Como ya sabéis este fin de semana lo he pasado junto a mi hijo y a Lucia. Ha sido un fin de semana intenso, y me lo he pasado bien, y he estado feliz, eso es indudable, pero estoy pasando momentos de tristeza, que se ha instalado dentro de mí. Como en aquella entrada, el Asier triste o melancólico ha salido en más de una ocasión. Y aquí estoy escribiendo porque me desahoga poder transmitir lo que siento en estos momentos, o lo que sentí ayer, en el pasado, y el bucle se instala una vez más en mi vida. Es un invitado desagradable, pero se ha quedado sin saber bien porqué. O quizás si lo sé, pero una vez más, no me atrevo a enfrentarme o espero demasiado. Siempre espero demasiado de los demás, o creo poder exigir algo que no toca. Es uno de mis errores, o de mis defectos, pero quienes me conocen saben que soy así. No puedo evitarlo, que le vamos hacer...
Pues bien, vayamos por partes: en lo profesional no me puedo quejar, ni lo hago, ni se me pasa por la cabeza. Como ya he hablado demasiadas veces de mi trabajo y sabéis de sobras que he llegado a cumplir todos mis sueños, no me voy a entretener mucho en este tema. Todo va mejor de lo esperado y es estúpido hablar más de ello. Mis sueños están más que cumplidos y la palabra crisis, no ha esta en nuestra empresa.
El problema esta en lo personal, que tengo demasiados cajones abiertos, que se van cerrando a golpes, pero que abren otros que deberían de estar cerrados para siempre; pero con una película, con un capitulo de una serie, con un programa... se abre y se instala dentro de mí y me hace pensar en mis historias que no cicatrizan bien. Me hace escribir a altas horas de la madrugada correos que nunca debieron ser escritos, mensajes que no debieron de ser enviados. Ahora escucho mi canción "Answer" una vez más, porque necesito soltar todo lo que tengo dentro. No sé si estáis entendiendo algo, pero intentare explicarlo lo mejor posible, aunque haya un desorden, pero ya sabéis que estas entradas la mayoría de veces es un caos.
Ahora estoy solo en el hotel; Mi pequeño Asier y Lucia hace poco que se han marchado ya para Madrid. Yo mañana tengo que empezar la tercera campaña; al menos la sesión fotográfica, porque el anuncio hasta el martes no empezamos. La idea ya esta más que planteada y me gusta. En eso no he tenido problema y el reto esta mas que superado.... como veis ya me estoy saliendo del tema, pero no puedo evitarlo, y aunque podréis decir, que lo estoy escribiendo en estos momentos y podría borrarlo, no puedo hacerlo, porque forma parte de mi estrategia para poder llegar al fin del asunto, o simplemente salirme del tema, para no acabar explicándolo... sí, soy consciente que lo hago aposta, pero siempre me ha ido bien escribiéndolo así... pues bien, Lucia me ha contado que está empezando a coquetear con un chico y que esta súper ilusionada. Me alegro mucho por ella, y espero que la cosa le vaya bien, porque tampoco ha tenido mucha suerte. Hasta ahí fantásticamente bien, porque la deseo lo mejor, nos queremos mucho y compartimos a nuestro pequeño Asier, nuestro trabajo y proyectos que se han entrelazado en nuestras manos. Ese no es el problema, y tampoco lo voy a catalogar así. No sé, este fin de semana, en mis ratos de soledad, me he sentido bastante solo y he vuelto a pensar en él. Le he mandado un correo que no ha sido contestado; claro, me puedo imaginar porque no me ha contestado y aunque me duela, no le puedo reprochar que no lo haya echo, porque como siempre, no puedo aparecer y desaparecer de su vida a mi antojo; es difícil escribir esto sin que no derrame ni una sola lágrima y bueno, aparecieron a golpe de música, a golpe de recordar que le hecho demasiadas veces daño y que ahora toca tragar todo mi orgullo y saber que no voy a tener nada con él. No me refiero solo al tema amoroso, porque eso ya sé que no lo vamos a tener, pero si a volver a tener esa relación, que más o menos funcionaba entre nosotros... no sé porque pienso en él tanto, no sé porque me ocurre esto cada cierto tiempo, pero lo que si sé, que el viernes pensé en él, más que nunca y con mis paranoias, mis sentimientos entre mezclados, de haber tenido un viernes feliz, junto a mi hijo, me entristecí el no saber como estará él, el porque ya no hablamos como antes... por eso le he llamado bucle a esta entrada, porque esto me ocurre cada cierto tiempo... pero también tengo que ser, sincero más que nunca, porque cuando le he necesitado siempre ha estado ahí... pero está vez no es solo cuestión de llamarle o cuestión de escribirle...
¿No os habéis puesto nunca triste en cuestión de segundos? es obvio que yo sí. Sin más, así de repente, te viene algo a la memoria y sin saber porque te entra una melancolía que no puedes con ella, y te va entristeciendo por dentro, hasta que te quema, mezclado con algún momento de felicidad, y te sientes mal, raro, extraño y en mi caso, hago locuras de mandar ese correo, que es lo que siento en ese momento, y es lo que siento con toda mi alma, pero que no arregla nada, que no llega a ninguna parte, porque sabes de sobras la respuesta o que no te va a contestar, pero lo haces igual, porque te hace sentir bien, o eso crees, y después de llorar, el de no descansar bien, mira a la persona que tienes al lado, y sin más te pones a llorar; en mi caso Lucia sabía de sobras por lo que estaba pasando el sábado por la mañana, sabe toda mi vida, sabe que eso no lo he superado... ella me abrazó, me dio un beso en la mejilla, me acariciaba con toda su dulzura y casi sin mediar palabra me dijo todo lo que tuvo que decirme. Sus ojos me dijo todo lo que yo tenía que saber, y mis lágrimas salieron disparadas... mi hijo, al verme así, se acercó a nosotros y nos abrazó. Fue un momento tan tierno, tan perfecto, que ahora las lágrimas ya no sé si son de felicidad o de dolor. Ella siempre me ha entendido bien, ella siempre me ha entendido a la perfección, y aunque hemos discutido mil veces, siempre o casi, ha tenido toda la razón del mundo.
Pues bien, este fin de semana he sentido miles de emociones, entrecruzados, de la mas infinita soledad, a la más absoluta felicidad. El bucle ya esta instalado en esta habitación, formando parte de mí; una montaña rusa, algo peligrosa, y en el vagón número siete viajo yo. Arriba, abajo, arriba, abajo.... y supongo que esto forma parte de mi vida, y lo asumo, y aunque ahora ni yo entienda bien el porque, en el fondo de mí, sé lo que es, se porque pasa esto....
Ya os dije que esta entrada iba a ser un caos, y quizás no entendáis nada, pero lo importante es que lo entienda yo, y así es, o lo entiendo a medias, lo importante es que he soltado todo lo que tenia que decir, o quizás no, pero hasta aquí ha llegado esta entrada. De verdad, no os preocupéis, simplemente pensar que la he escrito con todo mi corazón, y que en esta vida que vivimos tenemos momentos buenos y malos, y yo no voy a ser la excepción.
Hasta la próxima.



