizarme la entrevista, para acordar la hora y algún que otro detalle. Menos mal que lo hice, porque había cambiado el lugar, en lugar del hotel, íbamos a tener la reunión en un parador de lujo, instalado en un castillo del siglo XVI. Después decidí tumbarme un rato, necesitaba relajarme. Me quité el pantalón, los calcetines y me tumbe en ropa interior. Cerré los ojos, viendo la imagen de aquella mujer y volví a tener una erección. Me masturbé pensando en ella.

Tras una hora, decidí darme una ducha y salir a pasear por el barrio gótico e ir a la plaza que me habían recomendado; el paseo se hizo agradable y aproveché para hacer algunas fotos. Me senté en una de las múltiples terrazas de la plaza mayor, a tomarme una cerveza. Para distraerme pedí un periódico al camarero. Me encendí un cigarro, en aquella época fumaba unos doce al día, me dispuse a leer, pero un pequeño alboroto de palomas, que cruzando el centro de la plaza, me distrajo. Unos niños jugaban a intentar cazarlas, eso me hizo sonreír. Siempre quise formar mi propia familia, pero todavía no había encontrado la mujer adecuada. La relación más larga fue con Silvia, que tras engañarme con un compañero, la dejé sin poder perdonarla.

Tras el pequeño revuelo, en una de las cafeterías, estaba ella sentada con un hombre mayor. No la veía del todo bien, pero la silueta de aquella mujer era inconfundible; por un impulso primitivo, y recordando su guiño en el hall del hotel, decidí levantarme y dirigirme hacía ella para presentarme personalmente. Me había excitado su forma de caminar, su mirada, su

provocación y una oportunidad así no quería perderla. Con cierto nerviosismo, pagué al camarero la cerveza. Le dejé propina, por su excelente amabilidad y por llevarme el periódico. Me dirigía al centro de la plaza; los niños seguían correteando por la plaza. Mientras me iba acercando, observé detenidamente al hombre mayor: pelo canoso, regordete, con gafas oscuras y un traje gris desgastado. A su lado parecía un mendigo. Me extrañaba que una mujer así estuviera con un hombre como él. No era prejuicios, pero era tal su belleza, casi escandalosa, que me parecía increíble que estuviera con él. En un principio, pensé, que podría tratarse de su marido, pero observándoles, supuse, quizás por mi mente perversa o por la actitud de los dos, que se trataba de su amante, que había provocado horas posteriores a mi llegada al hotel, y que tras follar en una de las habitaciones, ella salía a respirar aires nuevos, en busca de un amante mejor, pero que él, prendado de ella, quizás incluso enamorado, salió tras ella, para pasar más tiempo fuera de casa, antes de ver a su esposa que ya no amaba. Todo esto se me ocurría tan solo observándolos y mientras caminaba hacía ellos con lentitud. Pero era tan solo observaciones mías, quizás era un familiar, o un amigo. No sé porque pensaba eso, lo único que sabía es que quería conocerla. A ella también la observé con detenimiento; se había puesto las gafas de sol, cogía la copa con delicadeza, y apenas hablaba con aquel hombre. Nervioso, al estar acercándome, casi temblando, me senté en uno de los bancos lo más cercano posible a ellos; sabía que me estaba observando y en un breve minuto, se levantó dirigiéndose hacia mí. Se quitó las gafas de sol, me sonrió, y mientras se sentaba a mi lado, me dijo su nombre: Marta. Mi corazón palpitaba, con ansias de besarla allí mismo. Su acompañante había desaparecido sin haberse despedido de ella. Quizás despechado por la rápida despedida de su amante.

Tras una presentación mutua, entablemos una conversación amena y divertida. Cada frase, cada gesto, exagerado eso sí, cada palabra, sonreía ampliamente, sin apartarme la mirada. Sentía un cosquilleo, un nerviosismo que jamás me había ocurrido. Ella lo notaba y aprovechó aquella situación para conquistarme desde aquel momento. A partir de aquella tarde, fuimos inseparables y tras la vuelta a España, nos veíamos a diario, hacíamos el amor en todos los rincones de aquella casa, me invitaba a todas sus fiestas… hasta que dejó de amarme, hasta que se volvió odiosa, a manipularme, soportando sus gritos, sus secretos, sus manías, su falsedad… esto lo fui viviendo a lo largo de nuestra relación. Y yo la ame con locura hasta el último instante, hasta que me dejó sin ninguna explicación, aunque no hiciera falta, porque yo no podía más.

Acabo de abrir una botella de whisky. Necesito emborracharme y olvidar todo lo que había ocurrido aquella noche. No debí de ir a la maldita fiesta, pero tampoco debí marcharme sin haber dicho todo lo que sentía. Aunque fuera demasiado tarde. Me tumbo en el sofá, me enciendo un cigarro. El teléfono suena. Descuelgo el auricular y al otro lado no se oye nada. Unos segundos de silencio, pero sabiendo que me oían a la perfección. Cuelgo. Vuelve a sonar y lo mismo. Cuelgo, vuelve a sonar y lo mismo; así hasta una cuarta vez. Tiro del enchufé, con rabia, preguntándome quien habrá sido.

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lunes, 23 de julio de 2012

RELATO VII (VI)

Entrada Original, Sábado 16 de Abril del 2012


III

 
Había ido a la fiesta para conseguir mi principal objetivo: poder vengarme de Marta delante de todos sus amigos; fui totalmente engañada por la anfitriona en el pasado y me propuse contar la verdad delante de todos y así poder humillarla; contar nuestro secreto, que de alguna manera era mío. Por supuesto no había sido invitada, aunque luego, en la fiesta me enteré que había dicho que si me había invitado. Una vez más, había engañado a sus amigos, pero yo sé que digo la verdad. No me invitó, pero gracias a Carlos, mi amor del pasado, me enteré que preparaba una gran subasta para ayudar a los niños del Perú, pero por desgracia se tuvo que anular e hizo otra fiesta más particular. O al menos eso fue lo que dijo ella, porque realmente siempre había creído que era una gran excusa para salir en la prensa, en la revista de sociedad, y montó la fiesta, con el pretexto de dar a conocer algo que nunca llegó a realizar.

 
Cuando yo la conocí no era así de egoísta, de egocéntrica, snob, estirada... y aún no sé porque cambio. Marta fue una gran amiga mía, íntima, mi amante. Nadie supo de nuestra aventura, porque ella siempre quiso ocultarlo; la respeté, pero mantener una relación de este tipo, ocultándolo tanto tiempo, no poder mostrar en público, mi amor hacía ella, me hacía estar de mal humor, aunque nunca lo pagué con ella. Aunque siempre sospeché que Pablo, su novio de entonces, que incluso vivieron juntos, sabía algo de lo nuestro. A él le vi un par de veces, pero no había mantenido conversación alguna. Marta me contó que él era bastante despreciable, ruin, banal, escandaloso, celoso, posesivo… pero nunca llegué a entender porque continuaba con aquel hombre si no la hacía feliz; se supone que yo le llenaba la vida, pero nunca me dio una explicación coherente. Tampoco le podía juzgar, pero creía las palabras que ella me decía, la consolaba cuando lloraba, por lo que sufría por él, pero cuando le insinuaba que le dejara, apartaba la mirada y cambiaba de tema. La última vez que le vi fue en aquella fiesta. Me sorprendió bastante verle allí, sentado, como si nunca hubiera ocurrido nada de lo que Marta me había contado, aquellas broncas, aquellas persecuciones… aunque más se tuvo que sorprender cuando nos vio a los dos en la puerta de su gran salón.

 
Yo conocía, en parte, la historia de Pablo y Marta, no sé si algún invitado más, aunque supongo que si, a Carlos, aunque llevábamos tiempo sin vernos personalmente, hablábamos casi a diario. A él le ame con locura, pero me dejo por Sara. En definitiva, más de uno podría saber que Pablo y yo en aquella fiesta no pintábamos nada, y quizás, con ayuda de rumores, sabían que Marta y yo fuimos amantes o novias, como quieran llamarlo, durante bastante tiempo. Pero no podía confirmar nada de esto. Yo solo sé lo que me había dicho Marta. Al principio la creí, pero después de lo que me hizo a mí, dudé de su credibilidad. La verdad, me daba igual. Supongo que a él también le sorprendió verme allí, claro suponiendo que sabía lo nuestro o si se acordaba de nuestros dos o tres encontronazos. Aunque supongo que no sabía nada, quizás había oído rumores. Y si no los había oído estaba yo allí para desvelar la verdad. Para eso fui a la fiesta.

 
A Marta la conocí en pueblecito de Francia, en una pequeña villa; fue una tarde de verano y desde entonces fuimos inseparables. La conocí de una forma bastante peculiar, casi extraña, cual cosa nos hizo confiar en una en la otra, casi desde un principio. Yo había efectuado la salida matutina, el paseo de todas las mañanas, para realizar un poco de ejercicio y respirar aire puro, limpio. Antes de salir me preparé un buen desayuno, con una pequeña cesta de manzanas, recién cogidas del árbol de mi jardín. También una botella de agua fría y el libro que me estaba leyendo. La manta roja estaba sucia y tuve que coger la verde, con unos cuadraditos verdes, muy bonita, con las servilletas a juego. Revisé las ruedas, que estuvieran bien infladas, y me puse rumbo a mi lugar preferido para desconectar del mundo. Allí me sentía libre, fuera de prejuicios y de sentimientos impuros que me hicieron sufrir en el pasado. Me sentía yo misma, la mujer que siempre había soñado ser, con todas las consecuencias que había aceptado con el paso del tiempo, sin tener que mirar cada dos por tres al pasado para rehacer mi futuro. Trabajaba, en una pequeña tienda, de arte y antigüedades, de mi propiedad y el negocio no me iba nada mal. Incluso exponía mis propias obras, ya que no se me daba mal pintar. Siempre había soñado ser reconocida por mis obras, recorrer las mejores ciudades con mi arte, poder exponer en las mejores galerías del mundo, con mis acuarelas, mis pinturas vivas, con los grandes artistas e independientes. Pero solo se quedo en eso, un sueño, que nunca llegue a realizar. La verdad que no me preocupaba, porque al fin y al cabo, pintaba cuando me apetecía y trabajaba en mi propio negocio, y no podía quejarme. Mi trabajo me daba para tener una vida más o menos tranquila; de vez en cuando me daba un capricho, y compraba utensilios que utilizaba para poder realizar mis pequeñas grandes obras. Sinceramente me podría haber permitido una vida mejor, por la influencia de mis padres, que tenían grandes negocios, un gran capital y haber trabajado con ellos, en una de las multinacionales que poseían, pero eso no me interesó nunca, no me llenaba, y me hacía sentir mal conmigo mismo, porque no me iba a sentir libre. Podría haber expuesto a donde hubiera decidido, pero así no quería ser reconocida, sin meritos propios. Mi padre es un hombre importante, y lo sigue siendo, y sus influencias me hubieran ido bien realmente si lo hubiera deseado. Pero ese camino era demasiado fácil para mí. Además, había otro inconveniente, mi relación con él no era buena. Tras terminar mi carrera, en la universidad que él eligió para mí, preferí ganarme la vida por mí misma. Mi madre nunca estuvo de acuerdo conmigo, pero al menos se podía hablar con ella. Realmente con mi padre nunca tuve buena relación, porque siempre quise hacer las cosas por mi misma y eso le dolía; es como si quisiera protegerme en todo momento, pero a golpe de talón y eso nunca lo permití. Quizás, también por mí libertad, que jamás él pudo disfrutar, siempre escondido tras la sombra de mi abuelo. Nunca estuvo de acuerdo con mis decisiones y eso nos llevaba a una gran batalla, que al día de hoy, él se siente ganador de muchas de ellas; me duele hablar así de él, pero es la verdad.

 

 
En la actualidad, estoy pagando las consecuencias de mi relación con Marcos, la relación que mantuve con Marta; por desgracia, todo eso me hizo huir de la libertad que había adquirido, y esas dos personas destrozaron mi vida para reforzar las suyas. Los dos prometieron cosas que no cumplieron, los dos se rieron de mí en cada momento, pero la venganza está servida y la tengo en mi poder.

 
Pero prosigamos como conocía a Marta. Tras recorrer el camino pensando en mis cosas, llegué al estanque de aguas gélidas y cristalinas; el árbol me esperaba como impaciente para poder consolarme con su cobijo; oía casi todas las mañanas, mis lagrimas de dolor, de historias jamás contadas y de lecturas llenas de amor y pasión. Esa mañana estaba más tranquila, y me apetecía relajarme tras unas semanas agotadoras; llena de trabajo, esfuerzo y alguna que otra desesperación por las dos llamadas anónimas que había recibido en el trabajo. No le quise dar importancia, pero las lágrimas aparecieron en las noches, mojando la almohada como antaño… pero mi fuerza de voluntad y las ganas de terminar mi último cuadro, me ayudo a olvidar el incidente. La lectura también era mi gran refugio; devoraba todo tipo de lectura, empapándome de protagonistas que sufrían como yo. Esta última, que estaba leyendo, me había transportado a un mundo lleno de magia, de color, intriga, de grandes y pequeños sentimientos que se vive en una vida cotidiana y a la vez odiosa, dentro de una sociedad que siempre había odiado, llena de prejuicios, de fobias, miedos y realidades que nadie quiere ver; como la vida que llevó mis abuelos, mis padres y que yo renegué para no ser como ellos. Aunque no critico a todo el mundo por igual, pero la gente que había rodeado a mi familia me sacaba de mis casillas, y continúan haciéndolo y lo seguirán haciendo… y yo en ese juego no entro.

 

 
Las horas pasaron rápidamente tras los intensos capítulos leídos. Antes de la tranquila lectura y de llenarme de grandes emociones, había realizado el ritual de todas las mañanas. Había extendido el mantel, colocando dos servilletas, como si esperara a un invitado que nunca llegaba. La bicicleta, repostada en un pequeño árbol, y la cesta al alcance de mis manos. Me sentaba apoyada al gran árbol que cobija siempre mis penas… y aquel día, me parecía maravilloso para pasarla junto a los protagonistas de la novela, que ellos a su vez, se cobijaban en un árbol parecido en donde yo me encontraba, un árbol de cobijos viejos, nuevos, renovados de un futuro que parecía que iba cambiando a mi favor. Y ese gran día, a mi vida le reparaba una sorpresa bastante grata; la visita que siempre había deseado tener. Ella, Marta. Ahora, me arrepiento de haber salido aquella mañana, pero el pasado por desgracia no se puede cambiar y quizás si pudiera no lo hubiera hecho. Tras una intensa lectura, retiré el libro a un lado, junto al cuaderno de dibujos. Me lo había llevado para dibujar el boceto de mi siguiente cuadro, pero no estaba demasiado inspirada. A parte, empezaba a tener algo de hambre. Abrí la cesta con un excesivo cuidado y saque una manzana roja y suculenta que había traído para el almuerzo. Al darle el primer bocado, fijé la vista hacia el camino. A lo lejos, despacio, sin prisas, vi una silueta de una mujer. Iba algo despistada e interesada en el paisaje. A mi altura, me miro fijamente y eso le hizo frenar en seco. Era cosa del destino o de la casualidad. La vi tropezar graciosamente al bajar de la bicicleta. Se sonrojó, acercándose lentamente… fue hermoso, bello, nuestro primer encuentro. La invité a sentarse a mi lado, a que probara mis ricas manzanas, pensando en poder acariciar aquella delicada piel, poder besarla; un desenfreno que ardía dentro de mi… y así ocurrió, todo tan deprisa, pero a la vez tan poderoso, que el amor se apoderó de nosotras dos aquel mismo día. Y sin darnos cuenta no estábamos contando nuestras vidas, mientras nos acariciamos, como si fuéramos viejas amantes.

 
Me oía con atención, desesperada para que yo acabara, para poder comenzar y contar lo que le atormentaba. De vez en cuando, nos mirábamos con intensidad, con hermosura, con exceso y ciertamente ella se ruborizaba; aunque no podía dejar de acariciar mis manos, y de darnos besos tiernos. Es cierto que a veces, se la notaba algo nerviosa, pero la intentaba tranquilizar con mis gestos; su piel, me producía un escalofrío extraño, raro, pero me gustaba sentirme así con ella. Es como si estuviera naciendo el amor allí mismo, algo raro, que no sé bien como descifrar, pero hoy, por su traición supe lo que significo aquello. Y todo lo que sentí, se esfumó, y lo único que puedo sentir en estos momentos es odio y asco; nunca había odiado a nadie, nunca había sentido rencor, pero todo lo sentí por haber destrozado mi vida.

 
Tras contar que había huido hacia la recuperación de mí libertad, y por el amor de un hombre, un viejo profesor de arte, que me cautivo por la forma de vivir la vida, pero que luego me di cuenta que cuando bebía, no valía la pena estar a su lado, y de hablarle de mi amor de aquel entonces, Marcos, un hombre atento, amable y sincero, que nos estábamos dando un tiempo y a ella no le pareció importar mucho esa situación, ni a mí, por los besos largos que nos dábamos, las caricias que nos hacía sentir vivas; esa manera tan graciosa de ruborizarse, o los momentos que la miraba con admiración a la mujer desconocida que tenía ante mí. Fue estupendo compartir mis sentimientos con ella. Al no conocerla, fue lo que me hizo expresarme con naturalidad, mis ideas, mis miedos… y ella llegó a comprenderme del todo, porque su vida también había tenido altibajos. Me explicó, con lentitud y algo más nerviosa que yo, que había realizado aquel viaje, para huír un poco de su rutina y así olvidar por un tiempo, aclarar sus ideas, si siente lo mismo o no por Pablo y así poder encontrarse con ella misma. Pablo había sido un hombre importante en su vida. Le conoció en Praga, en un hotel de su propiedad, una tarde de primavera, de una forma pasional y extraña, como nuestro encuentro. Al principio la relación era estupenda, perfecta y sus amigos decían que era el tipo de paeja ideal, incluso que llegaron a tener envidias hacía ellos, ya que formaban una de las parejas más estables dentro de la sociedad que ellos vivían. Pero él cambio progresivamente volviéndose agresivo por motivos qu enunca pudo averiguar. Su amor iba apagándose a medida que él iba cambiando hasta el punto que se refugio en los brazos de otros hombre, que antes que él ya fue su amante. Él, casado, sin hijos, se veían escondidas en una de las habitaciones de la gran mansión, que más tarde me llevaría a mí, a esa misma habitación. Que siempre la mantuvo cerrada, porque los recuerdos la llevaban a la locura, a la amargura, hasta el punto que estuvo punto del suicidio; también porque allí murió su madre. Macabro, pensaba yo, pero con un punto romantico con un toque de locura. No quise insistir sobre el tema, ya que derramó lágrimas de dolor y autentico sufrimiento. Le acaricié el cabello, largo, suave, perfumado, para tranquilizarla. Hicimos una pausa que se alargó unos cuantos minutos, lo que duró aquel apacible cigarro. después algo más serena, continuó explicando que aquello le ocasionó grandes problemas. Dejó de hacer fiestas en la gran mansión; me impacto la primera vez que vi su gran casa. Dejó de relacionarse con amistades, familiares y llegó a ir a dos psicólogos a la vez para intentar solucionar sus problemas. Pablo no le ayudó demasiado, ya que insistía en perguntarla, en volver con ella, e intentarlo de nuevo. La llamaba todos los días a la misma hora, dejándole largos mensajes en el contestador. La enviaba regalos caros, lujosos, para comprar su amor, que ella estaba olvidando. La seguía a todas partes, intentando hablar con ella en todos los momentos, incluso intentó comprar uno de los psicólogos para poder mirar en sus archivos... hasta que un día, sin saber porque, no insistió más y desapareció por completo de su vida, hasta el día de la fiesta. Nunca entendí porque le invitó y que motivos tuvo para ir a la fiesta. Mi motivo era claro, joderla como ella me hizo a mí e intentar saber porque Marcos, mi novio, acabo con ella en aquella maldita habitación, y pavoneandose de su relación como si yo fuera una idiota.

 

viernes, 20 de julio de 2012

UN GRAN FIN DE SEMANA


A punto de concluir la primera semana en París. El primer spot lo acabaremos hoy viernes, con la sesión de fotos, montaje y listo para televisión, marquesinas, autobuses, etcétera, cuando la firma así lo decida. Ha sido una semana intensa, pero el tiempo nos ha acompañado y hemos podido rodar según lo previsto, tanto como en interiores, como en exteriores; el martes era el día clave, y pasé mucho estrés, cual cosa a estas alturas, aunque pienso que estoy acostumbrado, los nervios siempre aparecen; anunciaban lluvias, pero no fue así. Pudimos grabar los exteriores con total tranquilidad. Así que hoy, doy por concluido la primera grabación del spot. Como se suele decir, si no se pasa nervios es que no estás interesado en lo que estás haciendo… ¡mi trabajo me apasiona!

Este fin de semana, pensaba ir a Londres a ver a unos buenos amigos, pero al final, ellos, tan majos, decidieron que serían ellos los que vendrían a París; la verdad que me hacen un gran favor, porque así no tengo que coger otro avión… que ya llevo muchos viajes a mis espaladas; la verdad que se lo he agradecido y mucho. Esta tarden llegaran. Ya han reservado habitaciones, en el mismo hotel donde estoy yo; haremos una gran cena (acompañados con mis amigos parisinos), luego de fiesta y lo que vaya surgiendo. Si es como la tarde de ayer, quisiera repetir, porque tuve buen sexo. Así que este fin de semana va a correr (ejem) alcohol, fiesta, rodeado de buena compañía; nos espera un buen fin de semana. ¡Qué ganas de ver a mis colegas!

Menos mal que al final el sábado no tengo que trabajar, por hacer bien nuestro trabajo (que bien sienta que te feliciten, que te digan que eres buen profesional, el ego por las nubes), pero al igual que yo les felicito a ellos, ya que las cosas han salido bien, por puntualidad, por la profesionalidad y esas cosillas que te hacen volver a trabajar con los mismos (no es la primera vez, ni será la última, aunque si he visto caras nuevas); pues eso, que este fin de semana será entero para poder dedicarme a mis amistades y a mí mismo. Y el próximo lunes, a por el segundo Spot.

Lo negativo de este fin de semana, es que no voy a ver a mi hijo, y ya le echo mucho de menos, pero hablo con él todos los días, sé que está bien; me cuenta lo que hace, y me pregunta cada vez a donde estoy, cuando voy a verle… y eso pues me pone un poco tristón. Este fin de semana no les iba hacer venir, además se van a la playa con su abuela y se lo pasará bien. Es la cruz de mi trabajo, pero se va sobrellevando, no hay más remedio. De este tema ya he hablado en otras ocasiones, y ya sabéis lo que pienso.

Pues nada, a estas horas de la mañana, no tengo mucho más que contaros. Os mando un besotazo, de mi marca, y deciros que hasta la próxima.

miércoles, 18 de julio de 2012

RELATO VII (V)

Entrada Original, Sábado, 2 de Abril del 2011

II


La fiesta ha sido todo un éxito. En un principio iba a ser un acto benéfico para los niños peruanos, y poder construir una escuela, pero por culpa de la burocracia no se pudo hacer, ya que los papeles necesarios, no se cumplimentaron, según ellos, a su debido tiempo. La ONG y la casa de subastas, los que se iban a encargar de los preparativos protestaron con todas sus fuerzas para poder conseguir la licencia, pero no pudo ser. Tuve que anular el pedido, las invitaciones a gente importante, entre ellos famosos, y la orquesta que había encargado para tal ocasión; eso sí, me personé a las oficinas para poder solicitarlo personalmente, y con rabia e impotencia, tramité los papeles para realizarlo en otro mes. Lo haré después de un viaje que tengo previsto, con tiempo, para poder avisar a todo el mundo, y organizar la gran subasta para esos pobres niños; sé que necesitaré ayudara, pero tendrá que estar todo preparado para la fecha que los burócratas me quieran dar.


Pero antes de ese gran día, quise hacer una cena intima en mi casa. Nuevamente mande nuevas tarjetas de invitaciones, más simples y menos elegantes que las anteriores. La lista de invitados, naturalmente iba a ser algo más reducida, pero importante para mí. Iba a venir gente de la alta sociedad, y así poder contarles mi gran proyecto. A los criados le puse sobre aviso para que preparasen los platos más suculentos, pero a la vez sencillos; les hice limpiar la cubertería de plata, sacar los vasos de cristal fino, adornar toda la mansión, y hacer otras tareas para la ocasión, que a mi parecer me parecían oportunas. Todo iba sobre ruedas, y eso me ocasionó una ilusión fascinante. Iba supervisando todo lo que iba encargando al dedillo. Tenía que estar todo perfecto, y no podía haber ningún error. Sinceramente, siempre me sentía orgullosa de todos tipos de fiestas que organizaba en mi gran mansión. Desde que la heredé, de un familiar que casi a penas conocí, un tío abuelo que se fue a vivir a Caracas, organizaba unas fiestas esplendidas, y ahora son las más importantes de la ciudad. No lo digo yo, sino las revistas especializadas en temas de sociedad. Esto, me enorgullece y por este motivo, encargo todo con antelación, y lo superviso con lupa para que no se me escape ningún detalle.


Sobre las invitaciones, está vez fue algo diferente; tras mirar una por una, que estuvieran bien impresas, las envié por correo urgente, ya que necesitaba saber los invitados exactos para preparar los platos necesarios, y al gusto de los invitados. Sí, soy meticulosa, pero me gusta controlarlo todo. Poco a poco fui recibiendo las confirmaciones de mis amigos. Naturalmente había puesto una fecha de recepción de llamadas, para dar tiempo a todo el mundo. Saber quiénes iban a venir, y quienes no. Mi secretaria particular, me echaba una mano, pero casi todo lo hice yo. Algunos invitados, me daban explicaciones exactas y precisas por los motivos que no podían asistir. Era una fecha justa para la mayoría, aunque en la llamada aprovechaba para indicarles que en un tiempo breve, iba hacer una gran subasta. En esta ocasión, no quise dejar la oportunidad para invitar al alcalde, pero tampoco pudo venir. Los demás, aceptaron con gusto a la gran invitación, cita previa, para la subasta, aunque a la fiesta de aquella noche, no todos pudieron venir; era época de muchos viajes de negocios. No me sentó mal, para nada, lo entendía perfectamente.


Una vez terminada la lista definitiva, observé los nombres con detenimiento, para poder prepararles sus platos preferidos, llevándome una gran sorpresa: Pablo iba asistir. No entendí y sigo sin entender, el motivo de su aceptación. La verdad, que lo había invitado por cortesía e imaginando que no iba aceptar la invitación. No sé sus razones, pero lo había hecho. Me arrepentí de haberlo invitado, pero no podía echarme atrás. Siento rabia e impotencia… más que rabia al leer su nombre entre los invitados, ¿pero qué podía hacer en ese momento? Nada en absoluto.


Él para mí había sido un hombre importante en mi vida. Le ame con locura, con ternura, con puros sentimientos, con toda mi alma, mi corazón. Me enamoré de él por su forma de ser. Al principio era tan atento, interesante, detallista, inteligente y siempre estaba de buen humor. Cuando tenía un problema importante o no sabía cómo resolver algunos asuntos, siempre estaba él para apoyarme, para animarme; me mimaba demasiado y eso siempre era de agradecer. Tras la muerte de mi madre, fue el mejor apoyo que pude tener. Me obligó a comer, a salir, a pasear, y a intentar olvidarme de cosas que pertenecen a mi pasado. Por eso lo ame. Pero poco a poco, sin saber porque, cambio. Se volvió posesivo, obsesivo, incluso a veces agresivo; cambiaba de humor constantemente, sin motivos aparentes. Pero yo continué con él porque le amaba de verdad. Cada día que pasaba, iba a peor; se obsesionó de forma exagerada con un tema que no quería explicarle; era uno de mis mayores secretos. María y yo durante una buena temporada fuimos amantes, novias, amigas; una de las mejores relaciones que he tenido. Que yo sepa nadie lo supo; ella no quería gritarlo a los cuatro vientos y yo preferí mantenerla a ella, antes de poder gritar que la amaba. Nos veíamos a escondidas, incluso en mi mansión. Para mí ella fue una mujer muy importante y decidimos mantener la relación en secreto. Nunca más he estado con ninguna otra mujer; a ella la conocí en un pequeño pueblo de Francia, en uno de los caminos que solía recorrer con mi vieja bicicleta.


Al principio, tras los cambios de humor de Pablo, no quise darle importancia, pero cada día la relación empeoraba por su forma de ser. Había cambiado tanto que llego asustarme; le observaba en silencio para ver su terrible transformación. Le vi incluso espiarme, registrando mis cosas, en mis armarios, por el salón, en los cajones de lugares insospechados… no sé lo que buscaba, lo que deseaba encontrar. Nada, porque no tenía nada que esconder, ni en aquel momento, ni ahora. Incluso, en muchas ocasiones intentó abrir la habitación donde nos encontrábamos furtivamente María y yo; con llaves, que vete a saber donde las encontraba. Intentaba oír mis conversaciones privadas, intentaba controlar mis salidas, mis entradas, mis amigos, mis fiestas… me ahogaba en llantos por él, porque le amé con locura, pero María se cruzo en mi camino y sinceramente le dejé de amar. La verdad, que me hizo daño, me hizo sufrir como nadie lo había hecho… era un sin vivir, que me descontroló por completo.


Antes de todo esto, habíamos tenido una relación perfecta; Marcos me acababa de dejar, y yo no tenía ganas de nada, pero Pablo, la verdad, que me ayudó a superar los malos momentos; mis fiestas también fue una gran terapia, y sin darme cuenta, poco a poco, me fui enamorando de él; empecemos a salir, como dos adolescentes, y como si lo fuéramos, tuvimos nuestras peleas, con sus reconciliaciones; eran peleas normales, pero luego fueron insufribles. Es cierto que yo ya no estaba enamorado de él, y que María se convirtió en mi amante, pero todo esto lo provocó él. Entre nosotros la relación estaba muerta, cara a la galería, seguía latiendo.


A María la invité porque ansiaba verla, aunque creía que no iba aceptar. Ya no éramos amantes, sin saber muy bien porque nuestra relación se había ido enfriando y una tarde, de otoño, viniendo de casa de Teresa, encontré una nota en nuestra habitación preferida. Me dejaba porque había conocido a un hombre. Recordando todo esto, me doy cuenta que no he tenido suerte en el amor.


El ver que había aceptado la invitación, me hizo recordar como la había conocido. Aunque de eso hace ya tiempo, lo recordaba como si fuera ayer… me había ido a la casa de campo, a las afueras de Paris, un pueblo increíble de Francia. Pablo estaba en Nueva York, por asuntos de trabajo, y nuestra relación no pasaba por buenos momentos. Sus cambios de humor ya habían comenzado, y a tratarme de manera diferente. Su viaje, me vino de perlas, para poder encontrarme a mí misma. Después de los últimos acontecimientos, necesitaba estar sola y controlar mi vida; una vez que llegué a la villa, la señora Pierre me ayudo a instalarme. Lo primero que hice, fue llamar a Pablo; no sé porque lo hice, pero cogí el auricular, con nervios, pensando que ojala no cogiera mi llamada; tuve esa suerte.


Los primeros días los pasé completamente sola, y tras dos semanas y media, me puse en contacto con dos viejas amigas de París. Ya necesitaba salir, airearme, respirar aire nuevo y coger fuerzas para cuando regresara a la mansión. Necesitaba hablar del tema, pero no con gente conocida. Me apetecía sentarme en cualquier banco y soltar todo lo que me ocurría. Aunque sabía que era una locura, pero al menos, pasear, airearme, y hablar, aunque fuera del tiempo, me iba a sentar bien. En Pablo, apenas había pensado, y habíamos tenidos dos o tres conversaciones. No le echaba de menos, o no lo suficiente. Supongo que él tampoco a mí. Pues aquella tarde, me vestí de forma sencilla, para ir lo más cómoda posible, tras un largo baño. Avisé a la señora Pierre que a lo mejor no regresaba para cenar, era una posibilidad que me apetecía; además, hace tiempo que no sé nada de ellas y hablar, dejando mis pensamientos a un lado, me iba a sentar bien. Tras avisar a la criada, de saludar a uno de los jardineros, me dirigí al garaje para coger el coche. Iba llevarlo yo misma; en un principio pensé en ir en bicicleta, pero ha dónde habíamos quedado, estaba bastante apartado y me resultaría algo pesado llegar hasta allí. Pero la idea me seducía y volvía a cambiar de opinión; comprobé las ruedas de la bicicleta, algo antigua y trastalada, de color azul cielo, algo roñoso. Sin ninguna clase de pereza, me monté en ella y cogí el camino de tierra. Había sido buena idea. Hacía buen tiempo, día soleado, con pocas nubes, pero tan blancas, que parecían algodón de azúcar. Iba sonriendo mientras pedaleaba despacio para observar con atención el paisaje; ese camino me lo conocía como la palma de mi mano, de pequeña lo realizaba junto a mi padre. Oía con atención a los pájaros que volanteaban entre los árboles, los almendros ya florecidos. El arroyo, murmuraba insinuaciones que era música para mis oídos. Fue estupendo pasear por allí y recordar viejos tiempos. Iba con tiempo suficiente para pararme junto al estanque, donde los patos nadaban libremente, sin ningún tipo de problemas… observé las flores de alrededor, amapolas de un rojo intenso, margaritas que parecían que sonreían, llenas de ilusión y de juventud, junto al lado de un viejo roble; allí, una muchacha joven, adormecida, yacía apoyada en aquel viejo roble, que le daba protección. No sé porque, pensé que era mi oportunidad para poder hablar con alguien extraño. Por un instante dude, pero mi instinto me decía que esa persona iba a ser la adecuada para curarme de mis viejas heridas. Me acerqué lentamente y observé que no estaba dormida; me puse nerviosa, como si me hubiera pillado espiándola y casi tropiezo, pero no caí de la bicicleta; sonrió. Yo sonreí tímidamente, y mirando para ambos lados, para asegurarme que estaba realmente sola, me acerqué más. Dejé la bicicleta a un lado, y di pequeños pasos, con timidez. Ella apartó una novela de D.C. Andrews, poniéndolo encima de un bloc de dibujos. Con un gesto, me invitó a sentarme. Parecía como si estuviera esperándome y eso me ponía más nerviosa. Me miró directamente a los ojos. Pegó un bocado a una suculenta manzana roja, y se presento de forma sencilla, con una naturalidad que me sorprendió más de lo normal. Su voz era dulce, clara y esplendorosa. Con una educación exquisita, me volvió a invitar a que me sentara a su lado; me ofreció la mano para apoyarme y así no tropezar de nuevo. Me ofreció una de las manzanas que tenía guardadas en un cesto de mimbre, de color tierra, que resaltaba con el verde fresco de la hierba que nos ofrecía el campo. Algo patosa, fruto de los nervios, me senté a su lado. Acepté gustosamente la fruta, que parecía tener vida propia por su color intenso. En voz baja, casi susurrando, le pronuncié mi nombre. Por la expresión de su rostro comprendí que no me había oído. Volví a repetirlo, algo más relajada; a los pocos segundos, se acercó a mis labios y me ofreció un beso dulce, como el melocotón en almíbar. Me sonrojé enseguida y sin mediar palabra, me acariciaba las manos, de forma suave y delicada. Tenía la piel como la seda, y olía a un perfume fino… fue tan maravilloso sentir aquel tacto tan suave, que un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. No sabía qué hacer, ni que decir en ese momento tan mágico y a la vez tan extraño… ella se percató de mi reacción, y acariciándome mi cara, siempre sonriendo, me dijo que me tranquilizara. Me hizo sentir comodidad; ella estaba totalmente tranquila, relajada y con pausas, mientras no apartaba su mirada, de vez en cuando me robaba un beso; me iba explicando pinceladas de su vida; con leves movimientos de manos, acariciaba mi piel. Y como si se quitara una espina de su corazón, me explicó el motivo de su viaje a Francia: Había huido del amor de un hombre.



martes, 17 de julio de 2012

MAS PAJAS

Entrada Original, Miércoles, 23 de Marzo del 2011

Antes de empezar con la entrada, os quiero decir que esta mañana he estado en el oftalmólogo; ayer me lleve un pequeño susto. Por un momento, microsegundos, dejé de ver por el lado derecho y veía súper borroso. Llamé a mi secretaria, y a Lucia y me llevaron a un médico amigo mío, que evidentemente, con carácter urgente me atendió. Sus palabras fueron que el ojo sufrió estrés óptico; esta mañana me han hecho las pruebas oportunas, y en principio está todo bien. Que son muchas horas de ordenador, Iphone… pero que no es nada malo, ni raro, que ya ha tenido casos así; el nervio óptico se "cerró"… en definitiva y es lo que importa que todo estoy bien. Como lo he puesto en el Twitter, pues he preferido explicarlo un poco más amplio. Ale, vamos al lío:

Como veo que la entrada sobre las pajas os ha gustado, y a mí, porque no decirlo, os contare otra de mis anécdotas. Sé que algunos han comentado que no se lo cree, pero como sabéis a mi me la pela. No es una crítica para esos lectores escépticos, simplemente que lo comento, para dejaros claro que me la suda, me la repela, ya que yo tengo la conciencia bien tranquila, al igual que me gusta dejar el trabuco limpio, y si me lo limpian, pues mucho mejor; no creo que sea el único a que le guste que se lo limpien, ni soy el primero, ni soy el último, pero como siempre he dicho lo que pienso sin cortarme ningún pelo, a la cara cuando ha hecho falta y el sexo me flipa como al que más, y lo diré bien alto y claro este es mi blog y escribo y explico lo que me sale de los dos cojonazos leferos que tengo. No creo que tenga que decir nada más, aunque ya sabéis que lo diré, donde y cuando haga falta. Es mi blog y hago y deshago. Puedo aceptar una crítica pero alguien que lee mi blog, y solo dice que es mentira, porque si, o por los motivos que crea, sin argumentar, incluso a insultar, pues no merece que publique dicho comentario. Como siempre son unos cagaos que se escudan en comentarios anónimos... en fin, que les den, o se metan unos deditos en el culo y luego lo huelan. Creo que quedó claro. Pues bien, ahora os cuento mi anécdota, sin antes deciros que en Julio del 2010 fue el mes que más visitas obtuve, sin merecer el resto de meses; vamos que el blog funciona, y una vez más os lo agradezco, al igual a los que visitáis mi página oficial del facebook. Por cierto, las visitas de marzo van genial... bueno, que me enrollo como una persiana, allá va:

El pajotazo que me hice en al autobús, con lefada incluida, fue un verano, una tarde que nos íbamos a la playa. Pues teníamos entre los quince y diecisiete años, mis colegas de Ermua y de otras poblaciones cercanas pues nos divertíamos como otros cualquiera, y nos íbamos a la playa a disfrutar del verano. Siempre íbamos a la playa de Ondarroa, uno de los rincones nudistas, a disfrutar del día, y como no, también a follar, disfrutando de la vida, como el que más. En mi grupo de colegas, no todos aún habían follado (sea heterosexual, sea homosexual… eso es lo de menos) y bueno, a esas edades pues las ganas y las hormonas hacían el resto. Y nada, yo como os dije, y si no lo conté os lo digo ahora, empecé a meterla a los catorce años, y bueno, iba cogiendo experiencia, que os voy a contar. Pues nada, en el autobús pues a veces la liamos, con nuestro cachondeo, nuestras risas y bueno las locuras que se pueden hacer a esas edades (y a otros porque no); el autobús son de estos interurbanos, como los del cole cuando nos íbamos de excursión. Normalmente siempre nos sentábamos en la parte de atrás, eso creo que os lo imaginabais jejeje; pues nada, cogíamos nuestra mochila, algún bocata y nos largábamos a disfrutar del buen verano (alguna birra también nos llevábamos). Pues uno de esos días, bien tempranito, el bus iba casi vacío. Y bueno, el vacileo, la chulería y parte de mis encantos hizo que me hiciera un pajotazo en la parte de atrás del autobús. Ya sabéis, uno que es muy chulito, la frase "no tienes huevos a…" y joder, me daba mazo de morbo. Ya sé que podéis decirme que si me quejo de los lavabos, pero señores no es lo mismo. Primero nadie me vio, segundo, quien me vio eran mis colegas, y joder si hubieran ido niños, o alguien delante, no lo hubiera hecho… pero esa no es la cuestión… o al menos es mi punto de vista; pues bien, el pajotazo en esta ocasión terminó en una buena corrida, me la limpie, y ala a otra cosa mariposa. Y no fue la última vez que hice algo en un autocar. Uno de los viajes, algo más largo, con un rollete mío, nunca fue mi pareja, en un viaje nocturno, me hizo una mamada bestial, corriéndome varias veces… y así podría contar algunas anécdotas más.

Como veis hoy he ido al grano, porque aparte de que me estiré los huevos, como me flipa eso, pues una pajota es una pajota y no se explica con palabras….

Bueno, supongo que la próxima entrada, continuara mi relato, espero que os este gustando. Besotazos. 

jueves, 12 de julio de 2012

PLANES PREVISTOS


Sin casi darnos cuenta, los días pasan volando y ya estamos en pleno Julio del 2012. Muchos de mis compañeros (mis empleados, lo digo porque algunos me han preguntado) están disfrutando sus vacaciones; este lunes unos regresan, otros se marchan y tal como predije ya desde finales 2011, y si no me equivoco lo he hablado en anteriores entradas, este 2012 me voy a quedar sin vacaciones, menos mal que el año pasado si las pude disfrutar (llevaba 4 años sin tenerlas), pero este no va a ser así, ya que los compromisos no me lo van a permitir; otro año será, porque estamos orgullosos de cómo va este gran año, con los tres premios recibidos, con las grabaciones, nuevos contratos… y bueno, todo no se puede tener y no me voy a quejar, además posiblemente esté fuera, así que se disfrutara en el tiempo libre.

En las dos próximas semanas, las dos últimas de Julio las voy a pasar por Europa. Este fin de semana marchare a mi tierra a ver a la familia, amigos, ya que ellos también se van de vacaciones y si no les veo ahora, me temo que en Agosto no les voy a poder ver, pero el domingo (por la tarde) marchare para París (allí tengo dos grabaciones importantes y voy a estar presente); como se viene Lucia a mi tierra, podrá regresar con mi hijo para Madrid, sin problemas; luego, si puedo, quiero escaparme un fin de semana a Londres, a ver a unos amigos, pero eso ya lo iré viendo; según lo previsto últimos días de Julio, más bien principio de Agosto, regreso para la Toscana, moviéndome entre Livorno (costa italiana), Florencia, Pisa… ya entrado Agosto, Para Roma y Milán; regresaré a Madrid y finales de Agosto (según vaya pasando los acontecimientos) iré para Sídney unas tres semanas. Lo que sí es seguro son los planes profesionales de las dos próximas semanas, el resto ya se irá viendo, según necesidades firma y otras cosas.

¿Me puedo quejar? Va a ser que no, aunque no son vacaciones, y tiempo libre no sé el que tendré (domingo seguro que sí) estaré bastante ocupado, pero con el Iphone en mano, estaré al día con vosotros y en contacto con mi gente. Mis veranos suelen ser así (bueno ya sabéis que viajo bastante)

Por el resto de cosas os puedo decir que todo sigue igual más o menos. Mi  hijo ya tiene 19 meses, está hecho un campeón, un diablillo, que me encanta cuando me intenta explicar algo, cuando aprende palabras nuevas o hace dibujos; es muy inquieto, nervioso y guapísimo. Últimamente le estoy viendo bastante, cual cosa me hace sentir muy bien, y en estos viajes espero que puedan venir a verme y a Sídney no sé si me lo podre llevar, porque en Septiembre empezará la escuela; ya esta apuntado y nos dijeron que era aconsejable que empezara antes (cumple los dos años en diciembre) que no después, y bueno como a esa edad no hacen nada, y a la guardería la lleva bien, pues prefiero que sea uno de los más pequeños y le apuntemos ya. Pues eso, como comienza en septiembre, pues no queremos que empiece más tarde. La fecha aún no la sé, pero bueno, seguro que antes de que me vaya le podré ver y por Europa se podrán escapar, pero bueno, no adelanto acontecimientos porque todo puede cambiar, según necesidades.

Pues nada, poco más que explicaros, porque el resto ya os lo cuento por Twitter o facebook, así que si hay alguna novedad, allí lo podréis leer, eso si lo cuento… pues nada, es una entrada breve que me apetecía escribir.

Besotazos de mi marca.