martes, 14 de abril de 2020

MINI RELATO ERÓTICO (VIII)

Tenía claro que uno de mis vecinos me estaba viendo desnudo en mi terraza. A mí como siempre me daba igual, ya que en más de una ocasión he abierto la puerta en gayumbos. No tengo ningún tipo de vergüenza y es más, pienso quien la tiene, es quien esta al otro lado de la puerta.

En principio no iba hacer nada; estaba tomando el sol y si es verdad que de vez en cuando me tocaba las pelotas y el rabo, pero como un gesto normal y no provocativo. No sé si él pensó lo mismo, porque se cambio de lado, más a la esquina de su balcón, como más directo a mí. Tengo que reconocer que eso me excitó, así que, con el pitillo en la boca, me agarré el nabo: empezó a crecer en mi mano, respirando, sintiendo el calor que desprendía y empecé a pajearme. Primero despacio, y poco a poco subiendo el ritmo, agarrandome también mis pelotas. Subí cada vez más el ritmo, agarrandome mi pollon con las dos manos, pero dejándole ver mis centimetros bien duros. Me ensalivaba los dedos, y lo pasaba por mi capullo. Él empezó a tocarse y cuando le ví que iba a empezar a pajearse, me metí para mi salón: no me había corrido, pero sentí la necesidad de dejarle así, con las ganas; eso sí, me recreé un poco antes de entrar: primero me puse de pie, estirando los brazos hacía arriba, para que viera bien mis huevos y mi pollon bien duro. Con todo mi esplendor, me lo escupí, me la acaricie con ganas y fue cuando entré para el salón. Allí a dentro acabe mi pajote, corriendome en el suelo, soltando lefa donde cayera, sabiendo que él vecino se había quedado con las ganas de verlo y supongo que le dejaría la paja a medias o quizás hizo como yo y entró a su salón.

Me limpié el cipote, recogí el lefote del suelo, con un trapo de una camiseta vieja, para que se quedará pegado allí, para luego poder fregar el suelo. No volví a salir a mi terraza en toda la tarde.

Y como el mundo es un pañuelo y el barrio está lleno de cotillas, supongo como en otro cualquier barrio (por cierto me mudé y ya no resido en ese barrio), me enteré que él me había criticado, más o menos diciendo que soy un sinvergüenza, que si soy un cerdo por andar desnudo, claro saltándose la parte de que él me estaba mirando mientras se tocaba su paquete... quise darle como un pequeño escarmiento, digámoslo así, que a la vez placentero para mí. Tengo un buen folla-amigo, que tiene menos vergüenza que yo, que sabía que no le iba a importar, que una tarde, se viniera a casa a que le follara a saco, como a él le gusta y darle buenos pollazos, de los que suelo dar; dicho y hecho, una tarde salimos los dos en gayumbos a la terraza, con una buena cerveza, bien frío y algo de picoteo. Nos pusimos a charlar, a darles unas caladas de aquel porrete tan bueno, unas risas, otra cerveza, hasta que aquel vecino, se asomó de nuevo a su balcón e utilizando la misma estrategia, estaba mirando de nuevo hacía mi terraza. Me levanté, y tocándome el paquete, como colocándolo, aparte más el toldo, para que pudiera vernos más.

Me bajé el gayumbo y con un breve gesto, mi colega se acercó, arrodillado y empezó a mamar mi cipote. Le daba pollazos por la cara, oliendo mi cipote, sintiendo mis pelotas en su cara; tragaba como si no hubiera un mañana. El vecino no quitaba ojo y el efecto que quería conseguir estaba ya conseguido. 

Mi colega no paraba de mamar, de recibir, y entonces me trabajé su culo, bien ensalivado, pero antes, algo que me vuelve loco. Poner polla con polla, unos lapos, muerdos en labios y menenarlas juntas. Un verdadero placer, que al vecino parecía gustarle, y en efecto, una vez más, le dejé con la miel en los labios, no antes, sacandole el dedo corazón, para que se sintiera más aún por aludido.

Mi colega y yo, nos fuimos para dentro, para seguir con nuestra fiesta. Me senté en el sofá, me encendí un cigarro y él siguió trabajando mi rabo. Menuda comida me estaba haciendo, jugando con mis huevos, sintiendo su boca por todo mi cipote, pelotas, y mientras me miraba con ansias de ser penetrado por mi pollon. Luego mi turno, jugar con su culo, comiéndoselo, metiendo los dedos, uno primero, luego los dos, hasta que me pide que le folle más. Antes unos buenos morreos, intercambiando nuestros sabores; le puse a cuatro patas, me puse el condón y empecé a metérsela poco a poco, ya sabeís, subiendo el ritmo en cada embestida, hasta metérsela entera, dándole golpes con mis huevos en  sus nalgas, subo el ritmo en plan bestia, con mi cara de cabronazo y él grita de puro placer.

Me saco el nabo, me quito el condón, empieza a comerme los huevos, le pongo mi cipote en su cara, la huele de nuevo, le tiro unos lapos, me come más los cojones, me la empiezo a menear, él también, calor, placer hasta que suelto el lefazo en su cara, por su barbita, y le restriego el rabo, para que vuelva a tragar, me la limpie, se la vuelva a restregar y después poder besarnos; con su corrida por los dedos, la mezcla casi con la mía, nos morreamos, mientras él no suelta mi pollon, que aún endurecido, la coge con sumo placer. Se agacha y le da el último repaso. La verdad que él y yo sexualmente nos comprenetamos de puta madre, y es buen colega. Así que, le dejo que repase, para luego darnos una ducha juntos, y seguir hablando de nuestras cosas, con una buena cena, un buen vino, para luego tener otros encuentros entre nosotros, incluso hemos estado juntos en orgías, en tríos, cuartetos, tío y tía, un buen folla-amigo, vamos creo que se entiende bastante bien.


A los dos días, me cruzó con el vecino y le digo bien clarito que si le gusta lo que ve, que ya sabe, que se pase un día por casa y quizás le deje probar mi pollon, pero que se muerda la lengua y si cuenta todo, que lo cuente bien. No me dijo nada, pero si su mirada, que decía bien claro ¡SI!









viernes, 22 de septiembre de 2017

MINI TELATO ERÓTICO (VII)

He salido de trabajar alrededor de las ocho de la tarde, y hace algo de frío. Decido regresar a mi ático en metro. Me pongo mis cascos, mi música preferida y me dirijo hacia la estación. Meto mi mano en el bolsillo de la chaqueta y saco un cigarrillo. Lo enciendo y vuelvo a meter la mano. Le doy un par de caladas intensas, como si me fuera a relajar. No fumo mucho, unos cinco o seis cigarrillos diarios, y aunque alguna vez si pensé en dejar de fumar, al final, decidí continuar. A veces fumo menos y el fin de semana, pues quizás algo más; lo bueno, es que como no se puede fumar ya en muchos sitios, pues no siento la necesidad de salir del local, fumar y volver a entrar cada dos por tres, como si lo tuviera controlado. 

Estoy llegando a la estación y no encuentro la tarjeta, así que echó mano de mis monedas y me saco un billete sencillo. Me cuesta 1,80, algo caro pienso mientras la maquina traga mis monedas, pero a esa hora ya no me apetece volver andando. Paso el torno, y al llegar al andén veo que hay bastante gente; queda unos minutos para que llegue el próximo tren. Viene bastante lleno, así que estaremos algo apretujados. Entro en el vagón, aflojo la música, y con la mano izquierda me agarro a la barra. En la próxima estación, entra un tío que se puso delante de mí. Nuestras miradas se han cruzado y una chispa se ha encendido. No aguanta mi mirada perversa y se da la vuelta. No puedo apreciar bien si tiene buen culo, pero sin cortarme, rozo mi paquete, casi frotándome. Se empieza a poner morcillona, él la nota, se gira, sonríe… ya le tengo en el bote.

 Se baja varias paradas antes que yo, y se espera, casi desafiándome, como si no me fuera atrever a seguirle; me bajo, anda delante de mí, sabiendo que le estoy siguiendo. Sube la escalera, voy a unos cuantos pasos por detrás de él, doy un par de zancadas, le alcanzó, y poso mi mano en su trasero, me pongo delante de él, le como la boca; mi lengua juguetea con la suya y sin ningún pudor, le tiro un lapo, y le muerdo la boca. Sé que algunos nos están mirando, pero me importa una mierda. Nos besamos con pasión y su mano está ya sobándome el paquete. Al notar mi pollón, me dice “joder que rabaco” y como suelo yo decir “ese joder te delata”; Se apartó un poco y lo mira con deseo. El pantalón me va a reventar de la dura que la tengo.

 Tras un buen rato de sobeteo en la entrada del andén, nos dirigimos a su casa. Mi pollón está bien duro y ya deseo bajarme los pantalones y darle bien por el culo. Llegamos a su portal, y antes de entrar, le tiro un par de lapos y nos comemos la boca. Por encima del pantalón, le apretó su culo, y él nota mi cipote duro. Abre la puerta, nos montamos en el ascensor y seguimos con el magreo; nada más abrir la puerta de su piso, él se agacha, me desabrocha los botones del pantalón, y me saca el pollon. La come con ganas, casi desesperado. Se la saco de la boca, le doy unos pollazos, me tiro encima saliva, la sigue mamando… otros pollazos y nos desnudamos. Juega con mis pelotas, se las mete también en la boca, le doy con el rabo en la cara, le hago olerla, esta muy cerdo. Ahora es mi turno. Me meto su polla en la boca, mientras mis dedos entran en su culo. Primero uno, luego dos, luego tres y ya a cuatro patas, sigo jugando con su culo. Se lo cómo, juego con mi lengua y le doy unos cachetes. Le restriego mi polla, y empiezo a metérsela. Poco a poco, centímetro a centímetro, mientras le doy cachetes; voy subiendo el ritmo, el que marco yo, el que deseo en cada momento. Veo entrar y salir mi rabo, mis pelotas moviéndose al compás; subo el ritmo, empiezo a embestir, y él jadea como un perro en celo. Le estoy empotrando pero bien. El ritmo ya es brutal, los dos sudados, los dos muy cachondos… saco el rabo, me quito el preservativo y mi primera corrida para su cara. Abre la boca, esta con ganas. Se la meto en la boca y la limpia que da gusto. Mientras me la come, se la está meneando, así que le hago ponerse de pie, para que se corra en mi pecho.

 Nos tumbamos, con una cerveza en mano, un cigarro y ambos sudados. Me suelta que ha sido el polvo de su vida y que follo de puta madre. Se levanta y yo señalando a mi cipote le digo, que esto no h a terminado, que mi rabo quiere más de su boca y de su culo. Así que vamos a por el segundo asalto, menos mal que siempre llevo condones de mi talla en la mochila. Una vez bien satisfecho, ambos, y de darme una ducha placentera, me visto, le como la boca, le doy un muerdo en el cuello y me largo hacia el metro. No le di mi número de teléfono, simplemente le dije que me buscara en Twitter y que ya quedaríamos otro día. 

Llego a mi casa, me quito la ropa, me como un sándwich de jamón y queso, y me pongo a ver algunos capítulos de la serie de moda. Por supuesto que estoy en bolas, en caso se está a gusto, y satisfecho sexualmente, pero me apetece apretarme a la morenaza que conocí el otro día, así que, le mando un mensaje de voz, que si quería podía venir a mi casa. Me contestó en seguida, que iba a venir, pero con la condición que se quedaba a dormir; no hay problema, se puede quedar a dormir, pero yo le puse otra, que a la mañana siguiente me despertara con una buena mamada. No tardó en llegar a mi ático, así que, le abrí la puerta con el rabo morcillón, y mis buenos huevos recargándose de las corridas anteriores. Me sonrió y me dijo “tú siempre estás listo”. Me cogió la polla con la mano, soltándome un buen morreo. Le cogí la teta derecha y así nos dirigimos al sofá. Se quitó el vestido, y dios su cuerpo estaba perfecto y mi pollon preparado para la acción. Recorrió su lengua por mi cuerpo, sus manos no soltaban mis huevos. Se ensalivo la mano, recorriendo todos los centímetros de mi nabo; yo jugueteaba con sus tetas, que me volvían loco, más que loco. Me hizo una buena mamada y yo le hice un cunnilingus brutal. Follemos a saco toda la noche, dándole pollazos, y lefa por la cara y sus tetas, vamos, que quedemos bien satisfechos los dos y abrazados nos quedemos dormidos, y tal como me había prometido, a la mañana siguiente me despertó con una mamada espectacular y yo fallándola a cuatro patas, como a ella le gusta, cogiéndole del pelo, de sus tetas bien ricas, que me las comí bien a gusto, pasándole mi cipote, tanto en la cara como en su culo, me dejó metérsela por detrás, y una buena lefada en su lengua, vamos que nos fuimos al trabajo bien contentos

lunes, 20 de febrero de 2017

MINI RELATO ERÓTICO (VI)

Me desperté alrededor de las diez de la mañana en cama ajena. La habitación olía a puro sexo. En el suelo había varios preservativos llenos de lefa y mi ropa tirada por el suelo. No recordaba muy bien el nombre del tío que me había follado. Me incorporé de la cama y me fui en busca de él. Completamente desnudo, y con el rabo duro, de la erección matutina, recorrí la casa. En el comedor había dos mujeres, más o menos de mi edad, desayunando. No sabía quiénes eran, lo que sí sé es que nunca me las he follado, ni que han participado conmigo en una orgia; tampoco sé si estaban ayer cuando lleguemos a la casa. No hice amago de taparme mi pollon, que aunque lo hubiera intentado, al estar tan duro, no hay manera de poder esconderlo y sin vergüenza alguna, pregunté si estaban solas. Me respondieron medio avergonzadas, que Jhon había salido a trabajar a la cafetería, situada en la esquina de su misma calle y que había dejado una nota en el frigorífico y otra en su habitación. Me indicaron donde se encontraba la cocina y leí la nota: “me has follado de puta madre, lástima que no me la has podido meter esta mañana de nuevo. He salido a trabajar, te puedes duchar sin problemas y al salir tan solo tienes que cerrar la puerta”. No sé si él sabría que sus dos amigas, o compañeras de piso, iban a estar allí por la mañana, eso si ya no estaban ayer por la noche o quizás estaban acostumbradas a ver desfilar tíos noche tras noche, pero lo que si les sorprendió y les ruborizó, es que yo saliera de la habitación totalmente desnudo y apuntándoles con mi pollon. Volví a la habitación y tras ducharme, y recoger mi ropa, vi la nota en el suelo. Seguramente se habría caído al no pegarse en la lámpara, aunque tampoco reparé porque se había caído. Tras vestirme, me despedí de las dos mujeres y salí directamente hacia la cafetería. Por el camino, me fumé un cigarrillo; en la cajetilla aún quedaban dos. Palpé los bolsillos de la chaqueta, y en los de adentro, tenía mi móvil, mi cartera y otro paquete de tabaco, y cero condones.
 
Tras fumarme el cigarro y comprobar si había recibido llamadas, entré a la cafetería y al ver el camarero servir una de las mesas, ya supe que con él no había follado. No era mi tipo. Con la mirada busqué a otros camareros, cuando le vi salir de unos de los cuartos de empleados y se situaba detrás de la barra. Me acerque a él y le sonreí. Me guiño un ojo mientras se acervaba a mí. Mientras le pedía unas tostadas y un zumo de naranja, me dijo: vaya casualidad que le haya encontrado. Le contesté que no era casualidad, que dos amigas suyas, en el piso, me habían dicho dónde encontrarle; se sorprendió, y me comentó que no se esperaba a sus dos compañeras hasta la próxima semana. Le conté, como me había encontrado y se rio. También le comenté que había sido una pena que no se la metiera de buena mañana, que a pesar de haberle follado en varias ocasiones, por la mañana me despierto con apetito sexual. Me dijo que si esperaba unos minutos, que podría darle por el culo en el almacén. No tenía ninguna prisa por marcharme, así que tome el desayuno, sin prisas.
 
Después del desayuno, salí de nuevo a la calle a fumarme otro cigarro, volví a entrar y me dirigí al lavabo. En cuando pudo, me hizo una señal, y me llevó a una pequeña oficina, que cerró con llave, y empecemos a comernos la boca. Su mano ya estaba en mi bragueta, notando mi cipote crecer. Mientras le besaba con pasión, con ganas, sus manos jugaban con mis huevos y las mías con su ojete. Me cogió el pollon y la empezó a menear con ganas, le cogí por la cabeza, para agacharle y se le metí en la boca. Le empecé a follar la boca, mientras mis huevos se acercaban a su barbilla; como tragaba el hijo puta, a pesar de mi buen tamaño, casi le cabía entera. Embestía cada vez más  y mis pelotas rebotaban por su barbilla; me la saqué y le empecé a dar buenos pollazos en la cara, haciendo oler mis cojones, mi capullo ensalivado y él, mientras, me miraba y succionaba mi rabo con ganas; se había bajado ya el pantalón, y se la empezó a menear. Le hice levantarse y girarse levemente, para poder jugar con su culo, metiéndole los dedos, y dándole media vuelta, le tire varios lapos, y le empecé a comer el culo y a jugar con su ojete. Le puse de pie, le di una pequeña hostia, le tire lapos a su boca y le besé de nuevo. Mi rabo ya goteaba lefa, y con mis manos la cogí para metérsela en la boca. Seguí jugando con su ojete, y ya le puse a cuatro patas. Me puse el condón que me había dado, y se la empecé a meter con suavidad. Poco a poco fui subiendo el ritmo, y mis cojones chocaban en sus nalgas, mientras mi cipote entraba y salía por su culo. Le empecé a embestir, con ganas, mientras le daba pequeños azotes y sentía su respiración, su excitación y el pequeño despacho empezó a invadir ese olor sexual que tanto me pone. Le estaba marcando el ritmo, y ya embistiéndole de forma bestial, la saqué del todo, y quitándome el condón, me corrí en su barba, mientras le restregaba la lefa por su barba él la cogía con la mano y se la comía; luego me la volvió a chupar y me la limpio bien. Luego, mientras jugaba con su agujero, él se la meneaba hasta que soltó el chorro de semen en un trapo viejo que estaba encima de la pequeña mesa. Nos besemos por última vez, y sonriendo de placer, le guiñé un ojo; me vestí y sin pagar del desayuno me fui de la cafetería.
 
Llegue a mi casa y con aquel olor a sexo, a sudor, decidí acostarme de nuevo y me quedé dormido. A las tres horas, me di una ducha y salí a comer con unos amigos. Estaba bastante satisfecho sexualmente, pero aquella tarde noche, había quedado con la pelirroja que conocí la semana pasada y que con su novio, hicimos un trio de lujo, pero esa tarde noche era solo para ella. Así que tras comer y realizar unas pequeñas compras, incluidos condones, me dirigí a su domicilio. Me abrió la puerta completamente desnuda y dirigiéndonos al salón, donde me había follado a los dos, se puso de rodillas, encima del sofá, y le empecé a comer su rico culo y coño. Mi cipote reaccionó al segundo y ya molestándome dentro del gayumbo, me desabroche el pantalón, sacándomela por la cremallera y sin mediar palabra, me puse el condón y se la clave en su rico coño. Le sobaba las tetas, de un tamaño perfecto, y le embestía mientras nuestras lenguas jugaban. Luego la saqué de su húmedo coño y se la metí en su culo; ambos jadeábamos sin parar y embestida tras embestida, me pidió que no me corriera todavía, que quería sacarme el condón ella misma y saborear mi lefa vasca. No dude en no hacerla caso, así que tras follar durante un buen rato, me la saqué y le di el lefazo en su boca, para luego continuar comiéndomela y así jugó con ella, hasta que me sentó de nuevo y cabalgando encima de mi nabo, volvimos a follar y dejarme bien seco. Mi pollon entraba y salía de su coño, mientras le comía las tetas, me las metía bien en la boca y besándonos, jugando, sentía el enorme placer que me estaba ofreciendo aquella diosa pelirroja. Esta vez el lefazo fue a parar a su pechos y sin pensar, pase mi lengua directamente por la lefa, así jugueteando con ella, pasándola a su boca, y mis dedos en su coño. Nos dimos una ducha juntos y nos tomemos una cerveza bien fría. Aun estábamos desnudos y yo plenamente satisfecho de aquellos polvos que había echado con el camarero y los que había echado con ella. Mi rabo, en reposo, ella no paraba de mirarlo, diciendo que tenía un rabo bien bonito y que así en reposo, tenía que hacerle una foto. Cogió su móvil y le hizo una fotografía, luego lo lamio, como limpiándomelo y empezó a respirar… Ya totalmente erecta, se la metí en la boca, tirándole lapos en la boca, que ella recibía con placer y me hizo una mamada espectacular, terminando de eyacular de nuevo en su boca, saliendo hasta la última gota que me quedaba en mis huevos.
 
Aquella noche, tras haber pegado unos buenos polvazos en la noche anterior, más los que pegue con la pelirroja, que por cierto ya había perdido la cuenta de cuantas veces me había corrido, decidí quedarme en casa, y relajado y como no en gayumbos, me puse a ver una película de terror, y cuando tuve sueño, me metí en la cama totalmente relajado. Esa noche apague el móvil, quería tranquilidad, mañana ya volveré a tirar de la agenda.

jueves, 22 de octubre de 2015

MINI RELATO ERÓTICO (V)

La estaba comiendo las tetas, mientras mi colega, le bajaba el pantalón; llevaba unas braguitas azules, muy pequeñas. Se las rompí con mi mano derecha, mientras mi lengua recorría sus enormes pechos. Mi colega la comía el culo, mientras mis dedos jugaba con su húmedo coño. Los dos estábamos sin camisetas, pero aún con los vaqueros puestos, marcando paquete; así que no tardé en coger las manos de ella y llevarlas a mi cinturón. Me lo desabrochó, mientras se pasaba la lengua por sus húmedos labios. Por encima del gayumbo, me empezó a sobar. Ya la tenía bien dura, así que marcaba bien. La escupí en la boca, mientras me quitaba los gayumbos. Mi pollón bien duro, apuntaba su chocho y a su pequeño "bigotes". Me la agarró con las dos manos y empezó a menearla bien despacito; nos comíamos la boca, mientras ella jugaba con mi rabo y mis pelotas. Yo tenía los dedos en su coño, bien caliente. Mi colega jugaba con su culo.

Era ya hora de que se arrodillara y empezará a comerme el rabo entero. Le dí unos fuertes pollazos en su cara y se la metía y sacaba de su boca. Decidí que se pusiera a cuatro patas, para que mi colega le comiera el culo. Él ya se había desnudado también y le vi su cipote que pedía guerra. No era para menos. Ella a cuatro patas empezó a zampar mi pollón y mientras le cogía la nariz, para asfixiarla un poco más, con chulería le daba unas pequeñas bofetadas en la cara. Le metía el rabo entero y le daba pequeñas arcadas; la muy hija puta me la estaba babeando bien. Le dí otro fuerte pollazo y le metí mis enormes cojones en la boca. No veas como chupaba. Mi colega ya estaba en plena faena. Le había metido bien el rabo, entero por su culo, y empezaba a embestir. Sus pelotas chocaban con sus nalgas y las mías en su barbilla. Ella jadeaba bien, estaba gozando, disfrutando de dos buenas pollas, como las nuestras: 25 centímetros la mía y la de mi colega 22. No veas como le iba la marcha.

Seguía comiendo mi rabo y estirandome los huevos, mientras mi colega le estaba dando bien por el ojete. Bombeaba a buen ritmo. Luego nos intercambiemos. Le tire un par de gapos en el culo y empecé a zamparlo; no hacía falta, tan solo me apetecía. Mi amigo le estaba morreando bien, mientras ella tenía las manos bien ocupadas con su cipote. Tras comerle el culo un rato, sin avisar, le endiñé los 25 centímetros; pegó un chillido que me puso más cabrón si cabe; mi colega, disfrutaba viendo como gozaba, como una auténtica perra.

La pusimos de pie y la cogí, con las piernas colgando. Se la metí en su coño, mientras él se la metía en el culo y la empecemos a menear. Nuestras pollas entraban solas. Miraba hacía mi, así que me comía la boca, le tiraba gapos, mientras nuestros rabos, salían y entraban de sus dos agujeros preferidos. Los tres de pies, los tres sudando, los tres encabronados, los tres con ganas de disfrutar.... ahora mi turno en su ojete, y mi colega en el coño. Así que ahora su boca jugaba con mis fluidos, en la boca de él. Un olor a sexo que me encendía cada vez más.

Me senté en el sofá y ella se subió encima. Se la metí bien en su coño, y empecé a bombear, a subir el ritmo, lo bajaba, lo subía, le comía las tetas. Mi amigo detrás del sofá, le metía pollazos en su boca. No veas como tragaba, no veas que buenos agujeros. Se la saqué, y se la metí de un golpe seco en su ano. Otro chillido, de placer, de dolor, de disfrutar. Me metí entre sus pechos, mientras la levanté de nuevo. La apoyé en la mesita de al lado. No sé cuánto tiempo llevábamos, en el sexo no se mira el tiempo, pero lo que sí sé es que tenía ganas de echar la primera descarga, así que le eché una buena lefada en sus pechos, mientras rechupaba la lefa de mi colega. Me acerque a sus tetas y con mi lengua le pasé mi lefa caliente a su boca. Luego la besé, y besé a mi colega. Una mezcla de lefa vasca y madrileña recorría mi boca, junto a la de él y la de ella.

En el salón invadía un olor a pollas, a lefa, coño, sudor, a buen sexo que hacía que mi rabo no bajara y se mantenía duro. Ella estaba a mi lado, saboreando aún restos de lefa por su pecho; mi colega había ido a la cocina a buscar unas cervezas bien fría. Ella me encendió un cigarro y empezó a comérmela lentamente, jugando con su lengua en mis pelotas. Con el cigarro en la mano, y en la otra en la cerveza, veía como mi amigo se la meneaba con suavidad. Me acerqué a su boca y metí mi lengua juguetona en la suya. Le tiré una bocanada de humo y le besaba con suavidad; mientras sus manos jugaba con su rabo y la boca de la pelirroja tenía casi entera mi polla. Estaba disfrutando al máximo y como si tuviera el poder en mis manos, me puse de pie y repartí pollazos a los dos. Primero a él, que veía en sus ojos como ansiaba mi pollón, follandole bien la boca. Luego tocó el turno a ella. Estaba de nuevo súper cachondo. Tenía a los dos de rodilla, comiendome los huevos y el rabo. Lo olían, saboreaban, disfrutaban... así que tras un buen rato, se pusieron los dos a cuatro patas. Jugué con sus culos, metiendo los dedos, lamiendolo, hasta que le meti los veinticinco centímetros casi sin avisar. Él jadeó de placer, mientras besaba con pasión a ella, sintiendo bien mi cipote, golpeando mis pelotas en sus nalgas. Luego le tocó el turno a ella, les di verdadero placer, estábamos gozando como nunca, pero para sorpresa de los tres, en pleno acto y casi a punto de soltar otra buena descarga de lefa vasca, el timbre de la puerta sonó. Nos dio por reír, y sacando el nabo del culo, fui a ver quien era.

Era una amiga de ella. Abrí la puerta para que viera el panorama. Mi pollón estaba durisimo, a tope y vió a su amiga y a mi colega follando en el sofa. Ella estaba sentado encima de él. Se veía el rabo entrar y salir de su conejo. La invité a pasar o marcharse, porque se había quedado inmóvil; decidió pasar y unirse a la fiesta. Así que, casi sin mediar palabra, no hacía falta, la puse a mamar mi cipote que  no había decaído. Así que ahora éramos cuatro, perfecto para más juegos.

Menuda mamada me estaba haciendo, la comía de lujo. Tras un buen rato, la desnudé, mientras mi boca buscaba sus pechos. Y así de pie, cara la pared, levantó una pierna y se la fui metiendo en su coño ya humedecido. Mi colega le estaba dando por culo a la otra, y mirándonos con complicidad, íbamos subiendo el ritmo del follaje, sabiendo que a él le quedaba todavía pendiente que se la volviera a meter. Así fue, tras follar de pie, sentado, a cuatro patas, comida de coño, que menudo coño más sabroso tiene la amiga, le puse de nuevo a él a cuatro patas y se la metí bien a fondo. Le daba cachetes en el culo, mientras ellas jugaban con dos consoladores. Estaba a punto de correrme, cuando él soltó una buena lefada. Yo hice lo propio en su barba. Le chorreaba, y ahora el turno de jugar con mi lefa. Primero las dos lamieron bien, y luego nos besamos, intercambiando bien los fluidos.

Un pequeño descanso, unas piezas de fruta, un cigarro que yo me fumé en el balcón. Me daba igual estar en pelotas, no era la primera vez que salía así o en gayumbos, así que los vecinos, están algo ya más que acostumbrados. Es más, cuando veo que alguno me mira, me tocó sin disimular para que vean lo que se pierden. Así que tras el parón, el juego se puso en  marcha de nuevo, hasta soltar la última gota.

martes, 22 de septiembre de 2015

MINI RELATO ERÓTICO (IV)

Esta tarde, después de trabajar, voy a follar con la morena que he conocido en el restaurante. Había ido a comer con dos del equipo, que me habían recomendado ir a ese restaurante, por la exquisita comida y por el trato. Suelo coger confianza con la gente que trabajo y así los resultados salen mucho mejor. La verdad que tengo mucha suerte de trabajar en el mundo publicitario, y me suelo encontrar con gente trabajadora y de nuevo, en Italia, he encontrado magnificas personas, que ya forman parte de mi vida; con algunos de ellos ya he trabajado, pero con tantos proyectos, a veces no se puede coincidir, y con los que fui a comer, tenía una enorme confianza y nunca me habían fallado en lo personal, como en lo profesional.

En la puerta, un camarero joven, nos acompañó a la mesa, pero no fue quien nos atendió, sino ella. Una mujer morena, con media melena, unas tetas potentes, no demasiadas grandes, pero si a mi gusto. Estaba bien buena. Mi rabo reaccionó en seguida y como ya estaba sentado, no me importo tener la erección, aunque si, casi disimulando, me la coloqué bien, porque me estaba apretando el pantalón; pero ella me había visto, porque justo, me estaba dando la carta. La cogí con una mano, mientras la otra la dejé encima de mi paquete. Ella sonrió levemente, y al oído me dijo en italiano que se notaba que tenía una gran polla. La verdad que me sorprendió que me dijera eso, porque fue directa y no se ando con rodeos, así que, moví ligeramente la mano, acariciándome el rabo. Cinco minutos más tarde, me dirigí a los servicios, y ella estaba en mitad del pasillo. En un rincón, nos besemos con pasión. Su mano palpaba mi impresionante bulto y las mías agarraban sus tetas. Así que como no podíamos hacer más allí, le di mi número y quedé con ella por la tarde en la cafetería de mi hotel. Yo tuve que entrar en el lavabo, porque mi polla no bajaba y esperé un rato a que se calmara. Ya de nuevo en la mesa, estuve coqueteando con ella. Mis dos compañeros no me dijeron nada hasta que regresemos al set. Me dijeron que tenía una gran suerte de haber ligado con una mujer así y que estaban seguros que me la iba a follar. No lo negué, era absurdo negarlo, se habían dado cuenta y como estábamos fuera del trabajo, les dije que la iba a dar buenos pollazos. Los muy cabrones siguieron hablándome de sexo hasta que lleguemos de nuevo al plató.

Durante el rodaje estaba súper cachondo y tenía ganas de que fueran ya las siete de la tarde, para irme al hotel y morder los pechos a la camarera. Tenía ganas de sentir su lengua sobre mis pelotas y que chupara mi cipote. Si no hubiera quedado seguramente hubiera acabado haciéndome un par de pajas, pero yo no soy de los que se pajean antes de follar. Alguna vez he oído decir que algunos se pajean para descargar y así aguantar más o no se que pollas; esa teoría es de lo más absurdo, quien tiene aguante y sabe meterla, no hace falta que vacié los huevos antes.

Por suerte, terminemos antes de lo previsto así que sin perder tiempo, me despedí de mis compañeros y me dirijo al hotel. Me dio tiempo a darme una ducha y bajar a la cafetería a tomarme una cerveza. Fue puntual. Estaba imponente. Llevaba una falda, de tipo ejecutiva, una camisa blanca con un buen escote. Unos zapatos negros, con unos tacones de vértigo. Se acercó con una sonrisa y allí mismo me besó. Me dijo que si quería subir ya, que por ella no había problemas. No hizo falta que me lo dijera dos veces. Entremos en la habitación, y me lancé por sus tetas. La cogí con una mano, mientras chupaba sus pezones. Nos desnudemos sin dejar de mirarnos a los ojos. Al bajarme el gayumbo, mi polla saltó y fue cuando ella, impresionada, no paraba de repetir el pedazo de pollón que tenía. Lo saboreó bien, lamiéndolo de arriba abajo, y jugando con mis huevos. Los estiraba, los lamía y le gustaba cuando le rebotaban en la barbilla. La verdad que mis pelotas hacen "juego" con mi rabo. Tengo buen paquete, y eso a ella le gustaba. Me la comió de tal manera que me hizo llegar al séptimo cielo, pero ahora era mi turno. Jugué con sus tetas, le metía un dedo en su ardiente coño, ahora dos, ahora por el ojete, mientras nos dábamos lengua. Le dí buenos pollazos en la cara, follandola la boca a saco. La entraba perfectamente, y aunque a veces le entró un par de arcadas. y eso hacía que me encabronara más. La puse a cuatro patas y se la fui metiendo centímetro a centímetro, y subiendo el ritmo con grandes embestidas. Mis huevos se quedaban en la puerta de su agujero. Se la metí bien por el coño, se la metí bien por el culo, boca, jugué con sus agujeros y la primera lefada fueron a sus pechos. La relamió y me comió la boca. Siguió comiéndomela , para seguir jugando. Unos buenos polvos para una buena tarde.

Ya relajados de tanto follar, nos fumemos unos cigarros y me dijo que quería presentarme a una amiga especial, que mañana venía de Milán y que podía quedar con nosotros. Por supuesto le dije que si. Antes de marcharse, me pidió que se la metiera de nuevo en el culo, que la había echo disfrutar con mi enorme pollon y quería sentirla de nuevo. Así hice, la ensalive bien, y para dentro.

A la mañana siguiente, mis dos compañeros de confianza, no tardaron en preguntarme que tal había ido con la camarera. No entré en muchos detalles, pero algo les dije, y que esa misma tarde volvía a quedar con ella. El trabajo fue bien, estaba todo casi listo para terminar el rodaje, así que cerca de las seis nos fuimos todos para casa. La chica, me había dicho que hasta las nueve no podrían ir al hotel, así que me fui a tomar unas cervezas con mis compañeros y a charlar sobre el próximo proyecto. Cené algo ligero, y subí a la habitación. Me di una buena ducha y en pelotas, me senté en el pequeño sofá de la habitación. A las nueve y cuatro minutos, tocaron la puerta, y sin ponerme nada, abrí la puerta. La sorpresa fue que no eran ellas dos, sino el conserje que tenía un mensaje urgente para mí y que me había llamado a la habitación, pero que no había contestado. Todo eso me lo había dicho medio nervioso o medio ruborizado. Yo estaba tranquilo, con todo al aire, y no hice ápice de taparme. Tras darme el papel, le di las gracias y cerré la puerta. Hice un par de llamadas con el móvil cuando vi el mensaje de la camarera, que se iban a retrasar un poco. Ese poco fueron unos veinte minutos, cuando la puerta volvió a sonar. Tal como hice la primera vez, abrí totalmente desnudo. Eran ellas dos. Mi morena, como la empecé a llamar y su amiga pelirroja, casi color cobrizo, con su piel casi blanca, que le sentaba genial. Estaba potente, aunque me gustaba algo menos, pero tenía también un buen polvo. Así que, casi no me dejaron cerrar la puerta, cuando nuestras lenguas estaban ya encontrándose.

Mientras me besaba con la pelirroja, la camarera estaba agachada comiéndose mis huevos. Sentía su boca en mis pelotas, y como con la mano meneaba mi rabo. Yo tenía mis manos en los pechos de la que me estaba besando; los tiene perfectos, sobran un poco por mis manos, así que pequeños no son, y son naturales. Besaba de lujo, sus labios semis carnosos, su lengua juguetona. Sentía la boca por mi cuello, mientras le daba pollazos a la otra. Las dos ahora agachadas, jugaban con mis enormes cojones y meneaban mi cipote, una paja perfecta, con la mano, con sus bocas, estirándome los huevos, sintiendo como la ensalivaban. Me senté en el sofá gris, mientras seguían ellas jugueteando con mi paquete. Mis manos iban recorriendo sus pechos y cuando una de ellas se ponía de pie y me comía la boca, le iba metiendo los dedos en sus agujeros. Me puse de pie y las hice sentar. Les tire un par de gapos en sus bocas y fue cuando ellas dos se besaron. Luego nos besábamos los tres, le daba pollazos una y a otra, metiéndole mis huevos en la boca, cogiéndola de la cabeza, casi obligandolas. Estaba totalmente encabronado, así que en el suelo, se pusieron a cuatro patas las dos. Sus bocas se encontraban mientras me follaba a una primero y luego a la otra. Un sexo de escándalo, unas embestidas que nos hacían gozar a los tre, en uno de los polvos, mientras le daba bien por el culo, las pelotas me las lamía la otra, y chocando en sus nalgas, me las cogía. Un placer, un gusto experimentado. Me corrí en la cara de las dos, para luego jugar con mi lefa, y aún excitado, se la volví a clavar en el coño, mientras mis dedos jugaban con el culo de la amiga. Me corrí hasta no echar ni una sola gota, supieron vaciarme bien, supieron jugar, supieron follar y dieron todo de sí, al igual que yo. Los tres, ya tumbados, exhaustos de tanto gozar, gemir y disfrutar de un buen sexo, decidimos darnos una ducha y salir esa noche por Roma.


lunes, 27 de julio de 2015

MINI RELATO ERÓTICO (III)

La orgía del próximo sábado sigue en pie. Vamos a ser unos quince tíos y durara hasta el domingo, aunque eso ya dependerá del aguante de cada uno. Hace tiempo que no voy a ninguna orgía. Falta de tiempo, por trabajo y otros motivos, aunque sexo no me falta, me apetece un montón ir a la orgía. La organiza Isidro, uno de mis mejores colegas del barrio. Como yo es bisexual y no calza nada mal. Le conocí en un evento publicitario que organicé en el Ateneo de Madrid, para una firma internacional. Una pequeña fiesta de gala, para dar a conocer al producto y presentar el spot en pantalla grande. Venía acompañado de una preciosa pelirroja. Tenía un buen par de bufas, un culo perfecto y unos labios carnosos, pero para nada exagerados. Estaba yo en la barra del bar, pidiendo la segunda copa, cuando se me acerco para pedirme fuego; rebusque en el bolsillo interior y la dejé el mechero. Su mano rozó con la mía y en ese instante supe que esa noche íbamos a follar. La intuición no me falla. El rabo lo detecta.
La acompañé a la calle, así me aireaba yo también antes del discurso. Empecemos una conversación agradable, cuando Isidro salió pronunciando su nombre, casi enfadado: “llevo un cuarto de hora buscándote”. Se encendió un cigarro, arqueando las cejas. Al darse cuenta que Lola no estaba sola, y a la segunda calada, se calmó y se unió en nuestra conversación. Me presentó; le apreté la mano con fuerzas, como suelo hacer. No tardo en retirar la mano y dándome una palmada en la espalda me comentó que estaba algo fuerte. Sonrió, y ahí supe que esa noche íbamos hacer gozar a la pelirroja y que íbamos a tener nuestras pollas en sus manos.
Antes de entrar de nuevo al evento, me preguntó por la firma que iba a presentar, que si iba a estar pronto en el mercado. Le respondí que la próxima semana llegaban los primeros relojes, y que le reservaba uno con mucho gusto; fue cuando me di cuenta que no sabía porque estaban allí. Yo nunca les había visto, por lo tanto, mi agencia no les había invitado. Me dijo que Claudio le había hablado del evento y que él era un gran amante de los relojes, así que le pidió una invitación. Duda resuelta. Claudio me suele buscar los locales y aunque no soy muy amigo de estos eventos, a veces, la firma me exige que yo haga personalmente la presentación. La verdad que suelo mandar algún empleado de mi agencia, pero esta vez, tenía que ir yo en persona. No tenía más cojones y bueno, pensé, que de vez en cuando no está mal y la verdad, que en este evento iba a ir bastantes amigos míos, del mundo del negocio, así que, no me importó demasiado presentar la gala.
La noche transcurría como estaba previsto y tras realizar la presentación del spot, de presentar los relojes exclusivos y dar los regalos oportunos, comenzó el catering y el fin de fiesta. Me cogí una copa de vino blanco y fui saludando a los invitados, hasta encontrarme de nuevo con Isidro y Lola. Estaban charlando animosamente y una de las manos de Isidro tocaba el culo de Lola. Me atreví, sin disimulos, a poner mi mano derecha, encima de la mano de él, para luego pasar a la otra nalga. Acto seguido, me puse en frente de los dos y les di de nuevo las buenas noches. No estaban ruborizados, así que lo que había intuido iba a ocurrir esa misma noche. En el momento que nos quedemos solos, me cogí la polla por encima del pantalón de pinza, mostrando mi bulto a los dos. Ella pasó su lengua por sus labios, dio un paso a delante y me acaricio el cipote. Siguió el camino hacia la barra del fondo. Él hizo lo propio. Los dos habían notado mi gran pollon y ahora sabía que sus ganas eran las mismas que las mías.
Tras la fiesta nos dirigimos al parquin donde Isidro tenía su coche. Un Audi A5 de color azul. Lola y yo nos montemos en la parte de atrás y sin decir nada, la cogí de los pechos mientras le comía la boca. Le chupe el pezón, mientras ella agarraba mi paquete, ya duro y deseoso de salir del pantalón. Me desabrocho el cinturón, y me sacó el rabo por la cremallera y mis enormes huevos. Lamio la polla como si de un dulce se tratara, acariciándome las pelotas. Isidro miraba a través del retrovisor y con tono burlesco nos dijo que dejáramos algo para después; acto seguido, preguntó por mi tamaño. Ella respondió que tenía un auténtico pollón y unas buenas pelotas. Lleguemos al garaje de Isidro. Me bajo del coche e Isidro se agacha directamente a mamar mi cipote. Lo saborea con ganas. Yo no paro quieto, metiéndole mano a ella. Le meto dos dedos en su coño húmedo, mientras él me estira los huevos. No para de comerme la polla. Él se saca la suya. No calza nada mal. Coge las dos pollas con sus manos y empieza a menearlas. Meto mi lengua en su boca, mientras el pajea los dos pollas. Necesita de las dos manos. Lola está cachonda pérdida y al ver la escena, se agacha y nos come los nabos a los dos. Oímos un coche y entre risas nos subimos los pantalones. Nos dirigimos al ascensor. Nos besamos mutuamente, yo a ella, yo a él, él a ella y los tres a la vez.
Entramos en su piso y mientras jugueteamos nos desnudamos. Tengo el pollon a mil y los dos se agachan y empiezan a comérmela. Susurran que nunca había visto un cipote como el mío y unas pelotas tan grandes. Las estiraban, jugaban con ellas y se metían el rabo hasta donde les llegaba. La verdad que la comía de lujo. Ahora se la come a Isidro, así que empiezo a comerle el culo, a jugar con su jugoso coño. Estaba bien húmedo, y mis dedos se introducción bien adentro. Me pongo el condón y le empiezo a follar. Primero por el culo, y voy alternando con su coño jugoso. Voy poco a poco, subiendo el ritmo, con tales embestidas que traga de golpe la polla de nuestro compañero de juegos. Me pide que me corra en su pecho. Me corro en ellos, e Isidro los lame. Con la boca me morrea y le tiro unos gapos en la boca de ella. Estoy súper cerdo y quiero más. Le toca al turno a Isidro. Le está penetrando bien, así que le meto el rabo en su boca, alternando con la boca de ella. Me la están ensalivando bien. Le restriego mis cojones por su cara y medio le asfixio. Isidro sigue bombeando y me pide, entre gemidos entrecortados, que le coma su ojete. No estaba seguro que le gustara, pero y tanto que le flipaba, porque al primer lengüetazo y metida de dedos en su ojete, soltó un chorro de buena lefa. Le pringó la cara.
Pero la cosa no quedó ahí, porque tras pringarle en la cara, jugar con la lefa, y seguir mamando rabo, jugar con sus culos, y ese olor a sexo guarro, que invadía la habitación, seguimos follando. Los dos estábamos tumbados en la cama, con los rabos bien duros, mientras ella se había ido a lavar la cara, ya que le había entrado algo de lefa en los ojos y la escocía. En la espera, mi mano iba jugando con su agujero. Le oía respirar, jadear y eso me ponía mucho. Estaba cachondo como un perro, ambos lo estábamos y quería darle bien por el culo. Me restregaba por sus nalgas y medio girado, me besó y susurró: “fóllame” así que, le prepare bien el ojete, con lubricante y mi saliva, metiendo mi lengua, un dedo, luego dos. Lola estaba ya en la habitación, y sentada en una silla, se metía un consolador, que no sabía de donde lo había sacado. Nos miraba jugueteando con su coño, mientras yo jugaba con el ojete de Isidro. Ya estaba a punto para recibir mi pollón, así que, me puse un condón y se la fui metiendo despacito. Le iba entrando, y a medida que le penetraba, iba subiendo el ritmo, acariciando su cuerpo, dándole cachetes en sus nalgas, sintiendo su lengua en mi boca. Mi polla entraba suavemente, hasta que note que estaba bien preparado, no quise subir el ritmo. Le empecé a embestir, a golpear mis huevos en sus nalgas. Ella seguía con el juguete, estaba disfrutando de lo que estaba viendo. Le puse a cuatro patas, y ahora si le estaba empotrando bien. Mi pollon entraba y salía como una bestia salvaje y mis huevos se balanceaban golpeando sus nalgas. Le daba cachetes, le tiraba gapos en su boca, y en mi nabo. El ritmo ya era desenfrenado, hasta dejarle medio caos por mi tremenda follada. Me sacó el condón y le lefo toda su cara, mientras él abrió la boca. Le meto el pollón de golpe y suelto otra descarga en su boca. Escupe lefa, con saliva y es cuando Lola vuelve a intervenir. Isidro se la clava en el coño y yo por el culo. Está gozando como una perra, con nuestros dos nabos dentro. Se la clavamos a buen ritmo, y tras embestir durante un buen rato, nos corremos en todo su cuerpo. No sé cuántas veces he descargado ya, he perdido la cuenta, pero estoy satisfecho al igual que ellos. Así que tras una buena ducha, un cigarro y una despedida dulce, bajo las escaleras. Al salir a la calle me doy cuenta que ya es de día, así que me pongo las gafas de sol y me dirijo a mi casa.
 
Con ellos dos he follado en más de una ocasión, pero a la pelirroja la trasladaron una temporada a Estados Unidos y la he visto en pocas ocasiones. Con Isidro he conectado de puta madre y he tenido buen folleteo con él. Tanto a solas, como en orgías, tríos, con tíos, tías y siempre ha llevado mi ritmo. Así que, cuando organizó una juerga sexual, siempre le aviso y viceversa. Así que este sábado, nuestras pollas se verán una vez más; ya he perdido la cuenta de las veces que nos hemos corrido en culos, caras, coños… y a veces, simplemente me la ha pajeado y mamado. Siempre le ha gustado mi pollón y nunca ha visto ninguno igual.; y si él quiere, este próximo sábado, la tendrá dentro de él. No siempre me lo he follado, pero cuando me lo ha pedido, le he dejado bien satisfecho. El ojete ya lo tiene acostumbrado, así que no hay problemas, aunque siempre me gusta jugar con su agujero.
Ya estoy deseando que llegue este próximo sábado, así que, casi cuento los días. Hoy terminaré las dos campañas que tengo que presentar para Italia, y marchare a ver a mi ex novia para ver cómo va el embarazo.
 


jueves, 23 de julio de 2015

INSULTAR YA NO ES GRATIS

Por suerte insultar en las redes sociales ya no es gratis. Eso sí, te tienes que arriesgar a denunciar a la policía y que te traten como a un ciudadano más. Me explico: se dé buena tinta que ha habido ya algunas sentencias favorables al demandante, por recibir insultos en la red social Twitter, y al usuario que insulta, se le ha multado y eliminado definitivamente del pajarito azul. Eso es una buena noticia, porque hay gente que se dedica a insultar o perseguir, sobretodo algún famoso, pero también a personas anónimas. Cuando digo que te traten como a un ciudadano más, me refiero, que hagan caso a la denuncia interpuesta y actúen. Con esto no quiero decir que la policía no haga su trabajo, que si lo realizan, pero cuando pones una denuncia de este tipo, parece que te traten de forma diferente o casi insinuando que si estas en redes sociales, te puede ocurrir lo que estas denunciando. No me parece nada lógico esa respuesta, pero ya digo y dejo claro que son casos aislados; en general, tratan la denuncia como otra  más y se ha llegado en varias ocasiones a juicio. Normalmente ha sido en caso de gente famosa, dicho por ellos mismos, por eso no hace falta decir nombres. Incluso hay enlaces y salió en varias webs dedicadas al mundo de la televisión.
 
El ciberacoso es un delito. Ya he hablado alguna vez de esto y hay webs, incluso aplicaciones donde puedes denunciar y debes denunciar el ciberacoso. Son fáciles de utilizar, incluso los menores lo pueden hacer. Tan solo debes de capturar las amenazas, el acoso recibido, los insultos y ellos actúan con rapidez. Si la cosa es más grave, no dudes en ir a la policía o contárselo a los padres, o tutores, no hay que callarse estás cosas, porque por mucho que se escondan tras un perfil, por mucho que se crean inmunes o intocables, las denuncias no caen en saco roto, pero depende de ti de que eso no ocurra. Se debe de actuar con rapidez y no dejar pasar ningún solo día más, aunque solo sea un insulto, aunque solo sea una amenaza, esas personas no te suelen dejar en paz. Actúan creyéndose superiores a ti, porque están detrás de un perfil, y escriben como se suele decir, sin dar la cara. Aunque hay otros tipos de delitos que son muchos más graves e intentan quedar. Estos casos suelen ser de pedófilos cual cosa suelen acosar a menores e insisto, que no se deberían de callar. Sé que no es fácil pasar por esa situación y no me quiero imaginar el miedo que deben de tener, pero deben de comunicarlo lo más breve posible… ¡Hay que denunciar!
Prosigo con los delitos menores, pero no por eso menos importantes. Como iba diciendo, los que insultan, amenazan, acosan por twitter y se creen que por estar escondidos, escribiendo a través de la aplicación de la red de turno, no se libran de estas denuncias. Aquí el proceso es más largo, ya que deben de identificar a la persona, encontrar dirección donde notificar la denuncia y un largo etcétera, pero lo primero que se debe de hacer, es reportar a la persona y notificar al soporte de la red y así cerrarle la cuenta. Y si el acoso así no cesa, porque se abre otra y sigue molestando, reportarle de nuevo; si la cosa llega a más, denunciarle sin miedo ante la policía, realizando pantallazos de los comentarios negativos (no olvidarse de realizar las capturas que sean necesarias) y así intentar cerrar el tema. Es importante no entrar al trapo y contestar bajo ningún concepto al acosador, sino realizar bloqueo y pasar del tema. Si se entra al trapo y se contesta, creo que no sirve de nada, ya que le autoalimenta su juego. Un juego que es peligroso, ya que no solo se molesta al principal, sino salpica a los amigos, seguidores u otros, porque se autoalimenta y llega a extremos enfermizos.
Sé que no es fácil la situación que he descrito arriba, pero se tiene que intentar no entrar al trapo y por muchas ganas que se tenga, es preferible pasar del tema, y realizar los sencillos pasos que las redes sociales pone a tu alcance. Se tiene que tener paciencia porque a veces tardan unos días en reportar y cancelar la cuenta, y como he dicho si se abre otra, se vuelve hacer. Armarse de paciencia porque ser acosado (repito que es un delito) no es para nada agradable, pero uno debe de utilizar las armas que se tienen en el poder para zanjar el tema, sin discutir bajo ningún concepto y seguir actuando con normalidad, por muchas barbaridades que se diga sobre ti, por muchas mentiras que diga, insultos, amenazas, tú tienes el poder de paralizar. Una de las mentiras más recurridas, que el acosador se inventa, es que la persona está subiendo fotos con menores, para así intentar convencer al resto. Es lo que ellos intentan, convencer al resto para que se unan a sus humillaciones, insultos, y demás; si esto fuera el caso, capturar pantallas de todos aquellos que participan, porque también serán penados y castigados.
 La violencia o el acoso cuando intervienen más personas, debe de ser más difícil aún de soportar, pero los pasos son los mismos. El ciberacoso múltiple no debe de paralizarte, ya que los llamados “RT” en Twitter también pueden ser penalizados, porque estás dando como veraz lo que has leído. No quiero entrar en el terreno del Bullying, porque no sé si se califica así también si ocurre en las redes sociales; se llame como se llame ¡Denuncia!
 
En caso de que estén acosando a menores, esté deberá de hablar con un adulto, pedir ayuda la que sea necesaria, porque el miedo puede ser mayor, y es más recomendable denunciarlo ante la policía ya que suelen ser delitos más graves, si aún más cabe, pero como he dicho anteriormente, los delitos menores, también debe de ser denunciados, y actuar con cabeza. Se intentará analizar en otra entrada.
 
Son unos consejos que os doy y os puedo garantizar que son efectivos. Da igual de quien se trate, pero se actúa con rapidez o cuando te des cuenta que te está ocurriendo, porque ellos te pueden bloquear y así no ver sus comentarios y creen que no lo puedes ver, pero si te mencionan, el comentario te salta, te llega, y a otras vías, porque los amigos deben de comunicarlo y si quieren también reportarle, así que ese truco sucio que utilizan, no les sirve. Lo que tienes que hacer es bloquearle tú, reportarle y actuar con rapidez y llegar a donde sea necesario para pararle los pies a estos acosadores.
 
Espero que no os llegue a pasar y que no tengáis que pasar esta situación, pero os he dado estos consejos para que actuéis  y ayudéis a la gente si lo creéis necesario porque funciona y aunque a veces sea algo lento, la ayuda siempre llega. No tengáis miedo de llegar hasta el final y no entréis en su juego.
 
Agradecer al equipo de soporte de las redes, que están para ayudarte en todo lo que pueden y me imagino que con la mayor rapidez. Es de agradecer que así sea (al igual que la actuación de la policía).
 
Bueno, pues voy cerrando esta entrada que espero os haya sido útil y hasta la próxima entrada. Os mando unos besotazos de mi marca, que hace tiempo no os mando ninguno y creo que os lo merecéis. Antes que se me olvide, gracias por vuestras visitas a mi blog, por vuestros comentarios y por las risas que nos echamos en la red del pajarito azul, y no se me olvida mi otra red, que la utilizo menos, pero que también estoy allí: Facebook.
 
Pues os mando los besotazos prometidos y hasta la próxima.