Entrada original, Lunes 12 de Abril del 2010
La foto hoy es apropiada con el tema. Quien diga lo contrario, pues que opine. Llevos unos días haciendo unas compras por el centro de Madrid. Unos caprichos para mi, ropa, por ejemplo, unos perfumes, libros... y otras cosas. Así estoy un poco en contacto con la gente y sigo observando a la gente. Como ya sabeis me gusta contemplar y así lo hago. Supongo que con esto estareis de acuerdo, pero cuando os cruzais con un chico, se nota con la mirada, si con él podrias pegar un polvo o no. Eso se nota, no hace falta ser un buen observador, simplemente se nota, se capta. Pues bien, en el centro de Madrid, naturalmente te cruzas con mucha gente, chicos, chicas, gente mayor, niños, niñas, heteros, gays, bisex y vete a saber si alguno de ellos se lo montan con animales, como esos videos que corren por internet; mujeres mamando rabos de caballos, frotandose con ellos; nunca lo podre entender, pero cada cúal, que haga lo que quiera con su vida, simplemente que no hagan daño a nadie.
Pero hoy no es ese el tema, sino lo que me sucedio la semana pasada. Como he empezado esta entrada, he estado comprando por el centro de Madrid y en unos de los sitios que he frecuentado es Fnac. Estaba buscando el libro nuevo de mi querida Lucia Etxebarria. No quería que mi mejor amiga, ex novia, socia y una de las mejores mujeres que conozco, mi otra Lucia, me regalase el libro. No sabría decir el porque de eso, pero quería comprarmelo yo. Entró, miro algo de música, algunas pelis... mientras tanto, no perdía ningún momento en observar. Había muchos gays. Demasiados diria yo; no lo digo sin ninguna intención aparente, que quede claro, pero me pareció excesivo. Parecia el Fnac Gay.
En una de esas observaciones, me crucé con muchas miradas (recordar que nosotros también somos observados) y más de uno se me quedo mirando. No es prepotencia, es realidad. Eso me alaga, me gusta, pero tenía claro que tampoco iba hacer nada que promoviera un polvo en mi casa o en la suya. Ni tan siquiera cuando me saludaron, con cierta timidez, me inmute para provocar esa situación. Estoy frio, por suerte para mi, cada vez menos, pero no se, no era el momento ni el lugar; no se cuanto tiempo llevaba allí, pero me entró ganas de ir al lavabo: para hacer de vientre, si el vulgar apretón.
Dejé en uno de los mostradores, lo que había cogido para comprar. Ya tenía mi libro, una peli (Invasión, la versión de Nicole Kidman), para que me lo guardaran e ir al lavabo. Subo las escaleras, y vi demasiado movimiento por esa zona. Más de lo normal, parecía uno de los largos pasillos del metro, en hora punta. No sé, que yo sepa arriba solo estaba el lavabo, y eso lo comprobé al subir el útlimo peldaño. Nunca había ido al lavabo de ese Fnac, quizás por eso me sorprende tanto, a la vez que me da algo de repugnancia y me averguenza en algunos momentos, más en ese, ser homosexual. No me escandalicé, si eso pensaís, pero bueno ahora entendereis el porque.
Subo el último peldaño, observo a un guardia de seguridad, sentado, me imagino que delante de las teles, observando las camaras de seguridad, o eso creo (que morbo poder ser observado sin observar, por eso el exito de Gran Hermano, aunque sin audio)... pues bien, abró la puerta, y los cinco urinarios ocupados, cinco tios dandole al rabo; mirandose entre si, incluso tocandose. Esto no me sorprende; se que eso ocurre, idiota no soy, y lo he echo, pero si que me sorprendio que entrara al lavabo y no se inmutaran, que siguieran con su pajote. ¿Si hubiera sido un niño? ¿si fuera hetero? cada cual que responda lo que crea conveniente, lo que le de de si su conciencia.
Pues bien, ellos seguían a lo suyo; mientras tanto, dos tios disimulando, lavandose las manos y deseosos de mamar esos rabos. ¿no os preguntais porque me quede esperando, observando? una de las razones, porque me estaba cagando, y otra porque los retretes, también estaban ocupados. Y si, lo admito, verguenza, no me da, es una situación morbosa... joder, uno no es de piedra, pero eso no quita que me diera repugnancia en la forma que estaban actuando. Recordar que yo entre, y no se inmutaron, recordar que es un lavabo público, e iban entrando gente que se iban murmurando. Nadie podía utilizar el urinario, para su principal utilización.
¿Cuanto tiempo llevaban allí? ¿cuantos tios más iban a esperar su turno? Esto quizás paso en 5 minutos, y para mi ya era una eternidad. Las 6 o 7 puertas, la última para minusvalidos y cerrado con llave o eso me pareció, seguian ocupados. Me hubiera ido de allí, pero es que la mierda estaba llegando a su lugar... y evidentemente no iba a salir sin cagar. Aporré las puertas preguntando si estaban ocupados; al parecer si. Todo esto, sin dejar de entrar gente, pero nadie salia. Los heteros, al ver la situación, o los que no quieren saber nada de estas pajas vulgares, salian rapidamente de alli. Los pajeros, disimulaban dejandose de tocar, pero seguian el ritmo de la piel bajando y subiendo... Los que entraban y se quedaban, miraban y esperaban a su turno. Su turno para pajearse, soltar la lefa delante de algún desconocido. ¿Pero nadie iba a salir de allí? ¿nadie iba a decir nada al guardia? Ese no iba a ser yo, pero se me estaban hinchando los cojones... y no por lo que presenciaba. Aunque uno de los pajeros, saliera del urinario, yo necesitaba evacuar por mi ojal, así que tampoco iba adelantar nada. Me puse serio y dije con voz alta, casi ronca, que coño estaba pasando allí, con inchación de vena del cuello incluido. Me miraron, y algunos se fueron, con su paquete aún duro... no me temian a mi, o si, sino a que entrase el guardia: cosa que no entiendo, que coño hace allí, viendo entrar tantos tios y ver que nadie sale. Se que no esta para vigilar a 4 maricas (os aseguro que eran más de 4) ¿pero no es sospechoso que entre tanta gente y que nadie salga? ¿o los que salgan lo hagan pitando, medios cabreados, casi sin pisar el suelo del servicio? Aposta o no, me funciono. El guardia entró y todos los maricas, los del urinario, los que disimulaban, salieron por patas. El segurata, no dijo nada, pero si que me miró fijamente y me preguntó que porque seguía alli. Encima, manda huevos, me estaba echando bronca a mi. Con serenidad, no por temor, una buena ostia se merecia, esa es la verdad, por su chuleria, y más chulo que yo, casi no hay nadie.
Pues bien, con mi serenidad, casi indiscutible (estaba cabreado) le contestó, que necesitaba utilizar el cagadero, con estas palabras, palabra de niño Jesús (por decir algo, ya sabes mi creencia) y que estaban ocupados todos. Si esos niñatos, estaban pajeandose, pues imaginate lo que estan haciendo adentro. Con la porra golpeó las puertas, pero nadie se inmutaba. No creais que nadie entraba al lavabo, pero ya meaban y salian (algunos estaban rabiosos por a ver perdido una tarde para ir al servicio y no encontrar lo que buscaba, y no precisamente un buen libro); tampoco tenían más remedio que entrar, orinar y salir.
Él cabreado, yo también, le hice hacer su trabajo. Agacharse y mirar los pieses, para ver si habían cuatro. Evidentemente, habían cuatro, incluso en uno habían seis. Aporreó la puerta y dijo chillando: O salis cagando leches, os cojo el NIF y os pongo una denuncia. Cagar no, diós, casi se me había olvidado que hacia allí. Salieron, al fin, con cabeza cabizbaja, sonrojados, algunos corridos, estoy casi seguro, y el primero que quedo libre entré. Por fin pude cagar.
Salgo, ya con cara de satisfacción, me entendeis perfectamente de lo que hablo, me lavo las manos y la curiosidad pudo conmigo. Lo reconozco, soy curioso y a veces bastante preguntón. Miré los cinco urinarios y vi en alguno de ellos lefa. Me lavo las manos, entra gente y salgo de allí; no queria volver a ver dicho espectaculo.
Bajaba los primeros escalones, cuando el guardia, me llamó. Me mira atentamente y me dijo: "esto es el pan de cada día, este lavabo es de pajeros" pero no podemos hacer nada.
No contesté; para que. No se si pueden hacer algo o no, pero si que podían evitar esas situaciones. En otros lugares, como la estación de Atocha, el aeropuerto, y mira que allí hay muchos urinarios, están vigilados. Evidentemente no pueden evitar esas situaciones, que repito, que a mi me la han mamado más de una vez en un retrete, pero quizás en un sitio donde se que no puedo molestar, es decir, que hay muchos urinarios y nunca me he pajeado delante de un hetero, o de alguien que eso le molesta realmente. Tampoco os voy a dar más explicaciones, los que me conocen, lo saben y yo lo sé, eso me basta.
Pues bien, todo lo que he contado, es real, eso me paso la semana pasada y como dice el guardia, es el pan de cada día y yo os aseguro que me lo creo. El lavabo de Fnac es de pajeros.



